Mientras bajaba la escalera para salir del Ministerio Público, Paulina sentía como poco a poco se quitaba una enorme carga de encima.
Sabía bien que esto era sólo un pequeño paso en su camino y que definitivamente Abel y peor aún la madre de este, no se lo dejarían fácil, pero por sus hijos haría lo que hiciese falta.
Y como si de magia se tratara, en ese momento sonó su teléfono, al ver en la pantalla el nombre de su suegra (corrección: EX- SUEGRA, pensó con una ligera sonrisa), sabía que estaba por iniciar una exhaustiva pelea
-Si diga? - respondió Paulina lo más tranquila que pudo
- Se puede saber porque dejaste sólo a mi hijo, cuando se siente tan mal? él necesita atención y cuidado para poder recuperarse, pero tú te largas con los niños a quien sabe donde!!!!. Ve al mercado y comprar todo lo necesario para preparar su caldo levantamuertos, mi pobre hijo no está en condiciones de ir a trabajar, así que me voy a quedar aquí haciendole compañía, en lo que tu regresas, pero ¡¡apurate!! que no tengo todo el día, mis amigas me esperan para ir al casino.- cuando finalmente hizo una pausa de todo su reclamo, se dio cuenta que no había recibido ninguna contestación del otro lado de la línea, menos aún las esperadas disculpas que Paulina siempre decía de forma atropellada mientras movía cielo, mar y tierra para volver inmediatamente, así que Olga, preguntó con molestia - estas ahí? me has escuchado niña?
- si te oí fuerte y claro, demasiado fuerte Olga - hizo una pausa para tomar aire y exhalar tranquilamente antes de continuar - pero debes saber que he decidido dejar a tu hijo, ya lo hable con él y ya no hay vuelta atrás. El no va a cambiar y por lo que puedo notar en tu actitud, tu tampoco lo piensas hacer recapacitar. Anoche amenazó con aventarse del balcón frente a Elena, y eso mismo me dio el empuje que me faltaba para decidirme. No quiero que mis hijos crezcan en esa situación una y otra vez, cuida de tu hijo y apoyalo realmente, tiene que dejar de tomar, tiene que ser responsable con su empleo y dejar de gastar lo que no tiene, y tal vez en un futuro pueda reconstruir su relación con mis hijos; yo por mi parte, estoy cansada de luchar por el, por nuestra pareja, por mantener a flote esto que es insoste...- pero no pudo continuar pues Olga la interrumpio en medio de gritos e insultos - Tú!!! maldita zorra, como puedes decir que estas harta de mi hijo! , cuando es él, quien te mantiene y hace todo por esos niños, eres una mal agradecida, seguro quieres andar por ahí haciendo Dios sabe que, por eso te urgía salir corriendo de aquí, pero esos niños, son de mi hijo, y su lugar es con su padre, tú los has secuestrado y te los vamos a quitar!!! Regresa inmediatamente!!!! Maldita muerta de hambre, hijo!!! Abel!! los niños, Paulina se llevo a los niños!!!! - poco a poco se escuchaba el alboroto al otro lado del teléfono, mientras Olga y Abel hablaban a gritos y Paulina no sabía si reír o llorar, incapaz de colgar pero sosteniendo el teléfono a distancia, por seguridad de sus oídos.
Todavía en shock, se sentó en las escaleras mientras veía la plaza en la que se encontraban las oficinas del Ministerio Público y con el teléfono en sus temblorosas manos, comenzó a dudar de poder llevar a cabo todo lo que estaba por venir, cuando el teléfono salió volando de sus manos y a punto de caer al suelo, fue interceptado por unas ágiles manos - epa!! creo que esto es tuyo?- dijo una varonil y alegre voz- estás bien? - preguntó con cautela.
Paulina, que estaba procesando todo, volteo lentamente siguiendo con la mirada las manos que aún sostenian su teléfono, subiendo por los antebrazos y brazos para llegar al bello rostro bronceado, del hombre frente a ella. Se tomó su tiempo en detallar sus facciones, intentando deducir si era real o algo que ella estaba imaginando. Su mandíbula ligeramente prominente, puntiaguda, remarcada por esa barba de candado, que sólo era una sombra de 3 días, sus ojos verdes curiosos e inquisitivos, que debajo de unas sexys y expresivas cejas, le daban una mirada profunda y cautivadora. Y que decir de su cabello castaño chocolate, perfectamente peinado hacia atras, sin mucho afán, formando un pequeño copete abultado que le quedaba increíble. no pudo sino perderse en la idea de recorrer ese cabello con sus dedos para comprobar si era tan sedoso como se veía.
De pronto otra pregunta de la sexy voz, acompañada por un suave apretón en su mano, la devolvió a la realidad - ¿en serio estás bien? ¿necesitas algo? - preguntó con cautela el hombre, mientras se agachaba a su altura, poniéndose en cunclillas y viendola a los ojos, cun una mirada cargada de comprensión y una sonrisa reconfortante - esto es tuyo, toma- le dijo suavemente poniendo el teléfono en sus manos
Paulina que tenía la cabeza hecha un lío finalmente reacciono y respondio balbuceando primero algo incoherente, para después agradecer su gesto y salir corriendo - si.. no, bu bueno, creo, yo
.. me tengo que ir, me los va a quitar!!! no pue... no puedo dejarlos, debo ir... perdón!!!! gracias - y mientras bajaba los pocos escalones que faltaban el desconocido sólo pudo observarla con curiosidad, cuando finalmente la perdió de vista y retomó su camino a los juzgados, noto que la chica dejó tras de sí, un folder con documentos, ahí justo en los escalones.
Con algo de curiosidad y pensando que podría ser algo importante, tomo el folder y echo un vistazo, se dijo que sólo era por un acto desinteresado para tal vez poder regresarlos a su dueña, pero él sabía que buscaría la oportunidad de volver a ver a la hermosa chica atolondrada. Su sorpresa fue mayúscula al ver el contenido: aviso de abandono de hogar, violencia psicológica y económica, alcoholismo, la custodia de dos pequeños. Era mucho con que lidiar para una mujer tan Joven, apenas 25 años.
Mientras buscaba más información para poder dar con su paradero, sólo podía pensar en su rostro angustiado y sus ojos color miel, con la mirada perdida y asustada como un pequeño cervatillo, un dulce y hermoso cervatillo que le inspiraba a tomarla entre sus brazos y protegerla de todo eso que la hacía temblar. Y con una sexy sonrisa repitió en voz alta su nombre - Paulina!! - su nueva y desconocida amiga se llamaba Paulina...