La jornada terminó sin que nadie pidiera más explicaciones, Ellie cumplió con cada una de sus tareas de manera impecable aunque de forma casi automática; caminó pasillo tras pasillo, cambió sábanas, limpió superficies, repuso amenities, todo con la precisión de siempre, pero sin el menor rastro de vida en los ojos, era como si su cuerpo supiera qué hacer mientras su mente permanecía muy lejos, suspendida en un lugar donde nada dolía porque ya no podía sentir más.
Lydia, por fortuna, no insistió simplemente se mantuvo cerca, en silencio, vigilándola de reojo temiendo que pudiera desmoronarse si intentaba mirarla directamente; lo que Ellie agradeció más de lo que podría admitir, pues hablar para ella era imposible, pensar también, pero aferrarse a la rutina era lo único que la mantenía de pie.
Hasta que su turno terminó, la joven entregó su uniforme y marcó la salida en el más absoluto silencio, sin embargo, el aire exterior no le brindó más calma, y ni siquiera tenía ganas de llorar, ya no quedaba espacio para eso en su cuerpo, solo podía sentir ese cansancio profundo, seco, que le calaba hasta los huesos.
En ese estado, caminó hasta la parada del transporte como una sombra, sin mirar a nadie ni a nada, mientras el trayecto a casa fue igual de desolador: no había pensamientos, ni expectativas, ni miedo, solo una especie de letargo inconsciente que la empujaba hacia adelante.
Así llegó hasta a su casa, Ellie cruzó la esquina sin prestar verdadera atención a su alrededor, pues su mirada estaba fija en el suelo, en sus propios pies, como si necesitara comprobar que seguían moviéndose. Desgraciadamente para ella, esa inconsciencia no le permitió notar al elegante Alfa Romeo estacionado a unos metros de la entrada de su domicilio, ni la presencia que aguardaba adentro.
La joven simplemente siguió caminando, convertida en una versión disminuida de sí misma, deseando una sola cosa: cerrar la puerta de su habitación y desaparecer, durante toda la noche. Y para cuando escuchó el golpe seco de una portezuela al cerrarse, ya era demasiado tarde; por instinto Ellie se detuvo ante el reflejo tenue y metálico que se movió en su periferia, obligandola a levantar la mirada casi por inercia, topandose como la persona que menos desea ver, Declan.
El hombre salió del Alfa Romeo con ese andar firme y decidido, que siempre había tenido, pero esta vez acompañado de una expresión distinta más dura y fría, cargada de un enojo que no intentaba disimular. Ellie retrocedió un par de pasos sin pensarlo, como si su cuerpo respondiera primero que su mente, mientras el miedo se dibujó en su rostro de inmediato, ese miedo instintivo que le pedia distancia y la ponía en alerta.
- Ellie Bradshaw- dijo él, pronunciándolo como si fuera una sentencia, pero escuchar su nombre en labios de Declan la obligó a retroceder y aun así, no podía dejar de mirarlo, dividida entre la incredulidad y el terror.
- Qué.... qué..... hace aquí?- preguntó, dando un paso más hacia atrás apenas con un hilo de voz- por qué me está acosando?, no le bastó con vio....?- sin embargo, la palabra se atascó en su garganta, volviéndose imposible de pronunciar sin que un escalofrío le recorriera la piel.
La joven solo pudo apretar los labios, sintiendo el asco subirle a la boca del estómago, mientras que él ni siquiera se inmutó.
- Sabes....no te culpo por intentarlo, después de todo es una buena historia- respondió con una frialdad desafiante- una muy buena historia y jugosa además, decir que un heredero rico te abusó.... y luego qué?!, cincuenta mil?, cien mil por un buen chantaje?- Ellie parpadeó, como si no pudiera creer lo que estaba escuchando- o tal vez planeabas esperar un par de meses para comprobar si tu plan dió frutos másssss productivos?!
