Capítulo 327

1510 Palabras

Mamá y Elba fueron a preparar la mesa dulce, y Juanjo trajo un montón de pirotecnia que había comprado para la ocasión. La mayoría fueron a ver el espectáculo, aunque en esa zona de puro campo, los únicos cohetes que explotarían en el cielo serían los de Juanjo. —Mirá, ahí está —dijo Rosina, señalando a sus espaldas. Zoe se había quedado adentro, sentada en la sala de estar, aparentemente aburrida. Mamá y Elba conversaron un rato con ella, pero luego salieron, uniéndose a los demás. Me acerqué a donde estaba ella, con la excusa de servirme otra copa de sidra. —¿Estás bien? —le pregunté. —¿Acaso me veo mal? Pensé que había estado disimulando muy bien. —¿Te hizo algo el tío? —le pregunté, mirando de reojo la puerta, asegurándome de que nadie apareciera de repente. Por suerte, los fuegos

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