Capítulo 2: Propuesta Indecente. Parte 1

2724 Palabras
Esa mañana encontró a Cat despierta desde muy temprano. No quería quedar mal ni fallar en su primer día, aunque mucha fue su sorpresa cuando descubrió que su uniforme era muy diferente de lo que pensaba… -¿Di... Disculpe..?¿Ms.Smith?- dijo algo avergonzada mientras asomaba su cabeza por la puerta de su cuarto. Ms.Smith la esperaba del otro lado junto a Andrea, la otra mucama. -¿Si?- respondió Ms.Smith algo hastiada y con una expresión en su rostro que demostraban poca paciencia. - Vera.. ocurre que.. el uniforme es demasiado.. bueno.. siento que no va con mi cuerpo. - ¡Señorita Leone! ¿¡Qué es esa imprudencia!?¿¡A qué se refiere con eso!? - Disculpe, no quise ofenderla, es solo que pensé que el uniforme sería más… holgado. -¿¡Pero qué insensatez está diciendo!? ¡Éstos uniformes fueron diseñados y hechos con las telas más finas de todo el país!¡Mr. Wolf Senior mandó a hacerlos específicamente para nosotros y me he encargado personalmente de conseguirle el que era estrictamente de tu talla así que ahora, por respeto, deje de perder el tiempo y hacernos perder el nuestro y vístase de una vez y salga de ahí ahora mismo!- las palabras de Ms.Smith parecieron retumbar por toda la casa, Cat asintió atónitamente y algo asustada. Metió su cabeza otra vez en el cuarto y procedió a cambiarse, en unos instantes salió. - Bien, así está mejor- Exclamó con tono firme Ms Smith. Andrea, que había estado callada hasta ese momento, finalmente habló: - Hola ¿Qué tal? Soy Andrea, aunque puedes llamarme Andy, perdón por no presentarme ayer en la biblioteca pero debía cumplir con mi recado con suma urgencia, no es que sea descortés o algo así. Ms. Smith me ha dicho que tu nombre es Catrina ¡Gusto en conocerte! Espero que nos llevemos bien. - Hola Andy, dime Cat. Un gusto en conocerte- Sonrió Cat. - Debo preguntar, sin ánimos de ofender pero ¿Que hacía Ud. ayer en la biblioteca, señorita Catrina? Andrea no me dijo nada- Exclamó Ms. Smith mientras lanzaba una mirada de desaprobación a Andy. - Es...ss Estaba conociendo la casa...como Ud. me sugirió…, no hice nada malo ¡Lo juro! - Así lo espero y por su bien más vale que no falte nada en ese lugar ni en ningún otro sitio de la casa. Como sea… ya he perdido mucho tiempo aquí y tengo cosas muy importantes que hacer ¡Esta casa no funciona si no estoy aquí! Andrea muestrale cuales son sus deberes y como hacerlos. - Sí señora. Dicho esto Ms. Smith se alejó rápidamente de allí. Cat en silencio y algo intimidada la observó mientras se iba. - No le hagas caso, Cat, ella vive alterada. No recuerdo haberla visto ni una sola vez tranquila y en paz. - ¿Y si este trabajo la altera por que no simplemente renuncia a él? Digo..¿Que no ya está en edad? - ¡Ja, ja, ja, ja! - Rio eufóricamente Andy- Nunca haría eso, le tiene demasiada devoción a Mr. Arthur. Creo que fue ella quien lo crió… a él y a sus hermanos. Sus padres siempre estaban ocupados o no estaban en casa… Cosas de gente rica supongo. - Con que lo crió… ya veo. Yo hubiese jurado que el motivo era otro… - El motivo podría ser ¿Que se siente atraída por Mr. Arthur? -¡Yo no dije eso! - Tranquila, no es tan grave, Darwin y yo también lo hemos pensado ja, ja, ja. Tienes que ver cómo cambia su cara y el tono de su voz cuando se dirige a Mr. Arthur ja, ja, ja. - ¿Darwin?- pregunto curiosa Cat - Ah sí, mi esposo. El es el chef de la mansión y un viejo amigo de Mr. Arthur. Lo conocerás ahora cuando lleguemos a la cocina para desayunar y luego le llevaremos el desayuno a Mr. Arthur. Cuando Andy y Cat atravesaron la puerta de la cocina un hombre muy animado se encontraba del otro lado de la barra de desayuno. -Hola de nuevo Dar, ella es Cat, la nueva. Ms Smith la odia- Dijo Andy con una sonrisa, Cat se preocupo. - ¿De verdad?