- Sería una aberración siquiera pensar en. tener un hijo suyo- replicó, negando suavemente con la cabeza mientras una risa incrédula y amarga se le escapó sin querer- y ahora qué?!, realmente pretende culparme a mí.... qué va a decir después, eh?!, qué me pasó por no estar en casa a una hora decente?!, qué no debí salir vestida así?!... típico de los cobardes!!- Declan tenso los puños ante su acusación, sin embargo ella no le dió oportunidad de intervenir- pero no debería de preocuparse por mí o lo que pueda decir de usted, no necesita perseguirme para intimidarme- le recriminó con la voz aún temblorosa pero más firme que antes- solo déjeme en paz, no me acose más...al menos tenga la cordialidad de permitirme seguir con mi vida y olvidar que una bestia que cree tener derecho a todo por su dinero.... me cambió la vida para siempre!!- gritó manteniendo el llanto que amenazaba con desbordarse de sus ojos.
Pero la respuesta inmediata del hombre fue soltar una carcajada seca, completamente desprovista de humor, sin embargo fue lo suficientemente corrosiva para lograr que Ellie se estremeciera sin querer.
- Muy buena actuación!!!- aseguró aplaudiendo sarcástica y sonoramente- de verdad te lo reconozco, probablemente habrá quien te crea.... sobre todo si sabes con quién aliarte- Ellie frunció el ceño totalmente desconertada.
- Qué.... qué....de qué esta hablando?- pero él no le respondió de inmediato, se limitó a sonreír de forma perfectamente controlada, insolente y peligrosa, mientras comenzaba a caminar hacia ella con calma, como si acabara de tomar una decisión que ya no pensaba discutir.
- Que vas a obtener lo que estabas buscando- sentenció finalmente- pero será a mi modo.
La joven sintió que algo se le aflojaba en el estómago, la forma tan calculada y burlona en la que habló, le provocó un repentino escalofrío.
- De qué está hablando?- preguntó, aunque no estaba segura de querer escuchar la respuesta.
- No voy a permitir que nadie me chantajee- continuó él con el mismo tono implacable- ni que me arrebaten lo que mi madre peleó toda su vida para asegurar, así que....- hizo una ligera pausa, como si saboreara el momento- estoy dispuesto a concederte ciertos privilegios, a cambio de que te cases conmigo!!
Ellie se quedó en blanco, literalmente, su mente se convirtió en un vacío, incapaz de procesar el mínimo pensamiento, simplemente lo miró boquiabierta, sin poder procesar lo que acababa de oír; hasta que parpadeó repetidamente y empezó a soltar una risa incrédula que apenas tenía fuerza.
- Esto es una completa idiotez- exclamó negando con la cabeza, pasándose una mano por la frente- una idiotez absoluta- y sin otra intención que acabar con el encuentro, intentó rodearlo para dirigirse a su casa, pero Declan se movió rápido y le cortó el paso, no de forma agresiva, pero sí con una firmeza que dejó claro que no pensaba dejarla ir hasta terminar lo que había ido a decir.
- No es ninguna idiotez- corrigió él, mirándola desde arriba- vas a obtener lo que tanto querias, lo que siempre quisiste.
Ella lo miró fijamente, buscando alguna grieta, algún indicio de que estaba bromeando, exagerando, probándola o en última instancia que había perdido la razón, pero lo único que encontró fue determinación, real y genuina determinación.
- Está loco!!- susurró primero, como si la conclusión hubiera llegado sola antes de volver a alzar la voz- está completamente loco y además es un enfermo, degenerado!!!- continuó Ellie dando un paso hacia delante ya sin miedo, solo impulsada por la indignación- qué clase de mujer cree que estaría dispuesta a casarse con su violador? eh?!...quién?.... quién aceptaría algo tan asqueroso, tan bajo, ruin y tan despreciable?!!- gritó con el rostro rebozado de coraje, y los puños tan apretados sobre el aza de su bolsa que los dedos comenzaron a dolerle- y ese era su objetivo?- reclamó con voz temblorosa, pero firme, cansada ya del dolor y la humillación a la que Declan, aparentemente, disfrutaba someterla- ese era su patético plan?!, abusar de mí para conseguir una esposa?- y con amargura soltó una breve carcajada- es que acaso el todopoderoso Declan Ellsworth no es capaz de comprarsela?, era necesario recurrir a trucos tan asquerosos como violar a una mujer para lograrlo?!, no le parece retorcido y maquiavélico?!- sin embargo, antes de que pudiera frenarse, el impulso le ganó, escupiendole toda su rabia y asco en la cara.
