Capitulo 4

2266 Palabras
En este momento me encuentro en el hospital, mi hijo se encuentra durmiendo en mi regazo, hace tan solo un momento que logre calmarlo.  Ya hace media hora que Yanis entro en sala de emergencias, aún no han salido a decir nada, mis piernas se mueven demostrando los nervios que tengo en este momento, no puedo dejar de pensar en lo que sucedió, si no hubiera llevado a mi rayito de sol allí, no hubiera sucedido lo que paso hoy, ella estaría bien en la seguridad de mi pent-house.  —¿señor Alan Redinton? — escucho una voz   Levanto la mirada y me encuentro a un hombre uniformado parado frente a mí, de tras de su persona se encontraban mi ex suegros, Esteban tenía una sonrisa socarrona en su rostro, baje la cabeza y suspire casi inaudible, esta situación comenzaba a cansarme.  —así es, ese soy yo — respondí volviendo a mirarlo   —el señor Clark llego a nosotros informando, que se había llevado a su nieto sin su consentimiento, y como reglamento debemos investigar sobre el asunto – informó el oficial – como ya sabe, si no es consensuada la salida del menor, usted debe devolverlo a su tutor legal – terminó  —mi mujer se encuentra en este hospital por culpa de ese hombre – informé – no pienso dejar a mi hijo en manos de un loco como él – dije – ya informé a las autoridades de eso y en este momento mi abogado se encuentra, tramitando el permiso para tener a mi hijo bajo mi custodia hasta el día del juicio – dije y miré al viejo   La sonrisa se fue de su cara al enterarse de la noticia, cuando quiso abalanzarse sobre mí, su mujer lo detuvo y el oficial lo miro interrogante, mientras él me apuntaba amenazadoramente con su dedo, sonreí sin mostrar mis dientes.  —te dije que no te permitiría ni una más Esteban – advertí  —si es así, señor Redinton – habló el oficial – me quedo conforme que mis compañeros ya están enterados del asunto, esperaremos las noticias del juez – informó asentí satisfecho    —¡usted no puede hacer eso! Su deber es quitarle al niño — demandó Esteban   Elliot se removió en mis brazos y pronto estaba con los ojos puesto en su abuelo, con solo verlo se aferró más a mi cuello y enterró su cara en mi pecho, lo abrace protectoramente; sé que no debería pensar así, pero el que Elliot le tema me favorece.  —Elliot... dile al oficial que el abuelo nunca te hiso daño — pidió al pequeño, Esteban   —papi – me llamó él – no quiero ir con él, él golpeo a mami – dijo casi por llorar de nuevo   —no vas a ir con él — le susurre y acaricie su espalda – Elliot no irá contigo Esteban – informé y este bufo   —debe esperar la decisión del juez señor Clark – habló el oficial   —esto no se va a quedar así Alan – amenazó antes de irse   Solo asentí y miré a mi hijo, regalándole una sonrisa tranquilizadora, para luego besar su cabecita.  —oficial Bruno Carson – se presentó   —un gusto oficial, gracias por comprender mi posición – dije y tomé la mano que me había ofrecido como saludo   —también tengo hijos, así que comprendo su preocupación por el pequeño — comentó y asentí – que tenga una buena noche, deseo una pronta recuperación a su esposa – agregó    —muchas gracias – dije, él asintió y luego se marchó.   —¿y mami? — preguntó mi pequeño   —ella está bien – mentí, pues aún no tenía información sobre ella – vuelve a dormir – dije   No muy convencido, recostó nuevamente su cabecita en mi pecho y cerro sus ojitos, para pronto quedarse dormido.   […]   Era un nuevo día ya, Elliot había sido llevado a mi pent-house ayer por Malcom, y se encontraba bajo el cuidado de Rebe, ella es como una segunda madre para mí y Bleir.   Yanis se encontraba bien, el medico había informado de su estado ayer, media hora después de que el oficial y los viejos se fueran del hospital; había dicho que el golpe había sido poco profundo y que pronto se recuperaría. En este momento me encuentro en el baño de la sala donde se encuentra mi esposa, estaba limpiando mi cuerpo de la sangre de ella, ayer con todo y cansancio me había quedado dormido en el sofá de la sala y no había limpiado mi cuerpo, y tampoco había cambiado mi camisa.   —te gusta estar de visita en el hospital – dije burlón   Cundo salí del baño y ella estaba sentada en la camilla, con sus pies por fuera de ella y de frente a mí, me regaló una sonrisa cansada y luego estiró su mano, caminé hasta tomar su mano y me acerque a ella por completo; bese su frente cuando estuve lo suficientemente cerca, y luego me dedique a mirar sus hermosos ojitos  —de hecho, no me gustan los hospitales — hablo suave — ¿me llevas a casa? — preguntó y pronto me vi asintiendo    —déjame le digo al médico que despertaste – dije y esta vez fue ella la que asintió  Caminé hasta salir de sala y me fui en busca del médico, una vez él la reviso y confirmó que todo estaba bien con ella, le dio el alta al fin, recordándonos todos los cuidados que debía tener de ahora en delante y también advirtiendo que podría sufrir de mareos repentinos, efecto del mismo golpe.    Cuando salimos del hospital, nos encontramos con que el pequeño estaba junto a Malcom esperando la salida de su ¨mami¨, cuando vio salir a Yanis corrió a sus brazos gritando de felicidad y luego pidiéndole perdón entre llantos, diciendo que por su culpa ella estaba lastimada, mi esposa se desesperó al no saber cómo calmarlo, pero luego le explico que su herida no tenía nada que ver con él, logrando así calmar el llanto de mi hijo.   —hola nana Rebe – saludo Elliot al llegar a casa nuevamente – mi mami ya está sana – informó y Rebe sonrió   —me da mucho gusto escuchar eso – contestó ella — ¿quieren algo de comer? — preguntó enseguida   —yo sí, muero de hambre – habló Yanis   —debe comer algo con poca sal y poca grasa – advertí y ella me miro ceñuda   —tu no hables – dijo yo sonreí   —tienes que cuidar tu salud, ayer perdiste bastante sangre y mucha sal puede producir una suba de presión y ¿no quieres volver al hospital verdad? — dije ella bufó — es por tu bien mi rayito de sol – dije y besé su mejilla   —bien, solo porque me estas cuidando – dijo – vamos pequeño dragón, comamos algo – agregó y mi ceño se frunció   —¿dragón? — susurré y Elliot soltó una risita   —Elliot es un dragón muy grande y fuerte, yo soy el pequeño dragón de mami — ¨explicó¨ ya que seguía sin entender   —está hablando de su película favorita, ¨mi amigo el dragón¨, búscalo e infórmate – dijo Yan yendo tras mi pequeño hijo   —vamos – habló Rebe – ellos se entienden, igual te vendría bien informarte de tu hijo – dijo y también me dejo parado en medio de la sala.    Narra Yanis   Cuando desperté hoy en la mañana en el hospital, lo único que llego a mi cabeza, fue el hecho de querer estar en casa, los hospitales no me traían ningún buen recuerdo y lo último que deseaba era permanecer más tiempo allí. Por suerte para mí, mi ahora esposo comprendió mi situación y habló con el médico para que se me diera el alta.  En este momento estoy haciendo reposo, pero en casa, tengo al pequeño Elliot acostado a mi lado, y miramos juntos su película favorita, mientras que su padre arregla algunos ¨asuntos¨ pendientes.  —mami – me llamo en un susurro Elliot, aun no me acostumbraba a que me llamara así   —¿sí? — contesté  —¿Cuándo vendrá papá? Él dijo que estaría pronto aquí y la peli está por terminar – dijo, yo suspiré  —quizá tiene mucho trabajo y se le hizo tarde – dije y le sonreí   Un pucherito se le formo en su mentón y boca, pero asintió de todas formas, para luego acurrucarse a mi pecho y continúo viendo la película.  —¿voy a quedarme con ustedes ahora verdad? — preguntó de después de unos segundos de silencio   —eso es lo que papi y mami quieren, pero debemos saber qué es lo que dice el señor juez – contesté, él volvió a mirarme   —¿ese señor es malo? — preguntó y me ceño se frunció — ¿él no quiere que esté con ustedes? — agregó y yo negué   —él solo vera lo que es mejor para nuestro pequeño dragón – dije sonriendo, mientras golpeaba suave con uno de mis dedos, la punta de su nariz   Al fin logre una risita de su parte, satisfecha bese su frente y le hice acomodarse para continuar viendo la película.  […]   Después de unos minutos la peli había terminado, y Elliot se encontraba profundamente dormido en medio de la cama, abrazado a una de mis almohadas.  Lo arrope bien y salí de la habitación, con cuidado de no despertarlo, una vez lo logre bajé las escaleras y me encontré con Rebe, quien salía de la cocina con una bandeja de galletitas en mano, sonreí cuando conectamos nuestras miradas   —si es para mi pequeño dragón, él duerme profundamente – dije y ella suspiró  —sí, eran para él — dijo y sonreí – pero bien puedes disfrutar de algunas tu – agregó y asentí  —si quiero, necesito un café — dije e inmediatamente Rebe negó   —nada de cafeína para ti – advirtió – tengo chocolate, eso te vendría muy bien – dijo y bufé   —ya que no me queda de otra acepto — dije — ¿Alan dónde está? — pregunté   —él salió con Malcom, no dijo donde, solo dijo que no demoraría – informó  Solo asentí, no conteste, camine hacia la cocina y allí tome lugar para disfrutar de mi merienda; más tarde fui a despertar a Elliot y luego de una ducha, también lo hice merendar, para más tarde darle la cena y llevarlo a que duerma.   —hola mi hermosa piccola – dije al ver su rostro, ella sonrió — ¿Cómo va todo por ahí? — pregunté   —hola – dijo – va todo bien, mis pequeños son hermosos – informó feliz – la semana que viene ya vamos a poder viajar a casa al fin – agregó   —me alegra mucho, ya deseo conocerlos – comenté – ayer conocí a Elliot, es una cosa preciosa, me dijo mamá — informé   Sus ojos se abrieron con sorpresa y miro hacia su costado, sabía que estaba Roy con ella   —¿Alan dijo algo? — preguntó, negué   —sé que no le gusto para nada, pero de todas formas no dijo nada – dije – hoy no lo vimos en todo el día, no sé qué pasa por su cabeza – agregué   —me entere que estuviste hospitalizada – dijo Roy, Mio me miro interrogante — ¿estas bien? — preguntó  —sí, fue un golpe leve, el abuelo de Elliot no quería que lo lleváramos con nosotros y me empujo – dije – pero fue solo un susto, ahora el pequeño está con nosotros, y yo estoy bien – informé  —que bien – dijo Mio – cuídate mucho, sabes que aun sigo en contra de su ¨matrimonio¨ — dijo e hiso comillas con sus dedos, cuando menciono la última palabra – Alan no sabe lo que es cuidar y querer a otra persona que no sea a si mismo – dijo bufando   Roy negó mientras se reía de sus berrinches, y ella le dio un golpe en el hombro al verlo reír   —hablo enserio – dijo – te dejo dormir, sé que ahí ya es noche – agregó y asentí   —te quiero, cuídense mucho, nos vemos pronto – dije   Ambos saludaron con la mano a la pantalla, los imite para luego cortar el video chat.  —no sabía que ella pensaba eso de mi – escuché  —maldición – susurré – has ruido la próxima, casi me matas del susto – dije y él sonrió  —lo siento – dijo – Marcos me aviso de un cargamento de blancas, pronto llegará al puerto, tenía que trabajar en él — agregó, lo miré interrogante   —¿cargamento de blancas? — pregunté   —sí, así es, pero es para bloquearlos – dijo – enviaré a todas esas chicas a casa de nuevo – informó y suspiré   Alan se acercó a mí y se sentó en la cama, para luego tomar mi mano entre las suyas, sonrió, y acarició mi mejilla  —nunca podría hacer algo que dañe física o mentalmente a una mujer, no teniendo una hermana, una esposa y dos madres – dijo, sonreí — Marcos me lo informó, porque será aquí en Nueva York, él vive en Rusia – agregó    —bene – susurré  Me conformaba con saber, que muy aparte de tener la profesión que tiene, aún hace cosas buenas por las personas.  
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