Niega con su cabeza, observa como se va de ese lugar y desaparece por el ascensor. Respira hondo, acomoda su ropa y levanta una mano — Trae lo que te pedí — ordena. Su secretaria asiste con su cabeza y sale corriendo en busca de las cosas. Pudo quedarse con Manuel en esa oficina, su secretaria regreso con lo que había pedido y se retiró rápidamente para no interrumpir. Mía se apoyó en el escritorio — Lo siento, Thomas — intento explicar pero la interrumpe. — Lo entiendo y es mejor que ponga límites así porque sino todos se aprovechan — asegura. Sonríe — Bueno, volvamos a las carpetas. Hay cosas que no entiendo, los números de cada jugador que mí padre quiere para el equipo — empieza abriendo varias carpetas para leer. Lee varias veces, comprueba varios contratos a la vez y ve que