La saliva cayó directamente hacia los ojos, resbalando por el costado de su mejilla, obligando a Declan a apretar los párpados instintivamente, ladeando la cara ligeramente con un gesto no solo de asco sino también de coraje; y en ese instante Ellie sintió el arrepentimiento hundírsele en el estómago, al recordar a quien tenía en frente. Era su jefe, era Declan Ellsworth y aunque se lo merecía, su trabajo y la vida de su madre aún dependían de él, y aún así no dijo nada, no retrocedió, no pidió disculpas, simplemente lo miró, con el pecho subiendo y bajando con fuerza producto del cúmulo de emociones que le estaban atormentando, pero él se limitó a sacar un pañuelo blanco del bolsillo de su saco, limpiándose con una calma que solo hacía la escena más perturbadora.
- Parece que vas a seguir con tu papel de víctima- dijo sin mirarla un segundo- definitivamente estás comprometida con tu acto- continuó guardando el pañuelo con precisión desesperante- pero no creas que con eso vas a conseguir algo mejor- y finalmente la miró directo a los ojos- y espero que no seas tan estúpida como para confiar en lo que Susan te haya prometido, deberías saber que ella solo usa a las personas y jamás cumple lo que promete- Ellie frunció el ceño, genuinamente confundida, pues no sabía cuál era el papel que jugaba la madre de Aaron en todo este asunto.
- De qué está hablando?
- Eres bastante lista, mucho más de lo que pensé- Declan soltó un cansado suspiro, bastante condescendiente, por lo que creía era una ridícula farsa que no tenía el menor sentido- aunque al parecer no lo suficiente para ser capaz de desperdiciar la única oportunidad que tienes para obtener algo de todo esto.
El hombre guardó las manos en los bolsillos de su pantalón, disfrutando de como la tensión le subía por la garganta a la pobre chica frente a él.
- Un matrimonio conmigo es una garantía que podrás disfrutar mientras dure, por supuesto, eso no significa que tendrás carta blanca... o el poder que viene con mi apellido, pero puedo darte ciertos beneficios y una cantidad modesta, suficiente para que, si la ahorras y la sabes invertir, tengas más de lo que pretendías con tu ridículo chantaje.
- Está usted demente o solo es un desgraciado malnacido?!- espetó Ellie, con la voz quebrada pero rabiosa- acaso no entiende que yo no quiero “obtener algo” de la noche más desagradable de mi vida?... una noche que quisiera olvidar para siempre- y ante el simple recuerdo, su postura cambio por completo, su cuerpo se encogió ligeramente sobre sí mismo mientras sus manos se abrazaron sobre los hombros intentando protegerse de la memoria.
Provocando que el rostro de Declan cambiará brevemente, la chica lucía asustada en verdad y por un instante le hizo cuestionarse sí en realidad ella creía que había sido violada. Desgraciadamente ese pensamiento duró muy poco y su rostro volvió a endurecerse, al recordar que era muy probable que todo se trataba de un papel perfectamente ensayado, y si era capaz de hacerlo dudar de sus propias acciones era casi seguro que convencería a todo un jurado, y no podía permitirse flaquear.
Inevitablemente una sombra de irritación le cruzó por la mirada, dio dos pasos más en su dirección, y en el estado tan vulnerable que Ellie se encontraba, su primer instinto fue retroceder, echarse a correr, pero se obligó a sí misma a mantenerse firme; aunque sus hombros no dejaban de sentirse tensos y el corazón le golpeaba las costillas como si quisiera salir de su pecho. Declan se detuvo a escasos centímetros de ella, demasiado cerca, para que el aroma de su loción le revolviera el estómago y aún así no bajó la mirada.
- Definitivamente eres una muy buena actriz..... una actriz talentosa y muy lista, debo admitirlo..... reconozco que pensaste muy bien en todo, incluso en tu papel de víctima traumatizada.... armaste muy bien toda tu trampa, acudir al evento con ese vestido llamativo, adulterar mi trago, llevarme a la suite y obligarme a acostarme contigo- Declan soltó una exhalación breve, como quien admira una obra bien ejecutada- y dime... en realidad tuvimos relaciones?!- preguntó mirandola fijamente y sin parpadear, esperando ver cualquier rastro de duda o temor que le confirmara que no logró nada.
Y sí hubo una reacción, pero no la que él esperaba, Ellie se agitó inconscientemente, escuchando aquella voz en su mente que era tan ajena como familiar, aquella voz que gimió y pidió que la hiciera suya; por lo que ladeó el rostro, eludiendo su mirada.
- Uhuj.....- Declan se aclaro la garganta pues en él ese imperceptible sonrojo en la mejillas de Ellie le despertó extraños recuerdos que también lo hicieron estremecer- y cerraste el círculo asegurándote que no pudiera negar tu historia tomando fotografías, buen trabajo.
- De qué.....de qué fotografías está hablando?- la joven volvió su atención hacia él pero en esta ocasión iba acompañado de un gesto de desconcierto, miedo y preocupación de que la fotografía que Aarón le envió estuviera rodando por ahí, vulnerando su intimidad, pero él siguió, totalmente implacable.
- Y luego, la carta anónima, escrita con recortes de revista, debo admitir que fue un toque teatral y bastante creativo.
- Qué carta?!- preguntó Ellie, sintiendo que el piso se movía bajo sus pies- de qué está hablando?!
Sin embargo, nuevamente él no se detuvo, no le dio espacio para entender y por supuesto no tuvo la intención de explicarse.
- De verdad, no es necesario que sigas con este ridículo acto, no desperdicies la única oportunidad que tienes de obtener una ganancia- dijo retomando su tono frío y práctico- porque no vas a conseguir nada más que el desprestigio y la ruina... créeme.
En respuesta, Ellie negó aunque en realidad no sabía si fue hacia la propuesta que le hizo o a lo ridículamente absurdo que resultaba la situación que la rodeaba, una en la que solo ella parecía no entender qué estaba sucediendo.
- Así que te sigues aferrando a tu plan?- una pregunta retórica y con una calma peligrosa, estudiándola como si analizara cada parpadeo.
Pero ella no se aparto o se intimido, mantuvo su postura firme aunque por dentro estuviera muriéndose de miedo, Declan ladeó apenas la cabeza, evaluándola, como si su actitud desafiante le resultara intrigante o irritante.
- Curioso- continuó con un tono bajo, casi pensativo- para alguien que afirma haber sido una víctima..... tienes un aplomo admirable, te plantas muy bien para estar tan asustada, pero si yo fuera tú no confiaría tanto en esa valentía repentina- añadió él, inclinándose un poco, lo justo para que su voz se perdiera entre ellos- porque te repito, no obtendrás nada mejor.
- No quiero nada, ni siquiera volver a verlo o escuchar su nombre- Ellie apretó los puños a los costados, respondiendo con la voz quebrada pero audible.
Una sonrisa lenta y peligrosa se dibujó en el rostro de Declan, como si esa respuesta le hubiera confirmado la sospecha de que la joven lo llevaría a las últimas consecuencias, desgraciadamente para ella había olvidado que no trataba con cualquier sujeto.
- Eso dices hoy- el hombre se enderezó de nuevo, con esa arrogancia tranquila que la helaba- pero ya veremos cuánto te dura.
