Bajo el muérdago p1..
Por Louis Connelly
—Esto no está funcionando— Estoy tan, pero tan molesta que no hago más que paseaeme por la habitación que mi padrino y la tía Vannah han preparado para mí. Es que Ash, llevamos toda esta semana en Nueva York y el idiota de mi papá nada que avanza con Shanny.
—¡Dios! ¿Cómo puede ser tan lento este hombre? ¡Ash!
—Hola, preciosa ¿Qué te sucede?— diantres, espero que la tía Vannah no me haya escuchado, ¿Qué hago? ¡Qué hago!
—Hola, tía Vannah, no me pasa nada es solo que extraño a papi y él nada que aparece, al final, en estos días lo único que hace es trabajar.
—Pero pasa todo el día con Shannon, eso debería ser un plus para lo que sea que estás tramando ¿No crees?
Mis ojos se abren como juevos fritos, ¿me escuchó? No, no lo creo, ella debe ser una Moira, sí, una de esas brujas que unen a las personas con los hilos del destino, porque no puedo creer que se me notara tanto lo que he hecho últimamente para que esos dos se unan.
—No… No sé de que me hablas tía bella, ya te dije que es solo eso, desde que mi papi me fue a buscar al internado siento que hemos hecho una bonita conexión, eso… sólo eso.
—No nos veamos la suerte entre gitanas sobrinita, desde el día que te conocí supe de inmediato que Shannon te gustó como para mamá. Toda tu actitud de ese día lo gritaba, es más fue como si el destino te lanzara a sus brazos y no a los de cualquiera de nosotros. No creo que haya sido para salir de ese internado como nos dijiste, más bien estoy segura que en ese corazoncito sentiste que ella era la indicada para ustedes dos... Dime si me equivoco en algo.
—¡No! Eres, eres una bruja tía — comienzo a hiperventilar y siento que mi corazón se va a salir por la boca ella es realmente buena como bruja.
—Tranquila, preciosa. Respira conmigo y cuéntame cuál es el plan que tienes para unir a esos dos idiotas.
—¿Me vas a ayudar?
—Pues claro, para que están las tías alcahueteras sino para hacer la vida de sus sobrinos más simple.
—¡Te amo, tía Vannah!— me lancé a sus brazos e intenté abrazarla, aunque su barriga ya no da para hacerlo de frente, por lo que me puse de costado y comencé a darle besitos a ella y a mi primis. Mi padrino y ella habían decidido no saber el sexo del bebé hasta su nacimiento, pero yo estaba segura que sería un niño, algo en mi corazoncito me lo decía y si todo seguía como esperaba, estaría presente para ese gran día.
—No me ames tanto y cuéntame, me muero de la curiosidad.
—Bueno, tú sabes como es mi abuelita ¿no?
—Un pan de dios, por aguantar a tu padre y a tu abuelo— una risita cómplice se cuela por nuestras gargantas hasta que se transformó en una carcajada que nos tuvimos que lanzar a la cama para no caernos de la risa.
—¡Ay! Me hago pis, tía.
—Perdón, perdón, pero no aguanté.
—Yo tampoco, pero es la verdad.
Bien, te contaré todo lo que he estado haciendo en estos meses y tú me dirás si me puedes ayudar con esos dos.
Nos sentamos más cómodas y como le dije, le conté todas las ideas que se me habían ocurrido para unir a esos dos y de lo frustada que estaba, pues ninguna había funcionado.
—Definitivamente he llegado a pensar que esos dos o son muy tontos o realmente no son el uno para el otro.
—Ay cariño, lo que pasa es que te ha faltado un poquito de espíritu navideno para hacer todo estoy y una ayudadita, yo creo que si le contaras a tu abuela lo que quierss hacer habría sido más fácil, Shannon y Aarón son demasiado tozudos y no darán tan fácil su brazo a torcer.
—Pero si le cuento a mi abuelita puede que se enoje conmigo y me quiera devolver a ese internado o a otro peor.
