Konstantin.
Cuatro meses atrás.
—Saldremos de paseó— Dijo con emoción Luka delante de nosotros— Y Bruno es muy feo.
—Jajaja— Reí por la tan buena canción de Luka.
—No te rías o seguirá con sus juegos— Dijo Bruno con una cara que expresa amargura.
—Vamos Bruno, sube ese ánimo— Dije intentando animarle.
—Lo intentaré— Contestó mirando a la nada.
Hoy saldría de paseó con Bruno y Luka quien me han prometido mucha diversión, bueno en realidad eso último me lo prometió fue Luka, Bruno por alguna razón ha estado un poco amargado estos últimos días.
—¿Hay algo que te esté molestando?— pregunté.
Bruno se encuentra con la cabeza en las nubes, así que no respondió mi pregunta.
No quise molestarle, últimamente siento que hago muy poco para agradecerle por todo el amor que me da.
—Oh Bruno, quita esa cara, no ves que espantas a los pajaritos— Exclamó Luka colocando sus dedos en las puntas de los labios de Bruno para formar una sonrisa.
Bruno lo miré con enfadó, casi diciéndole con la mirada que si no quita el dedo pronto se lo arrancará de un mordisco.
Luka río nervioso alejándose de Bruno.
«Supongo que él tampoco sabe la razón de la molestia de Bruno».
—Bruno.
—Dime Konstantin— Respondió volteando a verme.
—Si no te sientes bien podemos salir otro día— Contesté encogiéndome de hombros.
—Estoy bien— Contestó sin detenerse.
—No pareciera— Contesté en voz baja.
—No me cuestiones— Respondió.
—Perdona.
Seguimos hasta finalmente llegar a la gran sorpresa.
—¡Taran!— Exclamó Luka mostrando la gran biblioteca.
—¿Qué hacemos aquí?— pregunté.
—Aprender mi fiel amiguito— Contestó con gracia mostrando los dientes casi blancos.
—Vale, solo no pensé que ustedes consideraran esto como un lugar para divertirse— Agregué.
—Claro que si ¿acaso Bruno no te ha dicho lo bien que se la pasa aquí?— Preguntó él caminando hacia adentró.
En realidad hay muchas cosas que quisiera saber de Bruno, se lo importante o eso creo.
—Ya deja de fastidiar Luka— Dijo Bruno.
—¿Y que dije?— Preguntó él sin entender el regaño de Bruno.
—¿Si quieres podemos ir a otro lugar?— Me preguntó Bruno.
—No te preocupes— Respondí desanimado.
Entramos a la gran biblioteca, Luka se alejó para re corretear por el lugar y buscar un libro que intentará entretenerle.
Bruno y yo hicimos lo mismo pero sin necesidad de correr.
—¿No crees que lo saquen?— Pregunté mientras cogía un libro de la sección de cuentos infantiles.
—Ya lo conocen, ya están cansados de sacarlo— Contestó con ironía.
—¿Por qué estamos en la sección para niños?— Pregunté.
«¿Por qué una biblioteca tan seria tiene un pasillo exclusivo para el género cuentos infantiles?».
—Pensé que te gustaría empezar por aquí— Respondió sin mucho ánimo.
«¿Qué me estará intentando decir?».
—Pues, yo prefiero los cuentos literarios— Contesté ensimismado.
—¿En serio? ¿Cuál es tu favorito?— Preguntó parando de revisar la estantería con el montón de libros.
—Ahorita no me acuerdo el nombre— Respondí mirando hacia otro lado.
—Eso suena muy conveniente— Contestó.
—No me cuestiones— Exclamé imitando su voz.
Bruno dio un gran suspiro.
«En estos momentos Bruno se debe encontrar doblemente molestó».
Se alejó sin decir nada, dejándome ahí solo.
Preferí no darle importancia, me quedé un rato más en ese pasillo revisando los libros.
«La mayoría ya me los he leído».
Terminé sumergiéndome en mis pensamientos, queriendo seguir con la discusión con Bruno.
«No es justo que siempre quiera salirse con la suya, creé que porque es muy lindo puede hacer lo que se le de la gana, pues conmigo las cosas son diferentes, no soy juguete de él y…».
Finalmente encontré un libró que capturó mi atención, este ya está entre mis manos, lo ojee un poco para ver qué mi emoción aumentará.
