Capítulo 2. ¡Quiero casarme con tu hija!

1943 Palabras
Santiago Aragón. He llegado justo a tiempo, nunca me había sentido tan ansioso como en este momento, finalmente mi venganza está en marcha y juro que no voy a tener compasión, todos recibirán su merecido castigo, es Fernando, el hermano mayor de Ivanna quien se acerca a recibirme, y no tiene la más mínima idea que a partir de este instante su vida y la de los suyos va a cambiar tan drásticamente como cambió la mía con la muerte de mis padres —¡Santiago Aragón! ¿a qué debemos el motivo de tu visita? — intenta esconder su incomodidad detrás de su sonrisa, pero sé perfectamente lo que debe de estar pensando este pedazo de inútil. —Tengo que disculparme por llegar sin avisar, pero tengo un asunto muy importante que tratar con tu padre antes de firmar los documentos de la sociedad — no se pueden dar el lujo de perder a un inversionista tomando en cuenta los problemas por los que la empresa atraviesa, mucho menos a alguien como yo que les está ofreciendo resurgir de las cenizas. —¿Será posible que tengas la plática con mi padre en otro momento?, el compromiso de mi hermana está a punto de ser anunciado — me dice con mucho tacto, es bastante obvio que no quiere ofenderme, pero yo no vine aquí para hacer lo que él diga. —Me temo que, de ser así, tendré que cancelar la sociedad, tengo un viaje muy importante en un par de horas y si no llego a un acuerdo con tu padre en este momento no me queda más remedio que… — fueron las palabras desesperadas de Fernando de León las que no me permitieron terminar de hablar, ahora sé que los tengo justo donde los quería. —De ser así, entonces mi querida hermana tendrá que esperar unos minutos más para anunciar su compromiso, acompáñame por favor, le anunciaré a mi padre que lo esperas en el despacho — lo acompañe, pero me fue imposible no querer buscarla entre las personas que se encontraban en el lugar y no fue nada difícil, ahí estaba, aún más hermosa que hace diez años, la misma postura altanera, pero con una enorme tristeza en su mirada, ¡maldita sea! Esa mujer no deja de provocarme, tengo que obligarme a dejar de mirarla o echaré todo a perder, no puedo dejar que mis sentimientos por ella terminen por apoderarse de mi razón. Mientras espero en el despacho de Ernesto de León, el mal llamado rey de la industria chocolatera en México, porque esa denominación le corresponde solo a mi padre, fue él quien levantó el legado de mis abuelos, fue él quien trabajó de sol a sol para lograr poner el nombre de la empresa en la cima, pero cometió el error de asociarse con quien creía su mejor amigo y fue el mismo que lo llevó a la tumba para arrebatarle todo por lo que tanto había luchado, y a mí me condenó a vivir muerto en vida desde ese día en que fui acusado de acabar con la vida de los seres a los que más amaba, pero la vida me ha dado la oportunidad de cobrarles todas y cada una de las lágrimas que derramé mientras estaba encerrado en esa horrenda cárcel, solo y con el corazón destrozado. —¡Santiago Aragón! — entró con una enorme sonrisa en el rostro y yo no tuve dificultad para sonreírle también, he aprendido muy bien a manejar mis emociones. —Ernesto, te pido una disculpa por arruinarte la velada, pero este asunto simplemente no podía esperar — le dije con toda la pinta de un hombre de negocios absolutamente ocupado. —De ninguna manera, Santiago, tú siempre serás bienvenido en esta casa — contestó y yo no pude evitar una pequeña sonrisa de satisfacción, me quedaba claro que estos eran los últimos momentos de felicidad del viejo. —Te lo agradezco, Ernesto, porque de no llegar a un acuerdo esta noche, me temo que no podré hacer las inversiones que tenía planeadas y tendré que retirarme del negocio — y como lo había pensado, la sonrisa se convirtió en una mueca llena de preocupación. —No entiendo, ¿Cuál es el acuerdo al que debemos llegar? — preguntó haciendo un esfuerzo por no sonar desesperado, pero yo ya podía oler su miedo —Veras, soy el único heredero de la fortuna de mi abuelo, pero el viejo está chapado a la antigua y tiene miedo de que la herencia familiar se pierda solo porque yo no he contraído matrimonio y tampoco tengo descendencia, así que, la cláusula más importante del testamento me obliga a casarme — contesté con absoluta naturalidad, como si se tratara de un asunto de negocios y nada más. —¿Y eso que tiene que ver con nuestra sociedad? — preguntó —Tiene todo que ver, Ernesto, porque si yo no contraigo nupcias en menos de seis meses, toda la fortuna de mi familia será donada a la caridad, y tú y yo, mi amigo, nos quedaremos sin el dinero para la sociedad — sus movimientos involuntarios no se hicieron esperar, ya estaba lo suficientemente aterrado como para poder controlarse —Es por eso que necesito de tu ayuda, Ernesto, no puedo casarme con cualquier mujer, mi abuelo está viejo, pero muy lúcido y es muy capaz de detectar una farsa, es por eso que no me puedo dar el lujo de contratar a una mujer que quiera fingir ser mi esposa, en realidad necesito casarme con alguien, una joven hermosa y de buena familia. — le dije y me pareció ver un brillo en sus ojos —Pero… ¿Cómo es que yo te puedo ayudar? — y dijo