- Preguntó algo asustada Cat. - Descuida, ella odia a todos aquí. A excepción de Arthur y sus hermanos, sus niños perfectos. Soy Darwin, por cierto, pero puedes decirme Dar, soy esposo de Andy y amigo de Arthur. - Soy Cat, si, Andy ya me había comentado algo… aahhmm, tengo una duda pero creo que puede sonar grosera. - Olvídalo Cat, no te daré el secreto de mi chocolate caliente. - Adelante Cat, pregunta tranquila, estas en confianza- la animó Andy - Ja, ja, ja , perdón, esta muy rico por cierto. Pero... aamm... lo que me da curiosidad es ¿Cómo es que un buen amigo de Mr. Arthur y su esposa terminaron trabajando en su casa como personal doméstico? No me mal entiendan, no es que este mal es solo que me llama la atención.. Ay no, si es grosero preguntar, no tienen que responderme, olviden que hice esa pregunta. Que idiota soy- Cat tapó su rostro de vergüenza. -Ja ja ja ja, esta chica es muy graciosa Andy, creo que será genial tenerla por aquí. -Veras Cat, Darwin y Arthur se conocen de la universidad. Hace unos 5 años atrás la familia de Dar tuvo una crisis financiera y el restaurante del que eran dueños se fue a la quiebra, Arthur se ofreció a ayudarlos pero mi testarudo marido, a quien amo profundamente, se negó. - Al final llegamos a un acuerdo con Arthur, él me ayuda a revivir mi restaurante y mientras me da trabajo. Sabe que soy incapaz de aceptar dinero fácil. -Wow eso es muy honorable de tu parte Darwin, yo creo que sí aceptaría ese dinero ja, ja, ja- Rió tímidamente Cat. - Además creo en el destino, si no hubiese venido a trabajar aquí, jamás habría conocido a la mujer más bella del mundo y no habría podido hacerla mi esposa. - Ya basta Dar- exclamó Andy con una sonrisa. Cat sonrió, sentía que su corazón se llenaba de calidez, le encantaba ver que aun exista el amor dulce, el amor compañero, el amor sano. Tan opuesto al infierno que había estado viviendo, que Él le había hecho vivir. Su cuerpo se estremeció y su semblante se puso serio de repente al recordarlo, a estas alturas ya sabía que había huido y de seguro ya la estaba buscando. De repente un terror muy grande invadió su mente. - Cat ¿Estás bien?- Se inquieto Andrea - Eeh si, perdón. Solo me distraje un poco. - Terminen pronto chicas, ya es tarde y ya puedo escuchar a la bruja bajando por las escaleras. Aquí está el desayuno de Arthur, llevenselo. - Típico cliché de gente rica, desayunar en su cuarto ¿No? -¿Su cuarto? Dudo siquiera que lo conozca, cuando no está afuera con clientes, está encerrado en su oficina y si no en la cama de una mujer distinta cada noche. - Que vida tan agitada- Bromeo Andrea - Debemos llevar el desayuno a su despacho, Cat. Cat asintió. “Vaya, una mujer diferente cada noche, eso suena como mucho sexo pero poca emocion. Aunque no es de sorprenderse, es un hombre muy apuesto ¿Que mujer le diría que no, aunque fuese solo por autosatisfacción? Definitivamente no sería la clase de chico con la que yo estaría, aunque.. ¿Qué puedo saber yo? Está claro que nada… Y un hombre como Mr. Arthur al menos es honesto con lo que quiere, supongo…” - Aaah- Cat suspiró un poco desilusionada de sí misma. -Bien Cat ¿Estás lista? Esta es la bandeja, tu tarea a partir de ahora será que cada mañana después de desayunar deberás llevarle su desayuno a Arthur. Tu te encargarás de eso y de toda la limpieza interna de la casa. - Entonces ¿Tú de qué te encargas, Andy? - De la limpieza externa y desperfectos de todo tipo como de plomería o eléctricos, soy muy buena ello- Exclamó Andy orgullosa. - Eso explica porque tu uniforme es diferente del mío...