Don despertó al día siguiente con una extraña sensación de déjà vu. Abrió los ojos y miró a su alrededor, recordando con claridad la noche pasada, sintiendo aún en su cuerpo el calor del encuentro con Eme. Sin embargo, el lecho estaba vacío a su lado, y una ligera sensación de abandono lo invadió. Se levantó lentamente, aun sintiendo la euforia del momento. Sus pensamientos estaban enmarañados mientras se dirigía al baño. Cerró la puerta y se miró en el espejo, notando la intensidad en sus propios ojos. El agua caliente de la ducha comenzó a correr y él se metió bajo el chorro, dejando que el agua lavara su cuerpo y sus pensamientos. Sentía una especie de alivio, una liberación que no entendía del todo, pero que apreciaba, al menos en ese momento. Al salir de la ducha, se vistió con cuid

