Hacía años que su secretaria trabajaba para su padre pero esta vez podía ser sola para ella. No tenía muchas amistades con quién hablar, compartir su día a día. Enciende su celular y las notificaciones que le llegaban de sus r************* le sorprendían más todavía. No era su mundo, no pretendía llamar la atención de personas que no conocía y menos que aparezcan fotos de ella por todos lados. Tiembla borrando las etiquetas de cada foto que le habían toma y niega con su cabeza — No puede ser — se repite así misma mientras teclea su celular. Abre todas sus redes, se detiene en cada perfil que la querían como amiga y no podía creerlo. Habían personas que en la facultad solo se encargaron de hacerle la vida imposible y ahora le estaban enviando mensajes buena onda, no acepta a casi nadie y

