44

1447 Palabras

Dalia tocó la puerta tres veces, y Jan dejo de sentir las piernas. La muchacha hizo un gesto burlón y negó con la cabeza. Al segundo de alejar su mano, la puerta fue abierta por su madre. Una mujer de cabello castaño oscuro sujetado a una coleta baja, con ojos amables y una dulce sonrisa en los labios les abrió la puerta, ella le dio una –para nada- disimulada al muchacho al lado de su hija. “Es alto, y elegante”. Pensó la mujer. —Buenas noches señora Jeong, soy Lee Jan. Un gusto. —Se presentó el chico haciendo una pronunciada reverencia. La mujer miró a su hija con las cejas alzadas, y Dalia ella frunció el ceño confundida por no entender ese gesto. —Qué bueno conocerte, pero pasen, está fresco afuera. —Les dijo, y abrió más la puerta para que entraran. Dalia entró primero y abrazó a s

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR