Su corazón latia rápido y el calor brotó en todo su cuerpo — ¿Y quién es? — pregunta nerviosa. Thomas pone una cara que podía decirlo todo pero a la vez nada, Mía juega con sus manos y se queda mirando al suelo. Ve los pies de él cerca de los suyos — ¿De verdad no te diste cuenta? — pregunta. Levanta su mirada y se encuentra con su rostro más cerca — No, por eso te pregunto — niega con la cabeza. Thomas se acerca más a ella y le sonríe — Eres tu — sostiene. Mía se quedó con los ojos bien abiertos, su garganta se cerró y sus labios no reaccionaban. Sólo se quedó mirando como se le acercaba y acaricia su cintura — No podemos, Thomas — susurra. La queda observando — ¿Porque no podemos ?— pregunta con mucha calma. Se mueve de un lado hacía el otro para disimular su incomodidad — P

