Dieciochoavo Capitulo. Una nueva pieza en forma de llave.

1120 Palabras
Konstantin. Hoy he decidido encontrar la llave cueste lo que cueste y aunque tenga que poner mi cuarto patas arriba, lograré conseguirla. Bruno raramente no está hoy conmigo, desde anoche no le veo, supongo que está haciendo sus cosas de fantasmas. Así que estoy totalmente solo, es mejor, así puedo concentrarme en buscar esa llave, tal vez si no está en mi cuarto, podría posiblemente estar en otra parte de la casa. Empecé a revisar en todo las gavetas de mi habitación, desacomode la ropa, busqué debajo del colchón, adentro de la funda de la almohada, en el tanque de la poceta, revisé cada rincón del cuarto en búsqueda de esa llave pero seguía igual de extraviada. Salí al pasillo para revisar en los otros cuartos. «Tal vez esté en el de mis padres o en el de huésped». Es gracioso pensar en que tenemos un cuarto para invitados, porque aquí nadie se ha vuelto a quedar desde que cumplí ocho años y la tía Berta volvió al polo norte, despidiéndose de nosotros para jamás volver. «Mejor no pienso en eso». Revisé los cuartos, en el de invitados como supuse, no se encuentra y en la habitación de mis padres tampoco he logrado hallarla pero por desgracia me he topado con algunos juguetes de mis padres. «Agregare eso a mí lista de traumas». Bajé para revisar la sala y la cocina. Moví el televisor y los muebles, y nada que aprecia, en la cocina fue lo mismo, el reguero que hice allí fue en vano. Revisé el baño extra, el que se encuentra aquí abajo, casi siempre nos olvidamos de su existencia pues, cada cuarto trae baño y eso me hizo pensar, en que si quisiera esconder algo, lo escondería ahí. Fui deprisa para ver si lograba encontrarla pero me cansé de buscarla. Aunque pensé en rendirme busqué no una, ni dos veces, si no tres veces por toda la casa, de todas formas no la conseguí pero al menos encontré ese muñeco que pensé había botado hace años. «Perdí la batalla pero aún no la guerra». Subí nuevamente a mi cuarto para a recostarme en la cama, me lancé en ese cómodo colchón, cerré mis ojos para pensar en dónde podría estar. «Tal vez la bote». No, no creó eso posible, si hubiese botado la llave, también hubiera tirado el baúl. Me concentre en recordar, debo poder lograrlo. Me levanté para ir corriendo al baño y sacar de allí las pastillas que se me han medicado, me bebí dos de ellas y volví a mi cama. «Con suerte las pastilla logran ayudarme a recordar». Varias cosas venían a mi cabeza pero ninguna de gran relevancia, intenté despejar mis pensamientos para no entretenerme con nada que no fuera la llave. «Vamos Konstantin, recuerda». Apreté mis párpados, deseando con fuerzas descubrir la verdad. «Tu puedes». Un mes atrás. —Termine— Dije finalmente guardando todo en el baúl. Lo cerré con llave, asegurando mi pasado en él, me senté a recostándome en el baúl, sonriendo al recordar un poco del pasado. «Que melancolía». «El futuro es brillante pero aún no es lo suficiente para diluir estás sombras». —¿Qué estarás haciendo, Bruno?. Me quedé un rato mirando al suelo, queriendo despertar de esta pesadilla. «Aún siento esa punzada en mi costilla». No ha pasado suficiente tiempo para que mi corazón sane y aunque he decido arreglar mi vida, me duele saber que me he rendido. Nunca me he sentido tan controlado como ahora y es magnífico sentir que soy dueño de mi cuerpo pero tengo miedo en recaer porque por las noches sigo pensando en lo que pudo ser y en lo que no es. «Soy un imbécil por no haber dicho nada». Tuve en mis manos el poder de cambiar el presente y lo deje pasar por miedo a que siguiera todo igual y ahora soy un cascarón, duró por fuera pero vacío por dentro. Quisiera volver el tiempo atrás y haber roto ese suéter, intentar haber practicado un poco más la pintura e ir con más frecuencia al parque. Pero ahora vivo en esta realidad. «Que coraje». Pronto empezarán las clases, nuevamente debo tomar una decisión. «Es duro ser un adulto». Mi cuarto está vacío, lo único que me genera felicidad es ver hacía la ventana. «Fue una gran idea haberla pintado». Ayer cambié el foco que gira sobre mi cabeza cuando me colocó en cierto punto de mi habitación pero las sabanas siguen igual, no las he cambiado porque es la forma de saber que todo fue verdad y no un invento de mi cabeza. Esas sábana simplonas con rayas azules fue dónde aprendí lo que es amar y ser amado. «No quiero volver a serlo jamás». En la vida muy pocas cosas suceden de igual forma más de una vez, aunque vuelva a ser deseado, los frutos ya abran Sido robados. «Este árbol ya no puede dar frutos sanos». Querido yo del futuro, que soy yo pero menos yo, sé que recordarás esto porque soy yo y aunque es estúpido que me diga esto a mi mismo, quiero que sepas que es tu decisión decidir quién seré pero antes piensa en mí por favor, soy un Konstantin con mucho dolor, te ruego para que tú no lo seas. Estas últimas semanas, me ha costado levantarme de cama, he descontrolado todos los pocos hábitos que tenía, fueron reemplazados por un inmenso llanto que viene a las once y se va a las dos. Pero me cansé de estar roto, porque dicho con sus palabras, soy perfecto siendo imperfecto, por eso he decidido avanzar poco a poco porque si no, muy pronto podría desmayarme. Todo ha vuelto al inicio pero uno peor porque ahora carezco con quién contar, estoy sólo, me tengo a mi y a esas tormentosas voces en mi interior pero está bien, porque hay lugares del mundo donde el sol desaparece por un largo tiempo pero vuelve aparecer para recordarles que todo seguirá bien. Me hubiese gustado escribir una carta pero ya no soy un niño, ya no volveré a perder la memoria. Me he levantado del suelo, para dar un nuevo vistazo a mi alrededor. «Mi habitación necesita nuevas sábanas». Me fui a guardar la llave dónde solo yo podría volver a encontrarla. La coloqué, con cinta adhesiva, en la parte superior del bombillo, un lugar donde estoy seguro, nadie revisará. Actualidad. Despegue la llave que estaba arriba del bombillo. «Muy inteligente Konstantin». Miré de frente el baúl, varias lágrimas empezaron a caer de mis ojos sin razón alguna. Cargó la llave en mis manos pero por alguna razón empecé a dudar. Creó que aún no es el momento. «Aun no soy ese Konstantin».  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR