Todo lo que le decía parecía enamorarla pero ella no quería enamorarse. Mía no podía caer rendida a los pies de ese hombre y lo estaba haciendo como una idiota. Se van los dos juntos del club para tener todo al día, antes de irse Mía se detiene frente a su secretaria —Recuerda llama a Manuel — ordena. Thomas se queda esperándola y se ríe cuando la escucha hablando de esa forma, nunca había visto ese lado de Mía y le causó gracia. Se cruza de brazos y la señala —¿Que tanto esperas de ese Manuel ? — pregunta delante de todos. Rápidamente se acerca a él —No te metas en mis cosas — le dice enojada. —¿Yo?, vienes a preguntar por otro delante de mí y no quieres que me meta, que locura la tuya — dice molesto. Aquella discusión del momento les causa más risa porque la cara de la secretaria

