Emma. Me encontraba en la reunión con los Yakuras. La sala estaba llena de hombres con poder real, no de títulos vacíos: jefes de clan, estrategas, herederos manchados de sangre y decisiones. Incluso el general había decidido visitarnos, lo que dejaba claro que esto no era una reunión ordinaria, sino un punto de inflexión. Cedrik estaba allí, a mi derecha. Su presencia siempre imponía, incluso en silencio. Su único hermano vivo lo acompañaba; el otro… el otro había muerto por su mano. Nadie en esa sala lo olvidaba, aunque nadie se atreviera a mencionarlo. También estaban varios Yakuras influyentes. Entre ellos, Kaito Tanaka. El padre de Haroe. La chica a la que le disparé cuando descubrí que era amante de Cedrik. Nuestros ojos se cruzaron apenas un segundo. El suficiente. No había repro