- Definitivamente está loco!!- Ellie respiró por la nariz, intentando contener el temblor que amenazaba con explotar y matarlo ahí mismo, y con sus propias manos, pero Declan no pareció ofendido, ni sorprendido, solo la miró como si ella fuera un problema que debía eliminar.
- Entonces espero que puedas mantener tu historia frente al tribunal- y cada palabra iba cargada de una seguridad demasiado cruel- porque si continúas con esta absurda pantomima, te aseguro que no tendré piedad- y aunque Ellie sintió un latigazo de miedo recorrerle la columna, no retrocedió- empezaré un juicio por difamación- continuó con una voz tan calmada que resultaba casi didáctica- a ver si Susan, o quien sea que te esté ayudando, te da la cara cuando vea lo rápido que se hunde tu teatrito, y realmente espero que tengas un buen abogado, aunque lo dudo.... porque si corres con algo de suerte, tendrás un abogado de oficio medianamente bueno que pueda, al menos, reducirte la condena a cinco años de prisión, porque es lo menos que podrías recibir si insistes en seguir con tu acto.
- Cinco... años?!- murmuró incrédula y con el estómago revuelto.
- Mis abogados son excelentes- agregó como quien presume un trofeo- los mejores del país, y no tendrán piedad de ti, llegarán hasta las últimas consecuencias y eso únicamente por la difamación- y con la misma calma dio un paso atrás, dándole espacio solo para verla retorcerse- falta la acusación penal, claro.... porque deberías saber que adulterar un trago es un delito bastante serio.
Ellie sintió cómo la sangre se le congelaba, pero ya era demasiado, la desesperante calma del hombre frente a ella, su frialdad su burla y lo peor de todo, su incapacidad para aceptar lo que le había hecho, y finalmente terminó por explotar.
- YO SOY LA ÚNICA VÍCTIMA EN TODO ESTO!!!- gritó rabiosa, cansada y herida, con la voz quebrada- TÚ ME VIOLASTE!... ME VIOLASTE!!!- y de nuevo por instinto se adelantó hacia Declan, soltando una fuerte cachetada que le hizo girar el rostro con violencia.
Pero ya no hubo arrepentimiento ya no le importaba si la despedía o acababa con su vida, de cualquier manera ya le había arrebatado su tranquilidad, su calma y sus ilusiones, había perdido todo por el capricho de una noche.
Lo que siguió fue un silencio breve e innecesariamente tenso que se extendió entre ellos, hasta que el hombre volvió a sonreír, a pesar del dolor en su mejilla y la molestia que lo carcomía, el orgullo y la arrogancia volvieron a teñir su rostro.
- Estás segura de poder demostrar eso en la corte?- preguntó, provocando que la joven temblara, pues efectivamente, ella no podía demostrar que había sido ultrajada, no después de haberse desecho de todas las pruebas que pudieran respaldar su historia- porque yo sí, y más aún cuando el barman hable- amenazó aunque no tenía idea en dónde podía estar ese hombre.
- De qué... de qué está hablando?, qué barman?!
- Vamos!!- suspiró ya cansado de su ingenuidad- fue muy tonto de tu parte compartir las fotografías de lo que pasó en la suite- y de nueva cuenta el corazón se le detuvo, y el aire se le escapó de los pulmones al recordar las fotografías que ya pudieran estar acusándola.
- Qué.... fotografías?!- preguntó dando un paso hacia él, con el miedo clavándosele por dentro, pero Declan negó con un gesto impaciente.
- Tú sabes perfectamente de qué hablo, no te hagas.
- No sé de qué diablos habla!!!- insistió Ellie, ya casi con desesperación, intentando sacar su teléfono para mostrarle a Declan la fotografía que Aarón le había enviado solo para corroborar si hablaban de lo mismo.
- En fin- desgraciadamente él no le dio oportunidad, y continuó hablando con un tono bastante aburrido- ya no tengo ganas ni intención de perder mi tiempo en este jueguito, si quieres llevar tu ridícula apuesta hasta el final, hazlo..... yo no soy nadie para impedirlo.