—No lo creo, cariño. Tu abuela te ama y te entenderá, estoy segura de eso, peor ahora vamos con lo que has pensado para tu nuevo plan, pero primo lo primero. Necesitamos un chocolate caliente y ricas galletitas de navidad, a porotito le dio hambre.
—¿Y te caerá algo en esa pancita? Digamos que no sé como le haces para seguir comiendo y tener un bebé ahí dentro.
—Digamos que la naturaleza es sabia y que las estrías aparecerán después, pero todo lo vale por traer a este pequeño pedacitos de nuestro amor.
—¿Se habrá sentido así mi mami?— pregunto de la nada y creo que mis ánimos se bajaron por los suelos.
—¿Alguna vez le preguntaste a tu papá?
—A Él, no le gusta hablar de mamá y seamos honestas tía Vannah, en mis hermosos diez años de vida ésta es la primera vez que estoy tanto con él. Recién nos estamos conociendo realmente.
—Mmm…
—¿Qué se te ocurrió?
—Dame un segundo, necesitamos refuerzos— mientras salimos de mi habitación y vamos a la cocina, tía Vannah toma su teléfono y llama a alguien.
—¿Tienes tiempo? … Sí… Ajá, claro… No… en media hora es suficiente. Entonces, te esperamos… Ah y trae mucho helado y galletitas por favor ¡¿Qué?! ¡No! Solo es tu sobrino o sobrina que quiere helado y por las galletas, es que se acabaran antes de que llegues… Sí, sí ya deja de hablar y ven pronto.
—No sé qué estas tramando, tía Vannah, pero me gusta tu iniciativa.
—Ven, pongamos el chocolate en una olla y preparemos mucho chocolate caliente con especias porque el visitante que viene es un comelón peor que nosotras.
Ambas reímos, aunque no entendía mucho lo que mi tía decía, siempre eran buenos los refuerzos…
Y en menos de media hora y después de haber devorado las galletas que había hecho mi tío James, sonó el timbre del departamento.
—¡Yo voy! — me bajo de mí taburete y corro a la entrada y al abrirla me encuentro con mi otro padrino y tío adorado—¡Chris!— chillo feliz al verlo y lo abrazo.
—Wow, creo que deberé hacer estas visitas sorpresa más seguido.
—Dejen de hacer escándalo y vengan a la sala.
—¿Chocolate caliente con clavo de olor y vainilla?
—Todo para nuestro invitado.
Mi tío Chris saluda a mi tía Vannah y le ayuda con la bandeja que lleva, nos sentamos en la sala y comenzamos a conversar.
—Bueno, para lo que te citamos.
—¡Qué formal, cuñadita! Me das chocolate caliente porque me necesitas para algo, pero aún no entiendo para qué.
—Necesito, bueno en verdad necesitamos saber de Aaron y Rosemary.
—Tío, tu sabes como es papá con respecto a mi mamita y si quiero que él pueda dar un paso adelante en la vida, debo saber cómo era el con ella.
—Eso es complicado, yo puedo contarte como era por fuera, pues Aaron era demasiado reservado con su relación con tu mamá, de hecho a ella la conocimos como era realmente cuando ya te traía en la pancita.
—¿Cómo es eso? — pregunta la tía Vannah, mientras se le ocurrió peinar mis cabellos en una trenza lo que era realmente relajante.
—Rosmery era una chica que conocimos en uno de los tantos trabajos voluntarios que hicimos en nuestra vida, siendo universitarios. Nuestros padres nos enseñaban a dar un poquito de nosotros en cada vacaciones de invierno y antes de navidad, fue así que cuando se armaba el grupo en la universidad, ella estudiaba enfermería y se sumó a nosotros pues se necesitaba personal de la salud, pero en esa época ella estaba saliendo con otro chico por lo que ni siquiera miraba a Aaron hasta que una noche, antes de navidad pasó algo y ellos dos cayeron bajo un muérdago y así el amor surgió.
—¡Muérdago! ¿Cómo no se me ocurrió antes?
—¿De qué hablas?
—Ya sé que deseo para esta navidad…