¿Entonces Ms, Smith de que se encarga? - De fastidiarnos- se apuro Darwin -¡Dar! No, es verdad. Bueno, un poco si. Pero ella se encarga de recibir a los invitados, tomar entrevistas, asegurarse de que nosotros hagamos nuestro trabajo y de llevar las cuentas y gastos de la casa. - Apresurense chicas y vayan, debo seguir con mis cosas y Andy si encuentras a Rudolf en el camino dile que aun no ha venido por su desayuno. -¿Rudolf? ¿El reno de nariz roja? -Ja, ja, ja ¡No! Rudolf es el mayordomo de la familia Wolf, lleva tanto tiempo como Ms. Smith o más. Se encarga de atender el portero, servir el resto de las comidas, llevar la agenda de Arthur y hacer las compras para la casa. - Ooh así que fue él con quien hablé por el timbre, ya lo había olvidado. *** -Bien, no estés nerviosa. Toca la puerta suavemente. ¡Toc-Toc! - Suavemente dije- Exclamó Andy entre dientes. -Lo siento..- Se disculpó Cat. -¿Si? Adelante- se escuchó desde dentro. Andy abrió la puerta cuidadosamente y le dio vía libre de paso a Cat. -Buenos días Mr. Arthur, la señorita Catrina le trae su desayuno. A partir de hoy será ella quien lleve a cabo esta tarea. -Bue..Buenos días Mr. Arthur- dijo Cat algo nerviosa mientras sostenía de manera temblorosa la bandeja de desayuno. - ¡Ah, señorita Leone! ¿Cómo le está yendo en su primer día? ¿Ya le han asignado sus tareas? - Si, señor.- Dijo Cat con firmeza mientras dejaba la bandeja en el escritorio. No pudo evitar notar que Mr. Arthur la observaba con más atención que el día anterior. “¡Lo sabía!”- pensó- “Este uniforme se me ve fatal, el talle es muy pequeño ¡Estúpida vieja bruja Smith que no me dio un más grande! Mr. Arthur por favor no se burle.” -Bien, Andrea, si la señorita Leone ya ha sido informada sobre sus tareas entonces puedes retirarte y dejar que ella continúe sola. Cat levantó la vista y miró fijamente con nerviosismo a Andy “Por favor quédate” le dijo con los labios. Andy la miro y luego a Mr. Arthur. -¿Fui claro, Andrea? - Si señor.- Respondió rápidamente Andy. “Lo siento. Estarás bien” le contestó Andy con los labios y a continuación Cat sintió la puerta de la oficina cerrándose detrás de si. - Bien señorita Leone ¿Que tal ha encontrado la casa? - Es grande pero tengo buena memoria, no me perderé… más de una vez. -¿No siguió el consejo de Ms. Smith? ¿No empleó su tiempo libre de ayer para conocer la casa?¿O debo suponer que nuestro encuentro en la biblioteca se dio porque fue el único lugar que realmente se interesó en conocer? Cat se sonrojo, había sido descubierta, se mordió el labio inferior en señal de nerviosismo. Y Mr. Arthur no pudo dejar de verla. - Bravo, es Ud. muy intuitivo Mr. Arthur, lo felicito.- exclamó con una sonrisa nerviosa. - Ms. Smith no es una mujer muy paciente - el semblante de Cat cambió repentinamente- pero para su suerte señorita Leone, no es ella quien paga su sueldo ni quien tiene autoridad para despedirla.continuó Mr. Arthur- Yo, por el contrario, considero que solo con paciencia es que se logra la perfección ¿Usted que cree señorita Leone?- Preguntó Mr. Arthur mientras tomaba la taza de café de la bandeja y se acercaba mirando fijamente a Cat. - Lo perfecto es una ilusión, la idealización de algo o de alguien.... Pero tarde o temprano la ilusión se rompe y se puede ver claramente la verdad. Con paciencia y trabajo duro lo que podemos hacer es mejorar día a día y tratar de ser la mejor versión de nosotros mismos que podamos encontrar. - Lo dice con mucha seguridad ¿Es por algo en particular? ¿Conocimiento de causa, tal vez? - Yo… - ¿De donde dijo que venía señorita Leone? ¿De donde es su familia?