Vicky estaba sentada en la silla de la cocina mientras su padre, Pat Falcone , preparaba sus maravillosas pastas caseras.
Estaba perdida en sus pensamientos, tantas cosas en su mente se mezclaban enredándose con sus recuerdos.
Sus hermanos trillizos, hijos de su padre biológico Patrick Falcone y Morgana la antigua vecina de la joven, ya dormían.
Los tres: Tabatha, Samantha y Merlín, ya habían sido alimentados y recostados, y en teoría habían conciliado el sueño ya o eso creían...Morgana había ido a revisar a los niños, la hija de Vicky, Tory, jugaba en la sala...y ella no podía dejar de pensar en lo que había presenciado recientemente con su hermanastra Brenda. Sabía que tenía que hablar con su padre, Patrick y con Morgana, sobre ello. No podía dejar pasar más tiempo sin exteriorizar con alguien más su preocupación por la situación acerca de ella.
Era extraño, pues todo había pasado muy rápido. En un momento era una madre soltera, sin padre tampoco, cuya vecina Morgana la ayudaba siempre que podía,y al momento siguiente dada la notoriedad que cobró el pueblo por las historias de un aquelarre juvenil de la autora June McNamara llevadas a la gran pantalla por Netflix y filmadas allí, en el pueblo, este se había puesto de moda y sus vidas quedaron completamente patas para arriba...
Patrick Falcone, el único hijo que quedaba soltero de los Falcone de Texas una de las familias más ricas al sur de los Estados Unidos, y quién era una abogado de Chicago llegó sorpresivamente al pueblo...y eso, desató una serie de acontecimientos que los habían llevado a todos hasta ese momento.
Fue así como ella se enteró, y también su madre, que era hija de una breve historia de Mary y Patrick. Y no hija de un novio de Mary como esta supuso durante tanto tiempo.
Por otro lado, Pat y Morgana se enamoraron perdidamente y una "maldición" que decía Morgana que tenía, y la hacía perder en forma trágica a sus parejas, se rompió.
Bob quemó el local de cosas esotéricas de Morgana y casi mata también a Pat en el proceso, a la pareja de hecho...Y un tiempo después, cuando lograron atraparlo, lo apresaron.
Pero antes, luego del incendio, Morgana y Pat se pelearon cuando la mujer se enteró de las verdaderas intenciones de este (hacer que vendiera su tienda) así que huyó y él la buscó. Así fue que ella lo perdonó y se reconciliaron, un tiempo después se casaron.
Brenda por su parte, perdió su bebé, le mataron a Bob en la cárcel, mientras su ahora nueva madrastra dio a luz a los trillizos unos meses atrás...
Y todo en prácticamente un año y medio maso menos.
Sin embargo todo lo ocurrido había cambiado completamente la vida de todos no solo de ellos, sino de la mayoría de los habitantes de Salem especialmente dada la construcción del nuevo Centro Comercial, y para la mayoría fue para bien, bueno excepto en el caso de Brenda, claro.
Pasaron unos minutos antes de que se animara a hablar, pero finalmente decidió romper el silencio.
Y comentarle a su padre lo que la venía inquietando ese último tiempo.
— Papá, necesito hablarles a ambos de algo importante — dijo Vicky con su voz temblorosa. Y justo llegó Morgana con Sam llorando en brazos.
De las tres, Samantha era la pelirroja y más inquieta de los bebés y solo su padre parecía poder calmarla cuando le agarraba un ataque.
— Toma a tu hija, casi despierta a los otros dos con sus gritos y estoy a un pelo de mandarla por encomienda a Texas para que la críen tus padres...— espetó Morgana un un gruñido aunque todos sabían que amaba con locura a la bebé. Que precisamente a veces la enloquecía, justamente.
— No digas eso, si ella es la bebé más buena y hermosa del planeta, ¿no que si mi cielo? — dijo Pat con voz suave y dejó el cucharón para tomar a su hija de los brazos de su mujer mientras está tomaba su lugar con un bufido poniendo los ojos en blanco ya que la bebé dejó de llorar de inmediato al escuchar la voz de su papá.
— Bueno cariño, ¿qué es eso que escuché? ¿de qué querías hablar? — dijo Morgana metiendo la cuchara en la salsa pero sin dejar de mirarla. Pues había escuchado el final de lo que dijo la muchacha.
— Es sobre Brenda...— finalmente dijo ella y tanto Pat como Morgana se miraron el uno al otro con complicidad, notando la seriedad en la voz de Vicky. Y porque también algo sabían del tema. Pues no era un secreto a voces que Brenda había quedado muy mal con todo lo que había pasado.
