Capítulo 7

2141 Palabras
Prepárense, porque esto va a ser algo diferente jaja ?? *** Izan - Hola Vittorio Salvatore. - digo. - Te dije que nos volveríamos a ver. Ahora teniéndolo de frente y más de cerca, con la luz dándole, puedo observarlo con más atención que aquella noche. Sus ojos son de un color claro, no son ni celestes, ni verdes, del todo, es una combinación de ambos. Tiene una mirada profunda y honesta. Su cabello es de un bonito color cobrizo, lo tiene largo y revuelto, dudo que se peine en las mañanas. A su rostro lo cubre apenas una leve barba, y sus labios son finos. - ¿Habíamos quedado en eso? - pregunta extrañado, consiguiendo que me sorprenda, aún así logro camuflarlo detrás de mi expresión neutra. - Porque no lo recuerdo. - sigue. - Por ejemplo, está mañana había quedado con mi amiga para hacer un trabajo, y la dejé plantada. Me llevé la regañada del siglo. Ahora se ve que también te he dejado plantado a ti. Si voy a terminar por comprarme una agenda y empezar a apuntar las citas que haga. - ¿Has dejado plantado a una chica y sigues respirando? - pregunta Astor, a mi derecha, unos pasados más atrás. - Es que no es cualquier chica, es especial, ya sabes... - le responde, meneando la cabeza. Yo sigo sin dar crédito a lo que oigo. Para este punto siempre duelen empezar a lloriquear y pedir por sus miserables vidas. - ¿Y aún así la dejaste plantada? - sigue preguntando el menor. - Bueno, si lo pones así, suena bastante mal, pero... - queda pensativo. - Ahora que mis pensamientos vuelven a acomodarse, acabo de recordar que tengo una cita con ella está noche. Ya dejarla plantada dos veces es demasiado, nadie sale vivo de algo como eso. Así que... - posa sus ojos entre verdes y celestes, en mi. - Si podemos adelantar este tramite que nos quedo pendiente, o reprogramar, eso ultimo sería lo optimo incluso. Me dejas tú nombre, yo está vez si lo apunto y nos juntamos otro día, sin tener que llegar a esto. - mueve el cuerpo, que se encuentra amarrado con la soga a la silla. - Me parece un poco extremista. - vuelve a quedar pensativo. - Por cierto, el golpe estuvo de más. Aún me duele la cabeza. - Lo siento, fue accidental. - se disculpa Novak, a mi otro lado. - Le erre al sacar tú cuerpo del auto. No calcule la cabeza. - ¿¡Me dieron la cabeza contra el auto!? - El se refería al golpe que yo le di. - le susurra Astor a Novak. - Ah... - dice este. - ¡He dicho que fue accidental! - exclama. - Vaya forma de tratar a la gente que secuestran. - ¿Qué diablos está mal contigo? - pregunto con voz firme, la pregunta que ronda en mi cabeza desde que empezó a hablar. Suspira. - Me vengo preguntando lo mismo desde hace rato. - responde. - De hecho, todos los que me conocen se lo preguntan. Eso si que no me sorprende. - Que triste historia la tuya. - digo con sarcasmo. - Pero ahora está a punto de volverse más triste cuando acabe contigo. Te arrepentirás por lo de anoche. Me voy a asegurar de eso. - ¿No podemos tan solo perdonar y olvidar? - pregunta. - ¿Fumar la pipa de la paz? ¿Ondear una bandera blanca en señal de rendición, de ambos lados? - ¿Perdonar y olvidar? - pregunto serio. Lanzo una risa. - No soy Jesús, ni tengo Alzheimer. - ¿Tienes tiempo para oír la palabra de Dios? Porque yo si lo tengo, y creo que no será en vano, si eso significa que al final del día nos vamos a perdonar. Tengo que tomar el control de la situación, o todo se me irá en contra como anoche. No lo voy a dejar ganar. Mucho menos dos veces. Nadie va a vivir para contar eso. Sobretodo si es alguien insignificante como este desconocido, al que no tengo dudas de que le faltan unos cuantos tornillos. Llevo mi mano al pantalón y saco de allí mi arma, la cuál está enganchada. Le apunto con está. Abre