Vuelve a mirarla — ¿Y si rompemos el contrato? — insiste preguntando. Busca con su mirada si era un chiste de mal gusto que le hacía pero cuando entiende que no es así, se avergüenza porque no esperaba tal confesión — ¿Y qué haremos? — pregunta. Eleva sus hombros — Romper el contrato y pensar si querés que estemos juntos o no — dice sonríendo. Asiste — Me parece bien que probemos algo así — sostiene. Le toma su mano — Listo que así sea a partir de ahora — guiña su ojo. Thomas se quedó mirándola, tocó su brazo y sonrió mientras las personas de su alrededor murmuraban cuando los veían. Ella se acerca más, lo abraza por el cuello y lo acerca — Me encanta cuando estamos juntos — susurra. Le da un beso en la mejilla — A mí también Mía pero ya deberíamos irnos a casa — suelta. Camina

