Victoria Trato de concentrarme en mi trabajo; definitivamente, este no ha sido el mejor de mis días. Enterarme de tanta mierda, como una mujer que se queda en casa y el esposo va a trabajar, no se da cuenta de tantas cosas. Ellos mienten sin ningún remordimiento. No generalizo; no todas las personas son iguales, pero la mayoría. Viví 15 años en una mentira, un matrimonio que pensaba sobrellevar cuando había cualquier problema. De sexo ni hablamos, ya que siempre pensé que él estaba cansado, y yo ya no tan joven. Realmente tengo miedo de enterarme de que también fui la más cornuda por 15 años, que sinceramente no lo dudo. Salgo de mis pensamientos cuando el licenciado abre la puerta de su oficina. —Victoria, toma tus cosas, vamos a comer. —Licenciado, yo le iba a pedir permiso de retira