ampliamente los ojos. - Tomo eso como que eres ateo. - Yo que tú empiezo a medir mis palabras, porque de lo contario, no llegarás al final del día. - apoyo la punta del arma en su frente. - Nunca le erro a un tiro, así este a metros de distancia. Te podrás imaginar la puntería que tengo teniéndote tan cerca. Quiero oírte pedir perdón y que supliqués por tu vida. - sigo con voz severa. - Empieza, gusano. Me observa temeroso por unos segundos, sin apartar sus ojos de los míos. Me sostiene la mirada firme. Vuelvo a llevarme otra sorpresa cuando sus ojos se ponen en blanco, como si estuviera convulsionando, y a los segundos su cabeza vuelve a caer hacia adelante. Los cuatro quedamos quietos, en silencio. Nos miramos. - ¿Este es al que le das una hora de resistencia? - le pregunta Astor a Novak. Suspiro con fastidio y me acerco. Doblo mi cuerpo para adelante, quedando mi cabeza a la altura de la suya. Se escucha su leve respiración. Tan solo está inconsciente. - ¿Sigue vivo? - pregunta Novak a mis espaldas. - Si. - respondo. - Tan solo... No soy de los que se sorprenden con facilidad, este idiota hoy ha conseguido lograr eso, pero aún así, esto no lo hubiera esperado ni en un millón de años. Puede que por eso no pude evitar lanzar un grito de quejido, cuando levantó su cabeza en un rápido movimiento, dándome un golpe en seco, en la nariz. Doy unos pasos hacia atrás y llevo mi mano allí, viendo que está se llena de sangre. - ¡MIERDA! - grito furioso. Me enderezo la nariz, escuchando los ruidos que hace al hacerlo. Si. Me dolió. Lo admito. - ¡Carajo! - exclama Novak sorprendido. Nuestra victima se mueve en su silla, como si así consiguiera librarse de las sogas que lo atan. Cae de espaldas contra el piso, logrando que se haga pedazos y así librarse de las ataduras. Ah, con eso era lo que quería... Se para tambaleante y se encamina hacia la puerta, pero Kirian lo detiene cuando pasa junto a él, tomándolo del hombro, tan solo apoyando su mano allí. El idiota lo mira, a lo que mi hermano niega con su cabeza. Suspira resignado y se da la vuelta, volviendo a sentarse en la silla que Astor puso en remplazo de la otra. - Creo que me merezco un Oscar por mi actuación. - menciona en un susurro. - Ahora si que voy a matarte. - sentencio, apuntándolo con el dedo. - ¿Al menos podré tener una ultima cena? - pregunta. - Ya saben, como en la cárcel. - ¿Mi puño te parece bien? Menea la cabeza. - No lo he probado, pero si eso alarga mis horas de vida, estoy dispuesto a hacerlo. - ¿Horas? Tienes minutos. Suspira. - Me lo temía... - Entonces... - me cruzo de brazos. - Vas a disculparte. - Eso suena a orden, más que pregunta. - dice, logrando que un acto relejo levante mis cejas con sorpresa. - No soy de los que siguen ordenes, eso te lo puede decir mi padre. Las de veces que me amenazo con anotarme en una escuela militar. Es que, entre nos, va en contra de mi naturaleza. No puedo evitarlo, por más que quiera, y sin importar lo intimidante que me resultes. En cambio, si lo pides, en un tono amable claro, lo haré. Novak lanza una carcajada, lo que hace que pose mi mirada en él, furioso. - Lo siento. - se disculpa sin parar de reír. - Es que no puedo... - sigue riendo, tapándose la boca con la mano. - Me agrada. - comenta la victima, a lo que regreso a posar mi atención adelante, ya irritado y cabreado. - Es mi favorito. - agrega con una sonrisa. - Te has ganado un boleto solo de ida al infierno. - digo con voz firme, con el seño fruncido. - ¿En primera clase? Porque nunca he viajado en avión. - No, iras en el maletero del auto. Lo encontrarás más a gusto, claro, comparado con tu destino final. - ¿Mencione que soy algo claustrofóbico? - hace una pausa. - Bueno, en realidad no lo soy, pero si