Así que me bajé el cierre del pantalón, y arrimé mi v***a a la dulce chica que estaba a nuestros pies. Ella, apenas se percató de lo que hice, soltó el m*****o de Matías y se llevó a la boca el mío. La calidez y la humedad de su boca se cerró sobre el falo. Primero lo succionó con suavidad, pero enseguida lo hizo con más vehemencia, hasta diría que con entusiasmo. Lo hacía bien, pero deduje que no tenía mucha práctica. ¿Sería que la relación con esos tres era muy reciente? Pronto Juanjo pidió su turno. Y luego Matías también la instó a que lo complaciera. Finalmente Eugenia empezó a pasar de una pija a otra, dedicándole a cada cual una cantidad de tiempo increíblemente similar. En general solo podíamos ver su cabellera negra subiendo y bajando. Pero por momentos levantaba la vista y nos

