Capítulo 250

1911 Palabras

Así que debió descartar sacarse de encima a su propio abusador. Si lo hacía, el otro se sentiría alarmado y soltaría a Lulú. Claro, quizás con ese manoseo ya había tenido suficiente. Pero el resentimiento que le generaba la certeza de que la pendeja estaba seduciendo a su marido, que a su vez era el propio padre de la chica, la hicieron decidirse a alargar el momento. Que la putita aprendiera, y de paso sufriera un poco. El tipo que tenía detrás pareció intuir su resolución, porque ahora la agarró de las caderas y empujó su pelvis contra ella. Para colmo, esta vez su v***a apuntaba hacia adelante, y no hacia arriba, por lo que si antes parecía que la estaba cogiendo, ahora aún más. Era como si el tipo se quisiera hacer paso, a través de la delgada tela del pantalón de Virginia. Lulú, mie

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