Markus y yo nos turnábamos para dormir un par de horas, lo hacíamos en el coche. Éramos expertos en seguir pistas y hacía dos días que andábamos detrás de una, no le perdíamos de vista, nos habíamos convertido en su sombra, estábamos seguros de que en algún momento cometería un error y ahí estaríamos nosotros. Seguía rogando que no fuera demasiado tarde, pero era lo único que teníamos para llegar hasta ella. Cuando estábamos dentro del coche esperando vimos a Albert tambien rondando los predios de nuestro objetivo, nos parecio extraño, pero asumimos que podría ser casualidad. —Markus… ese es Albert, no sé cojones hace por aquí, debería de estar en Nueva York. —Me has dicho que está limpio, ¿Has investigado a fondo? —Si lo está, lo único turbio en su vida son las putas y si entre ellas

