– ¿Ya tienes todas las cosas listas? – ¿Enserio? Me lo estás preguntando a mí que llevo una lista de las cosas que llevaré – les digo a mis amigas poniendo los ojos en blanco. La que debería estar muerta de los nervios era yo, pero en realidad la que lo estaban eran ellas. Igual entendía el motivo porque ahora que me ponía a pensar en ello también comenzaron a aflorar mis dudas. Hacía tanto tiempo que no pasaba tiempo con alguien más que no fueran mis amigos, es decir esto no era una simple cita de dos o cinco horas, era una donde estaríamos dos días completos juntos en una pequeña cabaña compartiendo espacio y mucho más. Comprendía que ellas estuvieran nerviosas porque había cierta posibilidad de que arruinara las cosas, cuando me ponía nerviosa podía ser muy exigente incluso conm

