Victoria Salgo de la oficina de Gabriel un poco más tranquila. No le dije realmente todo lo que quería decir, pero al menos una parte de todo lo que traía guardado. Cuando esté la demanda de divorcio, volveré a hablar con él, ya que a veces siento que ya no tiene caso reclamar algo que ya está hecho. Llegué a la oficina y me senté en el escritorio. También van llegando Linda y el licenciado; ella con una sonrisa y él con una cara de estar enfadado. Le sonrío de oreja a oreja, voy a comentar algo y se va directo a su oficina. Creo que sí está molesto, así que me levanto y toco su puerta. —Adelante. —¿Puedo pasar? Él me hace señas para que entre y tome asiento, y yo lo hago. Mi sonrisa no se borra, ya que sé que está enfadado. —¿Cómo estuvo su comida? —Le voy a pedir, por favor, que n

