No se me escapó que no me estaba diciendo lo que le había hecho tío Julio. Pero di por sentado que eran cuestiones relacionadas con la intimidad entre ambos. —Por más que quiera ayudarte. Si ella no quiera hacerlo… —dije. Me quedé pensativo. Me pregunté si acaso Zoe se encontraba justo en un momento en el que sí querría separarse del tío. No había estado muy animada cuando prácticamente había sido obligada a tener relaciones con su sobrino político. Quizás eso, que supuse que Matilda ignoraba, era un buen puntapié para que decidiera separarse. —Si al menos podés hablar con ella… Si podés hacer que venga acá a hablar conmigo, te lo voy a agradecer mucho. Su voz sonó diferente a como había sonado hasta ahora. El tono solemne y preocupado había desaparecido. ¿Había una nota de provocación

