Todo estaba saliendo a pedir de boca, pero esto solo es el principio, no soporto la hipócrita amabilidad de este par de carroñeros pero estoy obligándome a guardar la calma, ya he esperado diez años para cobrar venganza por la muerte de mis padres y por arruinar mi vida cuando mi inculparon a mí, sentenciándome a pasar veinte años en prisión, si no hubiera sido por Leonor y Gustavo que fueron los únicos que creyeron en mí y contrataron los mejores abogados para hacerse cargo de mi caso, en este momento aun estaría revolcándome en mi propia ira y frustración tras las rejas, gracias a ellos pude salir en libertad después de cinco años, mi único deseo era cobrar venganza de inmediato, estaba cegado por el dolor que no me importaba pasar el resto de mi vida en la cárcel, después de todo fueron ellos quienes me arrebataron lo que más amaba.
—Santiago, tengo que hablar con Guillermo, entenderás que debo ser muy cuidadoso con lo que le tengo que decir, el hombre está allá afuera esperando por mí para anunciar su compromiso con mi hija y aun no sé cómo le voy a comunicar que eso ya no va a poder ser — me dijo con honesta preocupación, pero que mejor momento para divertirme un poco.
—No, Ernesto, anunciaras mi compromiso con tu hija en este momento — el pobre hombre se puso pálido y yo tuve que hacer uso de un gran autocontrol para no reír a carcajadas
—Debes estar jugándome una broma, Santiago, porque si hago lo que me pides las cosas se van a descontrolar a un ponto que ni siquiera quiero imaginar — justamente por eso se lo estoy pidiendo, porque quiero ver su maldito mundo arder.
—Nunca he hablado tan en serio, Ernesto — contesté y de inmediato su ridícula sonrisa se convirtió en un gesto de desaprobación, pero yo no estaba dispuesto a ceder ni un poco.
—Esto ya es demasiado, lo que me pides es imposible, Guillermo es un hombre muy importante y si le provoco semejante humillación no se de lo que sería capaz de hacer en represalia, en contra mía y de la empresa, incluso en contra tuya — contestó ya exaltado
—Yo no le temo a ese hombre y te exijo que cumplas con lo que te pido — el hombre ya estaba llegando a su límite.
—No, Santiago, en ese caso será mejor que yo desista, aunque nuestra sociedad se disuelva — se levantó de golpe de su silla y caminó hacia mí con gesto amenazante.
—Bien, acepto que no quieras continuar con esto, pero créeme cuando te digo que no te conviene disolver nuestra sociedad, porque entonces tendrás que dar muchas explicaciones, empezando por el por qué ocultaste que tu empresa está en quiebra — bien, hemos encendido la mecha de la dinamita.
—¡¿Cómo te atreves a insinuar que yo intento defraudarte?! — exclamó ya fuera de sí.
—¿Creíste que con tan importante suma en juego, no investigaría la verdadera situación de la empresa?, pero aun con esto, yo estoy dispuesto a continuar con la sociedad, pero tu tendrás que cumplirme este pequeño capricho a cambio — el hombre estaba hecho una furia, pero en el fondo sabía que no tenía otra opción, yo ya lo tenía en mis manos, no hacía falta ser muy inteligente para saber que yo podría demandarlo por ocultar información financiera de su empresa, ahora si está acorralado y él y el inútil de su hijo lo saben.
Un silencio sepulcral invadió la habitación, la cara de Ernesto estaba roja del coraje y Fernando no podía estar más molesto, estoy casi seguro que entre sus planes estaba acelerar el proceso de viudez de su hermana con la finalidad de que ella pueda heredar la inmensa fortuna del anciano, después de todo le estoy salvando la vida al evitar que se case con Ivanna.
—Será como tú lo pides, Santiago, solo espero que cumplas con tu palabra — cuando por fin logró hablar terminó por aceptar mis términos, ahora solo esperaba salir y disfrutar de mi primer triunfo y ver la cara de Ivanna cuando se entere del pequeño cambio de planes.
—Solo tengo una petición, Santiago, esto lo hago para asegurarme de que la integridad de mi hija estará a salvo — ¿Ahora le preocupa su integridad? Si hacía unos minutos estaba a punto de comprometerla en matrimonio con un anciano que estoy seguro que no tendría el menor respeto por la integridad de Ivanna, todo lo contrario, ayudado de una gran cantidad de pastillitas azules estoy seguro.
—¿Tu dirás? — contesté ya con una idea de lo que sería su petición.
—Exijo un contrato, que Ivanna y tú firmen un contrato pre nupcial donde se especifique muy claramente lo que tú mismo me ofreciste, no tocarás a mi hija y vivirá con todos los lujos que se merece y que cuando pase el tiempo acordado, ella obtendrá una parte considerable de tu fortuna. —puedo cumplir con casi todas las cláusulas, pero eso de no tocarla, no lo sé, aunque estoy seguro que será ella la que me pida que le haga el amor y siendo así, yo no habré incumplido el contrato.
—No tengo problema por firmar un contrato pre nupcial y tampoco de cumplir con lo que te he ofrecido, le diré a mis abogados que lo redacten y en cuanto esté listo nos reuniremos para firmarlo. — le dije y pude ver cómo se relajaba, pero yo sé que esa tranquilidad no le va a durar por mucho tiempo.
—Tenemos un trato ahora, Santiago Aragón. — me dijo y extendió su mano para estrecharla con la mía, sin saber que con eso estaba sentenciando a su hija al peor de los destinos.
Nunca he amado a nadie más como a ella, con tanta intensidad y con tanta pasión, lo nuestro se sentía muy real, a pesar de nuestra juventud e inexperiencia yo sentía que era ella la indicada, no necesitaba nada más que ver su hermoso rostro y perderme en sus hermosos ojos negros, pero al mismo tiempo es la mujer a la que más he odiado, su traición ha sido el dolor más grande que he sentido después del asesinato de mis padres.
—Bien — dijo Ernesto y suspiró profundo — acompáñame, Santiago, vamos a lanzar la bomba y que Dios nos agarre confesados — no fui capaz de mantenerme serio ante tal comentario, y tampoco planeaba dejar de disfrutar del momento con el cual soñé por tantos años y que por fin se estaba convirtiendo en realidad.
Salimos del despacho y de inmediato pude sentir las miradas de todos sobre mí, incluso la que más me importaba, la mirada de Ivanna, estaba atentamente dirigida hacia mí y por un momento fui incapaz de evitar que mi cuerpo reaccionara a nuestro reencuentro, a pesar de que ella no me estaba reconociendo yo incluso me empecé a preocupar de que los intensos latidos de mi corazón lograran a ser audibles para los demás, he tenido que quitar mis ojos de los de ella o en cualquier momento terminaría convertido en una antorcha humana por la intensidad de sentimientos que ella me estaba provocando, pero esto que estoy sintiendo no va a cambiar nada de lo que tengo planeado para ella.
El anuncio de nuestro compromiso ya está en marcha y yo prefiero concentrar mi atención en el anciano para no volver a perderme en la mirada de Ivanna quien por cierto se ve bellísima, no entiendo ¿Cómo es que ese hombre ha sido capaz de considerar que una mujer tan joven y hermosa como ella fuera capaz de aceptar unir su vida a él en matrimonio?, estoy seguro que su vanidad es tan grande que hasta piensa que ella es capaz de llegar a enamorarse de él, pero bueno, quizá hubiera sido lo mejor para ella, pensándolo bien.
El tiempo parece estar detenido o Ernesto de León no encuentra las palabras para hacer de esto algo un poco menos desastroso, pero como sea que lo diga solo estará abriendo la caja de pandora y soltando todos aquellos demonios que sembró en mí el día en que les arrebató la vida a mis padres.
—Familia… Como les estaba informando hace unos momentos, estamos aquí reunidos para anunciar el compromiso en matrimonio de mi querida hija Ivanna — finalmente ha llegado el momento y una sensación de euforia recorre todo mi ser, al grado que mi vista se concentra en ella, no puedo evitar ver su reacción, lo necesito, he esperado tanto por esto que siento que estoy en una más de mis pesadillas.
—¡Permítanme presentarles a Santiago Aragón, el prometido de Ivanna! — no era lo que esperaba, ella solo me está mirando y soy testigo de cómo su sangre pareciera abandonar su cuerpo, su tez es aún más blanca, si es que eso puede ser posible y sus ojos parecen llenarse de una enorme tristeza, ¡¿Tristeza?! ¿Cómo es posible que le entristezca? Puedo sentir cómo la rabia controla mi cuerpo, ¿Cómo demonios es posible que sienta celos de un hombre como Guillermo Zambrano?
Necesito controlarme o terminaré por echar todo a perder, necesito concentrarme y poner orden de una vez por todas o de lo contrario no voy a lograr el respeto de esta gente.
—¡¡La decisión ya está tomada, Ivanna se casará conmigo en tres meses!!— por fin logré hablar y todos guardaron silencio ante mi afirmación, después de todo seré yo quien le dé un giro a la vida de todos aquí.
Guillermo Zambrano está como endemoniado y yo solo puedo pensar que debe tranquilizarse o terminará infartado, a estas alturas del partido el pobre debe cuidar ese sensible corazón, pero es el semblante de Ivanna lo que me tiene desconcertado, no hay manera de que esté enamorada de esa momia, su reacción no se debe a eso porque cuando el hombre abandona el lugar en medio de amenazas de venganza a ella ni siquiera le importa, ni siquiera se digna a mirarlo, ella está consternada y en cuanto advierto que intenta marcharse mi cuerpo reacciona por puro instinto para ir detrás de ella, necesito entender el porqué de su reacción, no es que esperara que saltara de felicidad y se abalanzara a mis brazos, pero por lo menos si esperaba alivio por no tener que casarse con ese hombre.
Toda la familia está consternada, pero eso ya es problema de Ernesto, por el momento yo solo tengo un objetivo y esa es Ivanna que está huyendo visiblemente afectada, es así como la quería ver, pero aún no es el momento de que pague por lo que me hizo, es el momento de que conozca el hombre del que se va a enamorar, el mismo que le romperá el corazón justo como ella lo hizo con el mío, llego a la puerta y antes de que ella salga grito su nombre
—¡Ivanna! —