me libra, voy a asegurar hasta la muerte que si. - Hermano, ¿No nos lo podemos quedar? - pregunta Novak. - Es muy divertido. - Claro, ¿Lo quieres embalsamado y colgado en la pared? - le pregunto a mi hermano. - ¿Cómo si fuera un alce? - Ay dios. - se queja con agonía. - Creo que ahora si me siento mal. - hace ademan de pararse, pero lo vuelvo a sentar apoyando mi mano en su hombro y bajándolo en un movimiento. Sonrío divertido. - Tendrías que haber tomado mi oferta inicial. - digo. - Te disculpabas, te colgábamos de cabeza una hora, y luego te soltábamos. Incluso íbamos a ser decentes y dejarte en la puerta de tu casa. Pero quisiste hacerte el difícil, ahora enfrentaras las consecuencias, el doble. Ahora, en cambio, te amarraremos y arrogaremos al mar. Buena suerte intentando deshacer los nudos que hace mi hermano menor. - Gane el primer puesto en una competencia de nudos cuando era boy scout. - anuncia Astor con orgullo. - Que va... Sus padres si que deben estar orgulloso de ustedes. - Si, de hecho lo están. - digo con seguridad. - En especial de que nos mantengamos unidos. Siempre nos han dado el sermón con eso. - Me imagino... - ¿Tú tienes hermanos? - No. - responde firme. - Que lastima.... - hago una pausa. - Bueno, se acabo la charla trivial. - ¿Tan pronto? - pregunta. - Porque no mejor me cuentas sobre... sobre su mascota. Todo niño ha tenido una mascota. Yo tuve un gato que se llamaba Chester. - En nuestra próxima cita lo hablaremos. Claro, si es que sobrevives a la primera. - digo. Miro a mis hermanos. - Tómenlo. - ordeno. Novak y Astor lo paran, y cada uno lo sostiene de un lado. - El que lo suelta, lo acompaña al fondo del océano. - Cuando se refiere a "el fondo del océano", ¿lo dice literal? - le pregunta en un susurro a mis hermanos. - Si. - responden a dúo. - Ah, eso me temía... Se encaminan hacia la puerta, y al abrirla vemos a Kai del otro lado, quien enseguida frunce el seño al ver a la victima. - ¿Y él quien es? - pregunta con voz firme, señalándolo. - Mierda... - susurran Novak y Astor. - Hola, soy Vittorio. - se presenta. - Vittorio Salvatore. Recuérdalo por si ves mi nombre en un pagina de "se busca" para que le avises a mis padres y les digas que ahora soy comida de tiburón. Suspiro con fastidio. - Kai, lo hablamos cuando volvamos. - ¿Volver? ¿De dónde? ¿Quién es? ¿Qué hizo? ¿A que se refiere? - sigue preguntando. Lo observa en silencio por unos segundos, para luego posar su mirada celeste en mi. - Izan, quiero hablar contigo. Ya. - niega con la cabeza y se da la vuelta, alejándose. - ¿Otro hermano más? - pregunta. - ¿Sus padres no tenían televisión? ¿No conocían la palabra "protección"? ¿O solo buscaban la niña? Es mera curiosidad. Espero les hayan pagado una charla de educación s****l a ustedes, porque 1+1 es igual a 3 si no usan condón. Lo miro serio. - Te ganaste unos minutos más para pensar en tus ultimas palabras. Aprovéchalos. Y ya deja de decir estupideces, por el amor de dios. O lo primero que haré será cortarte la lengua. Me has saturado la cabeza. - miro a mis hermanos. - Vuelvan a sentarlo, ya regreso. Salgo de la habitación y cierro la puerta tras de mi. Camino hacía Kai, quien está a unos metros de mi, cruzado de brazos y mirándome molesto. Siempre es un fastidio cuando él se pone firme con algo, es por eso que suelo hacer las cosas a escondidas y le digo solo cuando es muy necesario, solo para que se encargue del papeleo del desastre. Pero, sin embargo, ahora mismo no tengo mi mente enfocada en lo molesto que está mi hermano, sino en el elocuente idiota que deje detrás. Si este chico va a resultar ser un verdadero dolor de cabeza. Y no puedo evitar pensar... ¿En que me metí?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR