Cap. 1.- The secret paradiese
Listo, aquí voy a mi rutina nocturna de ejercicio. ¿Sabían que el sexo es un gran complemento para mantener la figura? Bueno, pues para mí es no solo parte de mi rutina, sino que he de confesar que me he vuelto adicta, es mi escape.
Sin duda el “The secret paradiese” ha sido mi mejor descubrimiento, es lo único que obtuve de mi querido padre, antes de escapar de sus redes, pague varias anualidades de mi entrada VIP y aunque obtener algo del dinero de ese hombre no es de mi agrado, tampoco creo que un poco de su “ayuda” me afecte. Este lugar es conocido por sus prácticas ocultas, solo los hombres y mujeres más poderosos del mundo pertenecen a este lugar.
Una gran fortuna gasté en este lugar por eso es por lo que tengo la opción de elegir a mi acompañante de esta noche, hay dos opciones: una es elegir a alguien de los exclusivos que trabajan para el club a los cuales hay que darles una bonificación y otra es irte con los VIPS donde entre empresarios y mujeres de poder tienen encuentros secretos, nunca sabes con quién te acuestas, la regla entre este segundo grupo es siempre usar antifaz, ya que la identidad de los miembros es estrictamente asegurada.
Puede que esta noche me folle a un gran empresario, a un político, un magnate. En fin, hay miles de opciones, porque esta siempre será mi opción. Con la vida tan difícil que llevo ahora donde apenas me alcanza para mi alquiler, ¿de dónde podría yo dar la bonificación a esos chicos sexis? Pero mil veces esta vida donde no soy más que un simple auxiliar administrativo y solo puedo pagar un humilde departamento a volver a las manipulaciones de mi padre.
Ingreso con mi pose de mujer poderosa y millonaria claro que ahora solo en apariencia, me ingresan a la sala oculta donde me darán las opciones de esta noche, solo será una fotografía del cuerpo que esta noche me ayudará a seguir mi rutina y que espero con ansias me haga disfrutar.
La verdad es que no hay ser más perverso que un millonario reprimido, seguro muchos de ellos casados con mujeres inertes que no los satisfacen o con las que se casaron solo por acuerdos como mi padre quería hacerme a mí.
Hoy hay una gran variedad, claro, siendo fin de semana es de esperarse. Me pasan nueve fotografías, nueve de las cuales llama mi atención. Un cuerpo bastante bien trabajado, tiene unas piernas de ensueño y lo que se nota a través de su ropa interior llama aún más mi atención.
Si lo se soy una pervertida, pero ese es mi hobby, es mi única diversión y, por lo tanto, tengo que elegir lo mejor, los millones de mi padre no se gastaran de en balde, así que elijo a ese, ahora le darán el aviso de que lo he elegido y le mostraran mis fotos para ver si hacemos match, es como una app de citas, pero más directa, si él dice que no, tengo ocho opciones más con las que seguro obtendré lo que busco.
Pero estoy tan segura de mí, sé que soy hermosa, tengo un cuerpo muy bien trabajado, piernas largas y bien trabajadas, un abdomen plano, glúteos redondos y bien formados y unos pechos con un buen tamaño y lo mejor naturales, todo en mí es natural y eso es lo que siempre enloquece a los hombres.
Tal como lo dije apenas dieron el aviso fui aceptada, me rio porque los hombres son tan básicos, aunque estos de esta actividad un tanto engreídos, solo eligen a mujeres de elite, mujeres poderosas como ellos, si supiera este pobre idiota que se follara a una simple empleada, seguro se muere, eso es algo más que me motiva, ellos no lo sabrán, pero para mí es muy satisfactorio que una simple empleada que vive en un cuarto de azotea estuvo en la cama de un poderoso.
—Pasa, muñequita, ¿quieres un trago? ¿O alguna otra cosa? —Apenas ingresó ese hombre me dice, pero lo que más me impacta es que no lleva antifaz.
