UNA SEMANA DESPUÉS Cuando desperté estaba en una pequeña habitación, con unas paredes pintadas en tono pálido, la decoración era bastante austera, muy limpia, sin nada de lujos. Busqué en mi cerebro información sobre mí, pero todo estaba totalmente en blanco, no encontré en el, ningún dato que me sirviera para dilucidar las numerosas preguntas revoloteando en mis pensamientos, deseando ser respondidas, no sabía nada de mí, ni siquiera cómo me llamaba. Todo me parecía extraño, también desconocía como había llegado allí y mucho menos el tiempo transcurrido. Estaba acostado en una cama pequeña, bastante estrecha por cierto. Recorrí mi cuerpo con la mirada, mis pies salían del borde de la cama, una sábana blanca cubría la parte inferior de mi humanidad, y al moverme me di cuenta estaba

