*Agatha*
Una ocasión especial que no presté atención en averiguar cual era.
Ya no me importaba.
Mamá fue la primera en reaccionar.
—¿Tha?—pregunto mirando en mi dirección.
—Si mami, estamos aquí—dijo Alina con algo más que tristeza en su tono.
¿Esperanzas?
Tío H y la abuela se impusieron intentando que revelara mi presencia.
¿Por qué estirar más el asunto?
Me revele y mamá fue la primera en correr a mis brazos.
Me quedé en mi lugar, mientras mamá me inspeccionaba buscando algo.
Alina quiso tomar el control de nuestro cuerpo, pero se lo negué y la bloqueé.
—Padre me ha ordenado proteger al heredero del Trono Luchestember, no se interpongan en mi tarea—dije tomando a mamá de los hombros y alejandola de mí.
Ella estaba igual que siempre, con ropa cómoda, juvenil sin que se le noten los más de cincuenta años que tenía ya.
—Tha vuelves a casa y piensas que solo dirás eso y nada más sucederá—dijo mamá comenzando a llorar.
Alina rugió por ver a mamá así.
—Esta ya no es mi casa—dije mirándola a los ojos.
Alina empezó a empujar cada vez más en mi mente intentando liberarse.
—Cachorra esta es tu casa y nosotros tu familia, dicho eso, ¿heredero? Ches es la heredera al Trono—dijo la Bis abriéndose paso entre la multitud.
Ella estaba igual.
Imponente, preciosa y sin una gota de dolor en el rostro.
¿Cuánto nos diferenciamos?
Donde estaba mi marca una cicatriz se formó, deformando la mitad de mi rostro y todo el costado de mi cuerpo, como si hubiera sufrido quemaduras muy graves.
—Franchesca Bleer Luchestember tendrá un hijo dentro de siete meses, mi deber es asegurarme de que el bebé viva—dije mirando a la mujer que hace muchos años me dijo que sería feliz, que mi vida estaría rodeada de amor y felicidad.
"Serás una reina algun dia Tha, no mejor dicho, serás una Diosa"
Cuantas mentiras me dijo.
—Yo soy la heredera al Trono, ¿porque cedería mi lugar a mi hijo?—preguntó tía Ches sin separarse de tía Ash, una Sirena con casi dos mil años de existencia, aunque la mitad de esos años los pasó encerrada en un amuleto.
Ellas hacen una increíble pareja.
Mire a la abuela primero y luego a Bis.
Ellas ya lo sabían.
—Eros será el heredero después de tu muerte, morirás dando a luz—dije mirándola a los ojos.
Ella inmediatamente se tocó la panza y se apoyó en tia Ash.
El espíritu de la Sirena la rodeó por completo.
Lastima que eso no fuera suficiente.
—Lo evitaremos—dijo la abuela haciendo callar a todos.
—Si lo lograremos—dijo Alina con algo parecido a las esperanzas nuevamente.
—No podrán, el destino de Franchesca ya está escrito, no puede ser cambiado—dije mirando a Bis.
Ella solo me miraba sin decir una palabra.
—El destino no está escrito en piedra, podemos cambiarlo—dijo alguien o todos a la vez.
Mientras tanto Alina seguía intentando tomar espacio en mi mente.
Me estaba dando jaqueca, cosa que no era posible ya que no podía tenerlas ya.
—Mi deber aquí es proteger al bebé, nada más—dije sin dejar de mirar a Bis.
Reichel Luchestember se caracteriza por dos cosas.
Ama demasiado a Bis y también tiene mucha paciencia.
—Pues tu deber aquí no me interesa, en mi nombre y en nombre de mi madre, ¡largate!—dijo tía Ches soltandose del agarre de tia Ash y poniéndose delante de mí.
—Mortal tus títulos no significan nada para mí—dije sin inmutarme por su orden.
Alina golpeó más fuerte mi mente.
—No le hagas daño a tia Ches—gritó con desesperación mi Loba.
—Te pareces demasiado a tu padre—dijo la Bis haciendo a un lado a tia Ches—ambos tardaron en creer que el amor es la fuerza más grande de este y otros mundos—dijo al final poniendo una mano en donde tenía el rostro desfigurado.
Alina empezó a llorar más fuerte.
Yo no lloraría.
