—¿Y se irán a casar, señor? — pregunta. Seguían conversando como si nada, su padre no podía sacar los ojos de ellos y su secretaria sonría, sé imaginaba todo el amor que ellos derrochaban. Una ternura brotaba en el ambiente que no podía describirlo con palabras. Se queda mudo pero reacciona — No lo sé, ¿y qué crees? — pregunta mirándola. Asiste con su cabeza y sonríe sin parar — Creo que si, porque no hay un día que se alejen y todo el tiempo hablan todo. Ya hasta parecen un matrimonio normal — se ríe. Todo lo que le comunicaba esa empleada lo estaba viendo con sus propios ojos, sonríe y aquellas dudas que le quedaban sobre su relación. Deja a un lado la secretaria y camina hacia donde estaban los dos — Buen día — dice haciendo que lo miren. Saluda — Buen día padre — mirándolo.

