*Narra Scarlett* ── Muñeca preciosa -sonreí y levanté la vista de los papeles, Angelo acababa de entrar a la oficina, traía dos cafés y una bolsa de papel con un croissant pintado.- te he traído esto porque es lo que he podido comprar más rápido, aún no has desayunado. ── está bien, me gustan los croissant -me paré de la silla y cogí uno de los cafés.- siéntate -le pedí que se sentara donde yo estaba sentada. Me senté encima suyo y cogí el croissant.- ¿no compraste uno para ti? ── yo no como esas cosas. ── ¡oh! cierto, discúlpeme señor don fino -se rió.- no sabes de lo que te pierdes. Gracias, estaba muriendo del hambre. ── culpa mía, debo cuidarte. ── culpa mía, por ser golosa a primera hora de la mañana. ── ojalá y lo seas todos los días, me ha gustado que me despertaras as