«¡Sii!».
Salí de este pasillo para irme en busca de una mesa donde pudiera ponerme a leer, no tarde mucho en conseguir una que estuviese completamente vacía.
Me dirigí hasta esa mesa y tome asiento, ahí abrí mi nuevo libro, que desencadeno en mi interior a mí yo de nueve años.
Empecé a leer con velocidad, en la escuela me conocían como el dragón traga libros (en realidad no) pues, normalmente suelo terminar los libros muy rápido.
La trama de este me pareció muy madura como para considerar un libro infantil, hubieron momentos en los primeros capítulos que me llenaron de impotencia y tristeza, seguí leyendo hasta no más poder.
Luego de un rato me detuve para ir en busca de agua.
«Me siento seco».
Cuándo alcé la mirada me sorprendí de atrapar a Bruno coqueteando con una chica, mi cerebro empezó a echar chispas y no solo porqué fuera una mujer si no porque además debía admitir que en belleza es un diez.
«No puedo competir con ella».
Me levanté de mi asiento para ir por mi agua, estaba harto de esa escena.
En el camino me crucé con Luka quien se encontraba lanzado en uno de los pasillos de la biblioteca, me acerque para preguntarle porque no se iba a leer en una mesa.
—Me gusta el ambiente, siento que leer un libro fuera de su sección le quita un poco de fuerza— Contestó.
No le logré entender pero debatir con el me consumiría gran parte de la tarde, así que decidí dejarle tranquilo.
«Mejor lo dejo disfrutar su libro sobre los distintos tipos de tuercas».
—Yo estoy por allá— Dije para informarle.
Él solo asintió, enserio esta muy atrapado en ese libro.
Salí de allí y me dirigí nuevamente a por mi agua.
Llegué a la máquina expendedora que yace en la biblioteca, saqué mi efectivo de mi bolsillo y escogí el agua, fue un proceso rápido, cuando menos me di cuenta ya estaba de regreso a la mesa.
Bruno se encontraba allí, sentado leyendo un libro con un título muy largo y un poco tedioso.
No lo saludé, preferí hacer como si no notará su presencia.
Me senté, bebí un poco de mi agua y empecé nuevamente a leer.
—Bonito libró— Dijo Bruno.
—Gracias— Respondí fríamente.
Él no tardó en darse cuenta lo que me sucedía.
—Hace un rato estuve hablando con una chica muy linda— comentó.
—Que bien por ti— Contesté.
—Ojala la hubieras visto, te hubiese curado— Agregó.
Preferí no responder, seguro solo me anda molestando.
—Me ha preguntado si quería salir con ella, ha Sido muy dulce conmigo.
—Ve y follatela si tanto quieres— Contesté un poco exaltado.
Bruno se echó a reír como maniático.
—Disculpa, es que no puedo con tus celos— Dijo.
Cuando se detuvo terminó por arruinarme el día aún más.
—Que bueno que me des permiso por qué ya acepté.
Cerré mi libro con fuerza para luego levantarme, acercarme a él y colocar con fuerza mi puño en su cabeza.
—Auch— Dijo sonriendo un poco.
Volví a mi asiento para leer nuevamente mi libro.
—¿Estás molesto?— Preguntó.
—¿Tú qué crees?— Contesté.
—Es broma— Respondió— Si es cierto que me invitó a salir pero obviamente le respondí que no quiero salir con ella pues, estoy en una cita con mi novio.
Me sonroje un poco al escuchar la manera tan normal en que lo dice.
—Eres un tonto— Contesté con la cabeza metida en el libró.
—Si lo soy pero es una cualidad de la que solo tú disfrutas— Respondió.
Mi cara se pinto de un rojo muy difícil de ocultar.
—Por cierto, estoy seguro que ese libro es para niños— Agregó.
—¿Y eso que importa?— Respondí a la defensiva.
—Eso realmente no importa, solo lo mencioné porque te ves muy tierno leyéndolo.
No respondí, la vergüenza no me lo permitió, Bruno continúo leyendo su libro, yo intenté hacer lo mismo pero no podía dejar de pensar en él.
Después de un rato Bruno nuevamente me habló.
—Konstantin.
—Dime— Respondí.
—Te amo.