XIV

1000 Palabras

Ajena a lo que había despertado un gesto tan inocente como adornar con rosas la mansión, Emmeline realizó sus tareas del día con normalidad. Cuando aún faltaba tiempo para la llegada de la institutriz, Lucile le pidió a Emmeline llevarla a recoger unas rosas a aquél rincón oculto que se había vuelto el favorito de ambas. La niñera no pudo resistirse a la deslumbrante mirada de la pequeña así que se aseguró de abrigarla bien antes de salir. Mientras Lucile se encontraba en sus clases, preparó una deliciosa tarta de arándanos para cuando terminara y, mientras ésta terminaba de hornearse, se dedicó a limpiar la biblioteca. Se encontraba inmersa en el ambiente calmo y acogedor de aquella habitación, quitando el polvo de los inmensos libreros que parecían formar laberintos, mientras ojeaba a

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR