*Zea*
—¿Volverás a casa?—preguntó un cachorro entrando a mi habitación.
—El pequeño cachorro esta enamorado de nosotras—dijo Rhisa con el autoestima muy elevado.
Estaba de visitas en una manada en el norte de China.
Buscando a mi compañero o compañera destinada.
"Tu compañero destinado te esta esperando Zea, ve a buscarlo" las palabras de la abuela resonaban en mi mente dia y noche, pero como siempre, ella no dio más información.
—La abuela sabe más, pero solo nos esta poniendo a prueba—dijo mi Loba intentando que no se note su irritación.
—Si cachorro, debo volver a casa, pero volvere a visitarte muy pronto—dije revolviendo el cabello del pequeño cachorro e intentando ignorar a mi bipolar Loba.
Este cachorro es uno de los hijos del Alfa de la manada Huang.
—Soy bipolar porque quiero—dijo ella sin ningun sentido.
Recorrimos la casa, mientras ignoraba a mi bipolar y sin sentido Loba y llegamos a la entrada donde el Alfa y su Luna me esperaban con el resto de sus cachorros.
—Agradezco su hospitalidad Alfa, Luna extrañare su comida—dije haciendo una pequeña reverencia.
—Princesa envio mis saludos a su padre y a su abuelo, cual sea la emergencia que haya surgido mis guerreros están listos para luchar—dijo él en respuesta haciendo una reverencia también.
—¿Guerra? No lo creo, solo es una crisis de los tios Yohan y Luke—dijo Rhisa intentando quitarle importancia al llamado de mamá.
Me despedi de los cachorros y pedi un Uber para llegar al aeropuerto.
Podria pedir a alguno de mis hermanos o tios que me teletransporte, pero preferia tomarme el tiempo para llegar a casa.
Mamá se pone nerviosa por pocas cosas y en esta ocasión lo estaba.
Como siempre fui reconocida de inmediato y la gente a mi alrededor me pedia fotos o abria el camino para que pase.
Con paciencia sonrei para las fotos y salude a los humanos y Seres que me saludaban al pasar.
La convivencia de ambos mundos estaba en excelentes terminos.
Demasiada paz.
Esperaba que solo sea un nuevo embarazo o algo asi.
Las Razas estaban en paz a pesar del ataque que sucedio hace cinco años.
Cuando mi prima perdio a su compañero destinado y a su cachorro.
—Dioses ni me lo recuerdes—dijo Rhisa intentando no llorar.
Agatha no nos dio tiempo de hacer nada por ella.
Simplemente juro lealtad al Dios Creador y desaparecio.
La abuela afirma que ella volvera, pero las cosas no seran iguales.
—Extraño a Alina—dijo mi Loba con tristeza.
Tenemos la misma edad, nos criamos juntas.
Su dolor fue mi dolor.
Espero algun dia demostrarselo.
El vuelo concluyo sin problemas y al aterrizar mi hermano me esperaba con una moto.
Un Lobo, uno enorme.
Orgullosamente tenia dos metros siete centimetros de puro musculo y potencia fisica.
—Ezra espero que hayas tenido más suerte que yo—dije cuando llegue a su lado.
Él me sonrio mostrándome una sonrisa llena de dientes perfectos.
—Recorri casi toda europa y nada, pero aqui nos necesitan más que nosotros a nuestros compañeros destinados—dijo él entregandome el casco.
—¿Asi de malo es el asunto?—pregunte cuando nos acomodamos en la moto.
Mi equipaje lo llevarian a casa en Uber.
—Si, mamá cree que lo mejor es que los que puedan vayan a la isla de las Sirenas—dijo él colocandose el casco y encendiendo esta monstruosidad.
Ezra es dos años menor que yo y siempre se muestra alegre y fiestero, pero en las pocas ocaciones en las que se pone serio es porque la situacion lo amerita.
Y esta al parecer es una muy mala.
—Tengo un mal presentimiento—dijo mi Loba poniéndose seria tambien.
Algo que era más raro aun.
Ella me gruño por ese comentario, pero guardo silencio hasta que llegamos a la casa del lago.
Apenas toque la propiedad note la cantidad de energia en el aire.
Demasiada.
¿Porque tanta proteccion?
—Vamos, tus preguntas seran respondidas cuando entres—dijo Ezra dejandome en la entrada y dirigiendose al garaje con su moto.
Camine hasta la entrada donde una Loba me recibio.
—Princesa bienvenida—dijo ella haciendo una reverencia.
La salude y me dirigi al salon donde parte de la familia estaba reunida.
No salude, me quede en un rincon escuchando parte de la conversación.
—No es posible que ella espere que aceptemos esto sin más, como Hija del Dios Creador deberia ser capaz de hacer algo—dijo el abuelo con su Voz de Mando.
—Ella solo sigue ordenes—dijo tio Serafin a continuación.
—No nos debe importar eso, debemos proteger a Ches a toda costa—dijo tío Yohan primero—nuestra prioridad debe ser ella—concluyo tio Luke despues.
—¿Que sucede con tia Ches?—pregunto Rhisa y me hizo prestarle atencion a ella.
