Días después seguía en la misma situación, en el mismo lugar, personas que entraban y salían y que me veían como una rata de laboratorio, en realidad lo era, así me sentía, sentía que muy pronto me quitarían mis ojos y luego me desecharan como si de un papel higiénico se tratara. Mi cerebro no solo procesaba lo que me harían a mí, también pensaba en todas las personas que habían pasado antes por mi situación y que nadie pudo ayudarlas y en las que estarán más adelante porque esto nunca acabará, siempre existirán en el mundo personas que no deberían ni siquiera de ser llamados así. Habían dejado de suministrarme drogas y mi cerebro poco a poco recuperaba la cordura y eso me llevaba a pensar un poco más allá de la situación que estaba viviendo. Ya no pensaba en escaparme, era imposible, ac

