Capítulo 32

1353 Palabras

Regresar a la mansión Rodger fue como volver a un lugar que todavía sangraba. Cada habitación conservaba la huella del desastre: el eco de los pasos de Gabriel en el jardín, la furia de Emiliano subiendo las escaleras, la tensión que había acompañado a cada mirada durante los días en que ella fue “Aimar Murray”. Todo olía a recuerdos y a culpa. El aire, antes cargado de peligro, ahora pesaba por el silencio y por una esperanza tan delgada que podía romperse con un suspiro. Fernando intentaba reconstruir algo sobre las ruinas. No la trataba como a una prisionera, sino como a alguien irremplazable. Llenó su armario con ropa nueva, la llevó a cenas en los restaurantes más exclusivos y la presentó en su círculo como su pareja. Era una declaración pública, pero sobre todo, era un mensaje priva

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