- la interrumpió. -...- Cat enmudeció, bajó la mirada y de repente su rostro pareció perder brillo. Mr. Arthur trató de aproximarse a ella y notó que volvía a ponerse nerviosa y en posición defensiva como el día anterior en la biblioteca. -No le gusta que invadan su espacio personal, lo respeto. - Por favor disculpe, no lo malinterprete- dijo Cat aún cabizbaja y algo nerviosa. - Al contrario, soy yo quien debe pedirle disculpas. -Cat levantó la vista y se encontró con los penetrantes ojos azules de Mr. Arthur, pero esta vez parecía observarla con una mirada de ternura y preocupación- No volveré a hacerle preguntas personales, no es correcto ni es de mi incumbencia. Por último, y antes de que se retire a realizar sus labores del día, dos cosas: 1) Si ve a Rudolf o a Darwin dígales que no almorzaré aquí, que no espero visitas y que tampoco cenaré aquí, probablemente llegue tarde en la noche. -“O no llegue hasta mañana”, pensó Cat- y 2) No importa lo que Ms Smith le diga, su turno de trabajo termina a las 5, a partir de ahí es su tiempo de ocio, utilícelo como le plazca y si quiere ir a la biblioteca puede hacerlo, solo recuerde dejar todo como lo encontró ¿De acuerdo? - Si señor, gracias. En ese instante el celular de Mr. Arthur comenzó a sonar y mientras lo atendía hizo un ademán con las manos a Cat de que se fuera. Mientras se alejaba hacia la puerta del despacho Cat pudo notar que la voz que se oía al otro lado de la bocina era femenina, de repente notó como el tono de voz de Mr. Arthur cambiaba y se volvía más animado e informal. “Mujeriego”- pensó- “¿Que dirá de todo ésto Ms. Smith?”- Al salir exclamó una pequeña risita de solo pensarlo, Mr Arthur se giró pero no pudo ver la expresión de Cat, solo su espalda desapareciendo por la puerta y el sonido de la traba haciendo contacto. *** Los días en la mansión se habían vuelto rutinarios pero tranquilos, con cada jornada que pasaba iba aprendiendo cada vez mejor su ruta de trabajo. Había dividido la casa por sectores, cada día correspondía a un sector, así la casa siempre se mantenía limpia y ella evitaba mezclarse en sus labores y confundirse sobre lo que debía limpiar y lo que ya había limpiado. Le resultaba por demás gracioso y hasta un tanto patético que sin importar cuan ordenada fuese en sus quehaceres siempre que se giraba podía encontrar la vigilante mirada de perro guardián de Ms. Smith, “¿Es que no tiene nada mejor que hacer? Vieja chismosa.”- Pensaba Cat para sus adentros pero eso no le impedía entretenerse en su trabajo, el cual, de alguna forma había comenzado a disfrutar. Aunque no lo admitía, o quería hacer de cuenta que no le importaba, servirle el desayuno casi todas las mañanas a Mr. Arthur se había vuelto su parte favorita. En esos cortos minutos que compartían dentro de su oficina, donde Ms. Smith no asomaba, ella podía conversar con él con más soltura (cierto era que Ms. Smith la intimidaba un poco y eso hacía que se inhibiera en su presencia), charlaban de libros, películas, historia, arte en general. Por eso, los días que Mr. Arthur no había vuelto a casa la noche anterior, tendían a ser aburridos y grises para Cat. Pero lo que ella ignoraba es que todo eso estaba por cambiar. Tan ocupada la mantenían sus cosas dentro de la mansión que no se daba tiempo para pensar en Él, que a estas alturas no solo ya sabía de su ausencia sino que tambien ya estaría buscándola, lo bueno era que ella se había encargado de no dejar rastro de a donde se iba cuando huyó. O eso creía… ***
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