Estaba sentada en las piernas de tia Ash.
Con ambas manos sobre su panza.
Un cachorro.
La visión me golpeo fuerte.
Me tambalee y casi me cai.
Mire a mi alrededor y cuando mis ojos se acostumbraron a la luz la vi.
Tha estaba sentada en un trono.
Uno que jamas vi.
Su rostro estaba partido en dos.
La mitad desfigurada donde comenzaba su marca de union con Thi.
Intente dar un paso.
Falle.
—¿Tha?—pregunte intentando caminar, pero una energia me lo impedia.
Grite más fuerte y nada.
Esa energia me rodeo.
Llevandome a otro lugar.
Una habitación.
Tia Ches estaba en la cama.
Gimiendo, intentando traer al mundo a su bebé.
Esta sangrando demasiado.
La vida la abandona.
Tia Ash ruge su perdida.
Él bebé llora y Tha lo toma en brazos.
—Lamento no poder salvarla—dijo ella alejando al bebé.
Todas se desesperan intentando recuperar a tia Ches.
Ya es tarde.
—Regresa con nosotros Zea—dijo alguien a lo lejos.
Me gire buscando la voz.
Todo ese poder.
La escena cambio nuevamente.
Estaba en el salon rodeada de la familia.
—Ella está de regreso—dijo alguien, no se quien.
Rhisa estaba en un rincon de mi mente.
Aterrada por lo que vimos.
Me sente en el sillon y mire a mi alrededor.
No sabia si decir lo que habia visto o no.
—¿Has visto su final?—pregunto tia Ash mirandome fijamente.
Asenti.
Ella abrazo más fuerte a tia Ches.
—Esta decidido, iremos a la isla de los Lobos—dijo la abuela con su Voz de Mando.
—Vi algo más—dije sobre el bullicio que se genero por esa orden.
—¿Que viste Zea?—pregunto la abuela acercandose a mi.
—Vi a Tha sentada en un trono rodeada de un poder que nunca antes senti, superior al tuyo—dije mirandola a los ojos.
Ella se quedo pensando en mis palabras unos segundos.
—Muestrame, dejame ver—dijo acercando su mano a mi frente.
Termine de cerrar la distancia apoyandome en ella y comparti lo que vi.
La abuela reacciono rápido, la vision siendo un reflejo no más.
—Tha estaba sentada en el trono del Dios Creador—dijo ella mirando a la nada.
En realidad no a la nada.
Tha se hizo presente y la miraba con miedo.
—Mi deber aqui es asegurarme de que el bebé nazca, todo lo demas no me interesa—dijo ella volviendo a ocultar su presencia.
—Queria saludar a Alina—dijo Rhisa recomponiendose de la visión.
—Por ahora seguiremos con el plan de ir a la isla, tenemos tiempo para preparar planes aun—dijo la abuela acercandose a tia Ches—este no sera tu final cachorra—dijo ella poniendo su mano en su frente.
Tia Ches la miro con los ojos muy grandes.
La abuela volvio a dar la orden e inmediatamente todos empezaron a teletransportarse.
Papá nos llevo a mamá y a mis hermanos.
Las Lobas pronto traerian mis cosas a la cabaña.
Muchas cabañas individuales estaban en una especie de villa veraniega.
Las casas más grandes eran de las parejas que tenian hijos pequeños.
Mientras que los que ya eramos adultos teniamos nuestro propio espacio.
Me dirigí a la cabaña de tias Ches y Ash.
La puerta estaba abierta y al entrar ellas estaban reunidas con Henry, Sky, Gabriel y Charlotte, quien tenia en sus piernas a Xander.
Una energia extraña rodeaba a Charlotte.
Y cuando llegue a su lado esta me golpeo.
Todos me miraron sin poder entender.
—¿Que fue eso?—pregunto mi Loba intentando no salir huyendo por la cara de Henry.
—Xander, fuiste tu—dije cuando todas las piezas del rompecabezas se ubicaron en su lugar.
El cachorro sonrio.
—¿Xander hizo que?—pregunto Henry colocandose delante de ellos.
—No podia salir de la vision, lo hice porque una energia externa me ayudo, estoy segura que fue Xander—dije mirando al papá más sobreprotector que existe.
—Xander no tiene esos dones—dijo Henry sin apartarse.
—No peleemos con él—dijo mi Loba intentando calmarme.
—No los controla, posiblemente, pero no me equivoco—dije sentandome en uno de los sillones individuales.
Xander me guiño un ojo y siguio comiendo sus dulces.
—Ese cachorro es más fuerte de lo que aparenta—dijo Rhisa ahora temiendo por los poderes de un cachorro.
Ignore a mi Loba y me quede en silencio.
La conversación volvio a la normalidad luego de unos minutos.
Sky y Charlotte hablaban sobre los bebés y sus cuidados.
Henry no despego su mirada de mi.
—Zea ven a mi casa, por favor—dijo tia Ann en mi mente.
Deje a las parejas hablando y me dirigí a otra de las cabañas.
Esta es más grande, con más habitaciones.
Tia Ann y la abuela estaban en la sala, solas.
Esperandome.