-Val me parece que deberías ir tu a firmar el contrato, este solista es bueno, me gusta el timbre de voz qué tiene, es carismático y lo vamos a poder posicionar muy fácil en el mercado.
- Porque mejor no vas tú, estás metida todo el tiempo en la oficina, incluso los fines de semana. Si vas te servirá para respirar otro aire y relajarte. - insiste.
- Si tuviera ganas de respirar otro aire me compro un tubo de oxígeno.
Y con respecto a relajarme, mí forma de relajarme es trabajando. Así soy feliz.
- Eso no es verdad y lo sabes.
- Estoy tratando de pegar cada pedazo de mí vida y como sabras, están muy rotos.- mi voz no disimula la nostalgia - Si necesito algo vas a ser la primera en saberlo, por ahora estoy feliz trabajando, créeme. Aparte, no puedo ir yo.
- Por que?
- Porque seguro va estar la prensa y es inevitable que me pregunten por el. Yo todavía no puedo responder, soy fuerte, lo se pero con ese tema me voy a derrumbar y no lo quiero hacer, no quiero que seamos comidilla de la prensa ni de la gente allá afuera.
- Perdón, no lo tome en cuenta. Ya hace un año que estás de vuelta y pensé que..
No la dejo terminar..- Todavía no puedo, he pensado en el divorcio pero si hablo con Franco se que me voy a derrumbar y tampoco es bueno para él. No soy estúpida, sé cuánto anhela que le pregunté por él, pero no lo puedo hacer porque sería volver atrás y aferrarme a algo que no va a suceder. El ya me olvido y debo terminar de aceptarlo. - digo firme.
- Para Franco eres como una hermana, y él sabe cuánto sufres y se muere por contarte los avances.
- Le he permitido todo por el bien de él, pero se que tengo que iniciar los trámites de divorcio, es tiempo de ser felices, lo postergo porque se que a Franco le va doler demasiado el día que mi decisión esté tomada definitivamente y comience esos trámites.
- Cambiemos de tema mejor, ¿te parece? Si no quieres ir tu a París tendré que ir yo. Pero firmo el contrato y vuelvo. - sonrió cuando me doy cuenta que la he convencido.
- Gracias, eres la mejor. -
Val sale de mí oficina rumbo a casa para hacer las maletas e irse de viaje.
A los cinco minutos entra Franco
- La convenciste? -
- Si, se ha ido a casa por las maletas
- Eres la mejor! y me dan un beso en la cara.
- Que tengan un lindo y romántico fin de semana. - le sonrió, por que nada me hace mas feliz que verlos juntos y felices.
- Nos hace falta este viaje, estamos pensando en... - me mira con duda, se que tiene miedo a contarme-.
- Y yo estaría más que feliz de ser tía, ojalá que sea pronto. - respondo antes que el me cuente sus planes. Se acercar a mí para darme un largo abrazo, - Sabes que eres la mejor, que te amo y que te siento como mí hermana.
- Mejor dejemos este momento cursi - doy palmaditas en su espalda - tienes que apurarte, así le das la sorpresa de que no hay contrato y que es un viaje para ustedes.
- Si si, mejor me voy. - su voz entusiasmada me dice todo, esta mas que feliz.
Sale casi corriendo, mientras tanto yo intenté concentrarme sin tener mucho éxito. Es fácil fingir, pero los sentimientos siguen clavados en el corazón.
No me hacía falta que Franco me cuente de los avances de él, tenía mis propias tácticas, uno de los enfermeros que lo cuida me cuenta sobre esos avances, me alegro tanto de su evolución, aunque yo no formará parte de esta.
Y aquí estoy de nuevo con mi nostalgia, es inevitable volver a ese día cuando fui a despedirlo al aeropuerto, el me dijo que quería que intentamos tener un hijo, que sentía que era el momento. Pará ese entonces no sabíamos que el destino tenía otros planes y a su regreso fue el mismo destino quien nos cambió todo el rumbo de nuestras vidas.
Necesitaba volver a casa, darme un buen baño relajante y sentarme en mí balcón a mirar la luna.
Y eso es lo que hice.