— Claro, hija. ¿Qué sucede? — preguntó Pat con una preocupación evidente en su rostro sin dejar de arrullar a su bebé que se estaba quedando dormida sobre él.
Vicky tomó aire y comenzó a relatar lo que había observado sobre la muchacha.
— He visto a Brenda un par de veces bajo los efectos del alcohol. Estaba visiblemente ebria y me asustó mucho. No quiero que esto se convierta en un problema mayor para ella... y mamá y su padre, lo minimizan, de verdad estoy preocupada — confesó Vicky, visiblemente angustiada.
La expresión en el rostro de Pat y Morgana cambió instantáneamente.
— Maldita sea, no puedo creer que esto esté sucediendo — dijo Morgana con frustración mientras dejaba la cuchara y comenzaba a caminar de un lado a otro en la cocina
—. Ese bastardo de Bobo no nos dejará en paz ni muerto...— exclamó con evidente molestia.
Pat se mantuvo en silencio, pero un rastro de preocupación se dibujaba en su rostro.
Le dio la bebé casi adormilada a Vicky que la meció, mientras iba tras su mujer y tomaba su rostro.
— La ayudaremos cariño...como lo hicimos entonces — dijo refiriéndose a la vez que de modo improbable Brenda tocó a su puerta para pedir ayuda debido a la golpiza que le dio ese hijo de puta...aunque desde que comenzó su relación con Bob su vínculo con Morgana se deterioró, cuando pasó eso no supo con quién más ir y temió ir con su padre, el sheriff del pueblo por ende tocó la puerta de su enemiga íntima.
Vicky continuó,
— Creo que necesitamos intervenir antes de que las cosas se salgan de control. Brenda necesita ayuda y yo, como su familia y ustedes cómo la mía, creo que deberíamos de estar ahí para ella ¿no? Digo, su padre y mi madre no quieren ver la realidad pero mierda, éramos amigas, aún lo somos...No puedo quedarme simplemente cruzada de brazos mientras ella se hunde en la miseria — dijo y miró a Morgana suplicante —. Sé que no fue buena contigo en el pasado...
— Eso ya caducó querida...
— Con más razón aún, necesito que me ayuden a ayudarla...por favor...ella es como una tía para mi hija — murmuró.
Los tres se quedaron en silencio mientras consideraban las palabras de Vicky. Sabían que tenían que actuar rápidamente para evitar que la situación empeorara. Pero tampoco podían pasar por arriba de su padre, su única familia de sangre. El sheriff de Salem.
Morgana finalmente rompió el silencio,
— Vicky, creo que tienes razón. Debemos mostrarle nuestro apoyo a Brenda y asegurarnos de que sepa que estamos aquí para ella. Además, tengo una idea que podría ayudarla en su camino hacia una vida mejor ...— dijo Morgana con entusiasmo.
Todos dirigieron sus miradas hacia ella, expectantes de escuchar su idea.
Morgana continuó,
— Cuando abra mi nueva tienda en el nuevo Centro Comercial — cortesía de su esposo que le había reservado el lugar y convencido de hacerlo — ,necesitaré a alguien de confianza para que sea la encargada. Tú estás estudiando... — dijo y miró a Vicky —. Así que creo que, si Brenda está dispuesta a comprometerse a dejar el alcohol y tomar un nuevo rumbo en su vida, podríamos ofrecerle ese puesto... ¿no creen que eso la ayudaría???
Esta proposición dejó a Vicky sin palabras.
Si bien la idea no era mala en sí misma, Brenda odiaría ese lugar dado lo que Bob hizo allí, pero no quería contrariar a Morgana que realmente quería ayudar.
Pat se acercó a Vicky y la abrazó,
— Gracias por preocuparte tanto por Brenda, hija. Y amor, esa es una idea maravillosa. Estoy seguro de que Brenda apreciará la oportunidad...— dijo aunque de reojo miró a su hija. Pues no era tonto y no estaba muy convencido. A diferencia de su esposa que estaba en "mundo bebé" desde que tuvo a los trillizos él podía ver ciertas cosas que no notaba su mujer.
Cómo la evidente envidia que Brenda tenía de la familia que habían formado mientras ella se quedó con nada... Él, no culpaba a la muchacha, pero no quería más problemas de los que ya tuvieron con su antiguo novio, Bobo. Así que en lo que a él concernía, pensó que podría hablar con el padre de la chica para internarla en algún tipo de institución.
Pero cualquier razonamiento fue interrumpido cuando el teléfono de Vicky sonó, y más cuando su rostro se fue transformando por la preocupación.
Finalmente cortó y los miró, su rostro se transformó por la gravedad de lo que había escuchado,
— Necesito que cuiden a Tory...Algo pasó con Brenda y debo ir por ella...