—¿Me hablas de amor? Soy una Hija del Dios Creador, no necesito amor—dije ocultando mi presencia de todos.
Bis bajó la mano y miró a todos los presentes, uno por uno.
—Lo que dijo Tha es cierto, pero lo evitaremos, la familia debe estar unida ahora, más que nunca—dijo ella mirándome.
Su mirada fija en mí.
Imposible.
Volví a los Cielos de inmediato.
Bis no puede tener razón.
Padre me ha dicho que la muerte de tía Ches no puede ser evitada.
Ni siquiera por la Voz de la Creación o la Voz de la Sirena.
Pero conozco a Bis.
Ella sabe algo más.
Algo que no puede decirnos.
¿Bis sabía que Thian moriría?
¿Por qué no lo evito?
Me dirijo a la biblioteca y empiezo a buscar algo que me ayude a comprender qué era esa mirada.
Alina se relaja al fin y eso me deja concentrarme mejor.
Si Bis sabía lo que pasaría y no me advirtió no se que seria capaz de hacer.
Y ahí es cuando Alina empieza a rugir nuevamente.
—Si buscas algo relacionado con Franchesca Bleer Luchestember, ahí no lo hallarás—dijo uno de mis hermanos.
El Sexto o Quinto.
Lo mire un segundo y era perfecto.
Alina me golpeó mentalmente por eso.
—¿Como sabes que busco información sobre ella?—pregunte mirándolo a los ojos.
Unos ojos verdes.
Idénticos a los de Bis.
Verde vivo, brillante.
Alina rugió nuevamente.
—Porque todos sabemos que Padre te envió al mundo humano a proteger y salvaguardar al bebé que nacerá de ella, y yo ya hice mi tarea—dijo él con rapidez y ¿alegría?
—¿Tarea?—pregunte sin entender lo último.
—Si tarea, me considero el biógrafo no oficial de la Familia Real de Todas las Razas—dijo él alcanzando un libro en un estante alto.
Media casi un metro noventa, solo me llevaba unos centímetros de más, pero nuestras contexturas físicas eran muy diferentes.
Alina me rugió nuevamente por estar mirándolo de más.
Ignore a mi Loba y fui directa.
—¿Tienes pareja?—pregunte mirándolo donde su cuerpo se había engrosado.
—No, estoy soltero—contestó con rapidez.
Lo empuje contra los estantes y empecé a besarlo.
Todo en automático.
Alina se fue al fondo de mi mente, no queriendo ser parte de esto.
Él me tomó las piernas y me alzó del suelo, obligándome a enredar las piernas en su cintura.
Su musculatura y altura no se comparaban con la de mi Thi, él era un Lobo con todas las letras.
—Te atreves a comparar a nuestro compañero destinado con ese escuálido—rugió Alina intentando tomar el control de nuestro cuerpo.
La ignoré y seguí.
Segui hasta el final.
Él me llevó hasta su casa donde lo hicimos una, dos, tres veces más.
Todo sin sentir algo realmente, todo mecánico, una acción ensayada y practicada sin emoción alguna.
Me quedé dormida y no por cansancio, sino porque quería olvidar.
Creí que el dolor se iría.
Creí que ya no lo sentía cerca de mi.
Pero así como la mitad de mi rostro estaba desfigurado, Thian estaba aún en mi piel, en mi mente y en mi corazón.
Como si la última noche que pasamos juntos hubiera sido esta.
Recuerdo todas las veces que me había mirado mientras dormía, creyendo no ser digno de mí.
Un Lobo sin ningún derecho, un buen guerrero, pero nada más, no había sobresalido en nada, ni siquiera en los Torneos, pero la Diosa Luna fue buena conmigo.
Thian era sereno donde yo era explosiva, Thian era paciente donde yo actuaba imprudente.
Papá y mamá lo adoraron desde un inicio por dos cosas, él era mi compañero destinado y también había logrado apagar mis emociones más fuertes.
Él siempre estaba a mi lado y me ayudaba a entender cuando yo solo quería actuar.
Golpear y destruir, luego ver qué era lo que había pasado en realidad.
Demasiado parecida a mamá.
Él Hijo se levantó y me dijo al oído que prepararía el desayuno.
No, esto no era lo que quería.
Él no es mi Thian y nadie jamás lo será.