Llegué a casa, el silencio me dio la bienvenida
Fui hasta la cocina, no quise molestar a ningún empleado, me preparé una tabla de quesos, uvas y tomates cherrys, junto a una copa de vino.
La noche era cálida, y me decidí por ir al sector de la piscina, me puse el traje de baño y nadé un rato, eso me relajaba.
Después de un buen rato nadando y cuando sentí que por fin estaba menos tensa salí del agua, me acerque a la mesa donde había dejado mí tabla de quesos para comer y contemplar la luna, al hacerlo no pensaba en absolutamente nada, pero un movimiento en uno de los costado me alarmó.
Mi instinto me hizo levantarme rápido e ir a observar hasta ese lugar, quizá no era lo más inteligente, nunca me cruzó por la mente que ahí pudiera encontrarme con algún peligro hacia mí persona, solo actúe.
- Quien está ahí? - dije lo más valiente que pude sonar - Salga está casa, le advierto, está custodiada, si grito los de seguridad van a llegar rápido.
Se movieron las plantas y de entre ellas salió un hombre, alto, de pelo castaño claro, sus músculos estaban marcados y se notaba porque su remera estaba ajustada, su mirada era penetrante.
Me quedo congelada por un momento y lo único que me sale es preguntar:
- Quien es usted? - ahora mi voz si salió con un tono un tanto alarmada.
- No se asusté señorita, soy Alan el jardinero. Me disculpo si la asusté.
- Y que hace tan tarde aquí?
El bajo la mirada y sus mejillas se pusieron un poco rojas.
- Es que... es que desde mí casa a veces la observo que sale a su balcón y mira por horas la luna. Y hoy no la vi y pensé que tal vez algo le había pasado. - note su nerviosismo al ver como no me sostenía la mirada mientras rascaba la parte trasera de su cabello.
- Eso lo puedo tomar como acoso, se está escuchando? - arrugue mi ceño tratando de entender su manera tan extraña de observarme
- No, no tengo intensiones malas - se apresuró a decir - es solo que ... No sé cómo explicarlo y que no suene mal.
Disculpeme por el atrevimiento, yo no debí…
- Quien lo contrato? - digo sin dejarlo terminar su patética explicación.
- Franco, el sabe que me gusta la jardinería y también me dejó que me quedé en la casa de atrás, la que está en casi el límite de la propiedad.
- Yo no lo sabía. Pero esa casa no está cerca, como es que me vio en el balcón.
- Bueno… hay plantas que es mejor regarlas en la noche entonces por eso salgo y controlo.
- Bueno… hee. - murmuro -
Un gusto conocerlo Alan y espero que esté cómodo en la propiedad. - digo ya un poco mas calmada. Aun así, tendré que hablar con Franco. No me gustan las sorpresas y está era una grande
- Si es muy lindo el lugar y disfruto estar aquí y crear los paisajes.
- Bien me tengo que ir, seguramente Val y Franco están por volver. - digo tomando mis cosas.
- Ellos no están. - responde rápidamente.
- Y usted como sabe eso?
- Es que Franco me lo dijo y que si necesitaba algo podía pedírselo al jefe de seguridad.
Igual quédese tranquila señorita no le voy hacer nada.
- Mmmm bien, igual tengo que entrar.
- Fue un placer conocerla de cerca.
Lo noto nervioso, como si dudará en decirme algo más.
-Señorita..... si mañana no tienen nada que hacer le puedo mostrar el paisajismo que estoy haciendo en el sector sur de la propiedad.
- Lo tendre en cuenta. Buenas noches. - digo con rapidez, para después entrar y cerrar la puerta corrediza, una vez dentro, solo me quedé observando cómo se Iba.
Que fue eso? La vida está jugando de nuevo conmigo, y porque mí corazón está latiendo tan rápido? - dije para mí misma.
No, otra vez no, mi corazón solo había latido de esa forma una vez y se lastimó al punto de destruirse por completo.
Sacudo mi cabeza para controlar a mi mente, mi conciencia y mi corazón que solo me gritaban: "No Clara, no otra vez por favor."
❤️❤️❤️