*Narra Angelo* Las semanas fueron pasando. Siempre salíamos al mismo horario y Alessia y yo regresábamos un poco antes a casa. Scarlett y yo hacíamos el amor todos los días. Si no lo hacíamos al despertar, lo hacíamos antes de dormir, en la cama o en la ducha. Pasaba por su casa y buscaba ropa que iba dejando en mi armario. Yo le decía que se mudara con nosotros definitivamente para que dejara de estar dando tantas vueltas, pero ella decía que ya lo haría. Cuando desperté, Scarlett no estaba a mi lado. Cogí mi móvil, las diez y media de la mañana de un sábado. Había dormido mucho, normal, llego cansado del trabajo y luego le dedico tiempo a mi hija, hasta que no jugamos a todo lo que ella quiere, no es feliz. Cuando se duerme, tengo que dedicarle tiempo a Scarlett. Nos apachurramo

