Capitulo 18

2471 Palabras
Queriendo secuestrar a santa p2 Por Alondra Di Rossi Escucho la conversación de mi hermana y su nueva amiga con mi tío Thomas y frunzo en ceño. —¡¿Qué?! —Creo que a tú tío le dio un ACV, está pálido Cata. —Tío, respira y cuenta conmigo, una oveja… dos ovejas. —¡Oye! Eso es para que se duerma no para que salga del shock. —De veras, perdón— dice mi hermana, cubriéndose la boca. —Perdonada. —Por fin ¿Estás bien, tío bello? —Lo estoy mi princesa, pero ¿de verdad me quieres pedir eso? Creo que no soy el más adecuado para lo que necestas —¡No! Eres la mejor opción, mi papá es muy alto, el tío Ethan es demasiado flacucho, el tío Jex un tanto desgarbado, el tío Bruno un tanto jocoso, el tío… —¡Ya entendí! Está bien, pero que conste y quede en acta su señoría que lo hago en contra de mi voluntad. —Me cae bien, señor Thomas. —Y tú a mí, Louise, pero de verdad que ustedes dos me sacan de mi zona de confort. —Es por una buena causa tiito bello— dice mi hermana y yo todavía no entiendo para dónde va esa conversación. —Así, es y se lo agradecemos —Esa tal Louise es una metiche, mira que aliarse con mi hermana para no sé qué. —¿De qué hablas, enana?— reviro los ojos porque sé que es Greg el que pregunta. —Eso a ti no te importa, ahora lo que nos interesa ¿Pudiste conseguir lo que te pedí? —Fue difícil, pero sí. Lo tengo en mi mochila y creo que deberé hablar seriamente con la tía Dani porque Jexito lo tenía como mordedor. —¡Dios, santo! ¿Y si se hubiera electrocutado? —Por eso lo digo, Alo. Jex es un tantito descuidado. —Bueno, pero ya está okey y es otra cosa que debemos sacar de la lista. Ahora a convencer a la bis Gloria de que haga sus famosas galletitas. —Te acompaño, me encanta cocinar. Dejo mi estatus de espía y camino con mi primo hacia donde está la bis Gloria. —Bis quiero pedirte un favorcito. —¿Qué quieren mis bebés? —¡Hornear galletas!—Gritamos al mismo tiempo con Greg y nuestros otros primos se suman a la petición, ¡Ah! Y también la nueva. —Me encanta que sean tan participativos, pues vamos a la cocina, mientras los mayores terminan de decorar. —Nosotras las alcanzamos luego— grita Cata y yo frunzo el ceño —. Al tío Thomas le está costando esto de las esferas, pero les prometo que vamos en un tris. —Ya vámonos bis, podemos hacerlo sin ellas. Salgo hecha una furia hacia la cocina, es que ush, mi hermana jamás se había separado tanto tiempo de mí. —No seas tan quejumbrosa Alondra, Cata está siendo una buena anfitriona. —Pues podría serlo Sophia que es como de la edad de esa niña ¿no? —De verdad que eres celosa, prima ¿Sabes qué? Deja de ser así, Cata tiene derecho a hacer amigos distintos de ti y ven que tengo que comentarte algo. —Qué no estoy celosa, es que no podemos salirnos del plan. —Ya, ya, que sea lo que quieras, pero ella ya va a venir. Comenzamos a hacer las galletas y luego de una batalla campal de harina y otros menjunjes nos echamos en las sillas a esperar —Espero que esta vez sí podamos secuestrar a Santa—suspiro. —Oye, pero si lo secuestramos el pobre no podrá seguir con su entrega de regalos— me dice Tommy y creo que no me había puesto a pensar en eso. —En eso tiene razón el enano, deberíamos abortar la misión. —¿Qué? ¡No! En realidad no lo vamos a secuestrar, solo quiero darle algo y pedirle unas cositas. —Más hermanos no, mira que nuestro papá nos contó que esas cosas las hacen los papás y en eso nada tiene que ver santa. —Idiota, no es eso lo que quiero pedirle. El día transcurrió de lo más random, con todos siendo amables con “la nueva” y yo preocupada de seguir con mis planes, al parecer a varios les había bajado el susto de que yo secuestrara a Santa, pero no les iba a seguir dando información, lo que quería era decirle algunas cosillas y luego lo soltaría… Veinticuatro de diciembre había llegado, novedades… Muchas, parto por hacer el reporte para el día de hoy— digo paseándome en la sala con todo el mundo mirándome fijamente—. Tenemos todo listo para la operación Santa de esta noche. Cata. —Todo listo y dispuesto, los abuelos preparados para la sorpresa a nuestros padres, ellos ni se lo imaginan. —Perfecto. Gregory. —Listo y cargado el armamento. —¿De qué hablan?— si estuviera más atenta lo sabría, pero está tan enfocada en su nueva amiga. —Nada del otro mundo, hermana, solo algunas cosillas que hemos sacado de la cocina y de la casa de Jacinto. ¿Tommy? —Las galletas y la leche preparadas. —¿Sarita? —Dulces y sacos de dolmil listos. —Perfecto, entonces a las 2000 nos reunimos todos en la sala para armar el fuerte y no levantar sospechas. —No sé que están tramando, pero me sumo— dice el ángel de la navidad, entrando con es porte galante y aire de caballero andante que... —Hola, Nico. —Louise, es bueno verte hoy, pensé que te vería en el hospital. —Nope, la tía Daria fue dada de alta ayer y pasamos la tarde juntas conversando. —Es una pena que no hayas ido hoy, estuvo muy entretenido todo con los chicos del hospital. —Dilo por ti , yo lo único que quería era llegar acá y comer de esas deliciosas galletas. —Ni se te ocurra Andrew Jameson, esas son para Santa. —¿Todavía sigues con esa locura? —¡ Qué no es una locura! —No peleen, por favor. ¿se quedan a dormir? —Por supuesto, mi santo padre tiene turno porque perdió con tu mamá. —Y él mío lo va a acompañar en su triste realidad. —Por suerte — digo y me muerdo la lengua. —¿Qué dijiste Alondra? —Oh, nada, nada. Pero si no van a ayudar en nada será mejor que vayan a hacer otra cosa. —Y perderme la diversión, naaaa yo me quedo, tú también ¿Cierto Nico? ¡Nico! —Cierto, cierto, me quedo. ¿Por qué me molestaba que Nico mirara tanto a Cata? Al principio pensé que estaba mirando fijamente a la nuevaz pero luego de que mi hermana le hizo un asentimiento el la miró con ojos de borrego, ush es molesto. —Bueno, ya que todo está preparado nosotras nos iremos a mi habitación, tenemos algunos regalos que envolver. —Las acompañamos—dice Nico y Andrew asiente. —¡No! No es necesario, no se preocupen y disfruten de la tarde, nosotras no nos —demoraremos tanto—responde la nueva y se pone toda colorada. —¿Será que estás preparando un regalo para mi?— y ya salió el coqueto de Andrew, uff. —Puede ser, pero no nos pregunten más, sino no será sorpresa. —Está bien, lo acepto. ¿Xbox Nico? —Dale, me hace falta una buena partida… Mientras tanto en la habitación de Catalina un contrariado Thomas se prueba el traje del vejestorio rojo. —¿En qué momento fui a decir si? —Te ves wow, tío. El traje está hecho para ti . —No puedo discutir lo que dice Cata, te ves espectacular. —Pues, gracias. ¿A qué hora será el show? —Pasadas las doce de la noche, es una hora prudente, después de que todos se vayan a dormir y los mayores disfruten de su fiesta en el salón. —¿Ustedes creen que resulte? —Eso espero, tío, eso espero… A las ocho de la noche nos reunimos en la sala con los demás, todos los adultos estaban en el salón, mientras nosotros armábamos el fuerte para dormir o mejor dicho para pillar a Santa. Cata y Louise seguían muy compinches, pero no me quejo, están igual de metidas que nosotros en la misión. Nico y Andrew siguen jugando por enésima vez y se les han sumando Greg y Will. —¿Tú clees que todo salga bien Alo? —Así será, mi querida Sarita. Esta vez no hay cabos sueltos. En ese momento, la abu Blue nos llamó a la mesa para cenar y creo que fue la primera vez que comimos tan rápido, era demasiada la ansiedad que ni postre quise y eso que la tía Gia había hecho tiramisú y una tres leches que se veía deliciosa, pero no era momento de flaquear, había que terminar con nuestro plan bien elaborado. —Me voy a dormir— bostezo y estiro los brazos para dar el santo y seña. —Yo también mamá, tengo sueño. —Y yo también. —Pues qué cansados se les ve, debe ser porque quieren que ya mañana sea navidad y puedan abrir sus regalos— dice mi bello papi. —Eso debe ser, pues que descansen mis preciosuras. —Tu también abuelita y no se queden hasta tan tarde porque sino santa no vendrá. —De acuerdo, mi princesa. Se los prometemos, palabra de boy scout. —Abuelo, ¿habían boy scouts en tu época? —¡Sophia! —Ya, mejor nos vamos. Que descansen. Todos nos despedimos de nuestros papás, abuelitos y Bis y nos fuimos a la sala de estar donde todo estaba preparado. —Que sea lo que tenga que ser. A propósito, ¿Will revisaste las trampas? —Por supuesto, Alo. Ahora, vamos a dormir, perdón. Vamos a esperar. —Tengo sueñito, Tommy. —Ya falta menos, ah… Sarita. —Yo voy a echar una pestañeada, me avisan si pasa algo. —No te vayas a dormir Nicola Malory. —Sí, mamá, lo prometo… El sonido del reloj dando la media noche me hizo abrir los ojos. —¡Mierda, me dormí! — me remuevo y veo que todos están dormidos — Genial, lo que me faltaba. Me levanto con cuidado de no despertar a ninguno y reviso que santa aún no ha pasado por nuestra casa. —Qué bueno, la leche y las galletas siguen aquí. En eso escucho unos pasos acercarse a la sala y me escondo tras el árbol. —Que dedicación y esmero hicieron este año— mierda, mierda, mierda, ¡Es santa!—, pero que buena trampa hecha con campanillas, Alondra se ha superado este año. Con una leve risita Santa se sienta en el sofá al lado de la mesita de café y toma una galleta. —Una delicia, Glorita siempre la mejor— ahora bebe su leche y yo ya tengo mi celular a tope de tanta foto que le he sacado, lo veo levantarse a penas y tocarse las piernas como si algo le molestara. —Bueno, es hora de dejar los regalos bajo el árbol. Se acerca lentamente hacia el árbol y a mi me va a dar el patatus, mi corazón late como locomotora ¡Estoy frente a Santa! —¿Y ese ruido?— mierda, me descubrieron —¿Alondra? —¿Co.. ¿cómo sabes que soy yo? —Porque has sido una niña buena y a las niñas buenas las tengo en mi lista. —Ah… —Pero me imagino que todo lo que has planeado estos días es por algún motivo ¿no? —Bueno no… sí… ay dios, perdón Santa, sí hay un motivo. —Soy todo oídos y dilo rápido porque pronto se van a despertar —Sus ojos, su barba y su cara de viejito simpático me hacia recordar al Bis Agustín así que sin miedo alguno me acerqué a el. —Santa, yo no quiero nada material, de eso tenemos gracias a los papás y los abuelitos, lo que te quiero pedir es que siempre, siempre, siempre estemos juntas con mi hermana y que nada ni nadie nos separe. —Aww, mi niña. Eso solo el tiempo y su amor lo dirá, a veces los hermanos deben separarse para seguir su propio destino, pero eso no quiere decir que tu hermana no estará para ti, recuérdalo bien y disfruta de tu hermana y tu niñez. Sean unas niñas felices. —Lo seremos, te lo prometo. —Pues ahora me debo ir, hay muchos niños en el mundo esperándome. —Sí, sí, no te detengo más. Gracias. —A ti, por creer— meció mis cabellos y de la misma forma en que entró se esfumó, en eso escucho nuevamente pasos y lad campanillas que estaban en el suelo suenan y luego un estruendoso sonido. —¡Mierda! Auch, pero qué demonios. Enciendo la luz de la sala y veo que todos se están levantando. —¡Santa, estás aquí!— gritan Will, Sarita y Tomás, pero yo sé que no es el verdadero, este está más escuálido, hasta diría que es mi tío Thomas, hasta que vuelve a hablar y me lo confirma. —Jo, jo, jo, feliz navidad niños. Todos están felices recibiendo el amor y los regalos que les entrega mi tío y quién soy yo para aguarles la fiesta, ya santa había escuchado mi deseo y ellos se veían felices de este santa más… moderno. Me uní a los festejos, mientras miro de reojo a mi hermana y su amiga que abrazan al tío y le dicen palabras al oído. «Así que era esto lo que ocultabas Cata, ¡Que linda!» Después de unos minutos más el tío Thomas se retiró dejando eufóricos a los más chicos y a mí con una enorme sonrisa por lo que había tramado con mi hermana. —¿Feliz?— me dice Cata abrazándome. —Inmensamente feliz, te amo, hermana. —Y yo a ti… Mientras en una de las habitaciones de la casa de los Scott… —Creo que ya no estoy para estos trotes, Glorita. —Pero los has hecho felices, sobre todo a Alondrita. —Si hubieras visto su carita. —Me la imagino amor. —Espero durar unos cuantos años más para poder disfrutar de ellos. —Haremos todo lo posible, mi viejo mañoso. —Gracias, mi señora Klaus… Pero como la navidad trae más de alguna sorpresa, los gritos de algunos de los adultos hacen que todos salgan de esa nubecita. ¿Qué habrá pasado?
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