justo lo que yo quería escuchar —¡Quiero casarme con tu hija! — respondí con absoluta determinación y disfruté de que Ernesto casi se atraganta con su propia saliva —Pero mi hija Diana tiene diecisiete años — contestó, era claro que planeaba aprovechar al máximo la oportunidad que yo le estaba ofreciendo, pero esos no eran mis planes —No, Ernesto, hablo de tu hija Ivanna — contesté con mi mirada fija en sus ojos, atento a su desagradable reacción. —Pero… Santiago… mi hija Ivanna está comprometida con alguien más, no puede casarse contigo— sabía que no sería fácil convencerlo, pero no imagine que me molestara tanto que quisiera continuar con los planes de matrimonio con el vejete. —y yo te recuerdo, Ernesto, que de recibir una negativa de tu parte tendré que dar por terminada nuestra sociedad — contesté con un tono de voz diferente, el hombre ya empezaba a acabar con mi paciencia —Te ruego que consideres a mi hija Diana, entiendo que es muy joven aun, pero es muy educada y tan hermosa como su hermana mayor — he tenido que respirar profundo para no partirle la cara a este maldito cerdo que no solo pretende vender a su hija mayor al mejor postor, sino que también a su hija pequeña. —No, de ninguna manera, es a Ivanna a quien quiero como esposa — Ernesto apretaba los puños, empezaba a perder el control de la discusión y yo estaba dispuesto a aprovecharlo —No puedo, Santiago ya es demasiado tarde, mi hija se casará con Guillermo Zambrano, le di mi palabra y no puedo simplemente cambiar de opinión de un momento a otro, el hombre está allá afuera esperando que yo salga para oficializar su compromiso con mi hija — me dijo y yo ya no fui capaz de contenerme. —¡¿Como puedes ser capaz de arruinar la vida de tu hija casándola con un anciano?! — me levanté de golpe y lo confronté, ya no estaba teniendo control de mis impulsos —De la misma manera en que me pides que la case contigo, con un hombre al que ni siquiera conoce y que nunca en su vida ha visto — me contestó indignado y encendió más mi rabia, si supiera que su hija y yo no somos ningunos desconocidos y que en algún momento sentí amarla más que a mí vida misma y que su traición fue lo que más ha herido mi alma. —No, Ernesto, yo no pretendo tomar a tu hija como esposa a la fuerza y someterla a una vida de sufrimiento por estar casada con un hombre que no ama, mi oferta es un matrimonio de tres años, en el cual me comprometo a respetarla en todos sentidos y cuando el plazo termine será recompensada con una parte de mi herencia una vez que firmemos el divorcio, después de eso ella será libre de hacer su vida como más le plazca, independientemente de los negocios entre nosotros — el silencio del hombre me decía que por lo menos lo estaba considerando, mi propuesta no podía ser más tentadora, sobre todo porque significaba que su hija estaría a salvo si es que algo de eso le importaba al bastardo. Estaba a punto de aceptar, su semblante estaba empezando a relajarse, pero fue Fernando quien intervino, hasta ese momento se había mantenido al margen de la discusión, pero al parecer a él no le importaba en lo más mínimo arruinar la vida de su hermana. —Padre, tenemos un trato con Guillermo Zambrano, no podemos simplemente decir que ya no se va a casar con mi hermana y que en su lugar será Santiago quien lo haga, tú y yo sabemos que lo va a tomar muy mal — le dijo en un intento por protegerlos solo a ellos y sin pensar en su hermana, no cabe duda que este par están cortados con la misma tijera. —Por lo que veo solo les interesa cumplir con su palabra y que tu hermana se sacrifique por la familia, bien, entiendo que aquí no voy a obtener lo que necesito, será mejor que me retire y los deje continuar con el sacrificio de esa pobre mujer — dije y me encaminé de prisa rombo a la puerta, tengo que aceptar que fue un movimiento demasiado osado porque no estaba seguro de que Ernesto me detuviera y entonces tendría que pensar en un plan b para evitar ese matrimonio, porque Ivanna solo puede casarse conmigo para hacer que se arrepienta de no haberlo hecho con el anciano. —¡Espera, Santiago! — exclamó Ernesto justo a tiempo y yo sentí cómo mi alma regreso a mi cuerpo, finalmente estaba logrando mi objetivo —No quiero que pienses que somos unos seres despreciables y que no nos importa Ivanna, pero la situación de la empresa está en un punto alarmante y no puedo permitirme perder el patrimonio por el que mis padres lucharon tanto — ahora resulta que es el heredero del patrimonio que me robó y que con sus palabras va a lograr que deje de pensar que es un maldito cobarde que vende a su hija al mejor postor. —¿Entonces tenemos un trato? — contesté sin una sola pizca de emoción. —Supongo que tenemos un trato, Santiago, con lo que me propones me quedo con la seguridad de que mi hija estará a salvo — me contestó ante la mirada acusatoria de su hijo mayor —De eso que no te quede duda, Ernesto, tu hija vivirá como una reina mientras sea mi esposa y después del divorcio podrá hacer lo que quiera de su vida, te doy mi palabra — y la sonrisa de alivio que se dibujó en su rostro me demostró que mi plan está en marcha finalmente.
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