—Te acepto el trago y, en cuanto a si se me ofrece algo más, sí, que no me llames muñequita —. Él ríe y sin duda se ve más atractivo al hacerlo, es un hombre muy guapo, no solo posee un cuerpo de infarto sino un rostro hermoso.
—Eres ruda, eso me gusta, me enloquecen las niñas malas —se acerca a mí con el trago en la mano. Es increíble la reacción de mi cuerpo ante su cercanía.
—¿Por qué no llevas antifaz? ¿No temes que la gente se entere de quién eres y lo divulguen? —No puedo quedarme con la duda.
—Digamos que lo que menos me importa es lo que la gente diga. Ahora el que se divulgue quién soy será difícil, allá afuera nadie me conoce. Pero el mayor motivo es para que hoy lleves en tu mente el rostro del hombre que mejor te follará en tu vida —lo dice a mi oído con una voz ronca y sensual, y con solo eso ha hecho que mi vientre se contraiga, mi pecho se agite y me sea difícil pasar saliva.
—Eso suena interesante, aunque dicen por ahí: “dime de que presumes y te diré de que careces, no presumas antes de tiempo». Claro que, ante él disimulo, no le daré el poder y el control de esta noche. Se acerca a mí e intenta besarme, pero yo lo esquivo.
—Ey, sin besos.
—¿Por qué?
—¿No has escuchado eso de “si nos besamos, nos enamoramos”?
—¿Temes enamorarte de mí? —dice con una sonrisa cínica.
—Temo, a que lo hagas tú y no quiero tener un fan con el corazón roto por ahí —. Vuelve a reír, muerde su labio y maldita sea, que si sigue así romperé mi regla principal de no hacerlo. Sus labios se ven tan antojables, son carnosos. Hace tanto que no beso a alguien que creo, eso es lo que me está afectando esta noche.
—Bien, si no quieres, no lo haremos, pero ¿supongo que todo lo demás sí puedo tenerlo a mi antojo?
—Con todo lo demás puedes hacer lo que gustes y espero lo sepas aprovechar y cumplas con lo que dijiste —Le digo y ahora soy yo la que sonríe cínicamente.
Bebo del trago que me ha dado y después él lo quita de mis manos, se acerca a mí y con delicadeza abre mi blusa, me observa directo a los ojos, mientras sus manos hacen su labor. Ese simple movimiento provoca cosas extrañas en mí, sobre todo un deseo incontrolable.
Quita mi ropa, dejándome solo en ropa interior, me observa y admira, su mirada se llena de deseo y eso me prende aún más. Sin más, él se desprende de todo, dejándome ver todo de él. Eso que observé en la fotografía está ahora ante mis ojos y es mucho más exquisito de lo que imaginé, ahora soy yo la que muerde mi labio ante la espectacular vista que tengo frente a mí.
—Tócate —dice en voz ronca y demandante.
A pesar de ir en contra de mis reglas, al ser yo la que se someta, obedezco. Hay algo en su voz que me hipnotiza y me hace querer hacer lo que pide.
Mientras voy tocando mi cuerpo, él hace lo mismo, toca su m*****o y comienza a ejercer movimientos que me provocan, haciendo que yo haga lo mismo y ahora estemos los dos frente a frente dándonos placer a nosotros mismos, los jadeos se escuchan por toda la habitación y es algo fascinante, una experiencia que me está gustando.
Terminamos los dos en un grito de placer, llegando al clímax juntos, pero de una forma diferente, una forma que me gustó. Me gustó que, mientras me tocaba, mi mirada estaba fija en él, anhelando y soñando que eran sus manos las que recorrían mi cuerpo.
—Ya estamos listos, ahora seré yo él que te haga gritar —Estoy tratando de recuperar la respiración cuando él me toma por la cintura y lleva a la cama poniendo mi rostro sobre ella, mientras mi trasero da hacia él y de un solo movimiento me llena, sacando de mí un gemido de gran placer ante su actuar —Si, así quiero escucharte gritar toda la noche —Dice con un tono de voz aún más ronca y provocadora mientras entra y sale de mí con estocadas fuertes y rudas.