Entonces señaló con un leve movimiento de cabeza hacia la ventana, donde Alice permanecía sentada frente a la televisión y con un gesto bastante relajado, totalmente ajena a lo que sucedía afuera de la casa.
- Solo espero que tu madre pueda soportar el escándalo- dijo con una indiferente ligereza- sobre todo cuando descubras que no tendrás trabajo ni recursos para pagar un buen abogado, porque, obviamente, no pienso mantenerte en la nómina- Ellie abrió la boca, pero no salió ningún sonido, pues todo aquello era demasiado absurdo para ser real. Declan, en cambio, parecía tranquilo y hasta complacido, y sin más que agregar, caminó de regreso hacia su automóvil- piensa bien tu respuesta- concluyó sin volverse, abriendo la puerta del Alfa Romeo- mañana a primera hora quiero escucharla, entras a las siete al hotel, no?- y le lanzó una última sonrisa afilada, antes de subirse al vehículo.
El motor rugió un segundo después, y Declan Ellsworth se marchó, dejándola ahí, desencajada y temblando como consecuencia de la rabia, el coraje, la frustración, la preocupación y el miedo; hasta qué finalmente todo el llanto que contuvo durante el encuentro explotó, y las lágrimas, calientes y rabiosas, cayeron sin permiso.
- Maldito… mil veces maldito bastardo engreído!!- espetó entre dientes, limpiándose el rostro con el dorso de la mano- espero choques y te mueras, desgraciado infeliz!!!
Pero su voz se quebró a mitad del insulto, no porque dejara de odiarlo, sino porque el miedo había reemplazado cualquier otra emoción, haciendola cuestionarse si en verdad Declan era capaz de iniciar un juicio en su contra, y por supuesto que la respuesta era sí, él podía hacerlo todo.
Y solo ella tendría que enfrentar las consecuencias, su vida entera cambiaría y perdería más que su reputación. Ellie se abrazó así misma, tratando de detener las punzadas de ansiedad que le recorrían el estómago, apenas y dio un par de pasos hacia la ventana, dónde Alice seguía ajena a todo, despreocupada, viendo la televisión con ese gesto sereno que siempre tenía cuando había encontrado un programa que le calmaba el alma; y la visión le apretó el pecho hasta casi doler.
- Mami!!- murmuró tragando saliva mientras su rabia mutaba en un temor más profundo- tú no.... no podrías.... no puedes enterarte de nada de esto!
Y menos aún enfrentarse a un escándalo así, porque Declan no estaba jugando, incluso había sido capaz de venir hasta su puerta, hasta la casa donde su madre vivía, donde ella guardaba los pocos restos de su paz y todo para amenazarla, para demostrarle que podía rastrear cada rincón de su vida y destruirlo si se le daba la gana.
Ellie se enjugo las lágrimas de golpe, molesta consigo misma por haberse dejado intimidar pero la molestia no sirve de escudo contra la realidad, el poder y el dinero; no cuando todo en su casa dependía de ella, los medicamentos que su madre necesita cada mes, las consultas, la mayoría de los gastos y servicios, prácticamente todo.
Las manos de la joven se cerraron en puños, pues aunque le pesara admitirlo, Declan tenía razón en algo: ella no podría costear un juicio, no contra abogados capaces de aplastar su versión, incluso, antes de entrar a la corte, y menos si perdía su trabajo. Lo que por supuesto sucedería, apenas él chasquease los dedos, ya podía olvidarse de pagar servicios, de sostener a su madre, y aunque lo hiciera, quién contrataría después a alguien con un pleito legal contra los Ellsworth, nadie.
- Estúpido- susurró, esta vez con menos fuerza, porque en el fondo el insulto ya no iba dirigido a él, sino a ella misma- qué voy a hacer?, por qué tenías que deshacerte de todo y bañarte?!
Una lágrima más se deslizó silenciosa, al final sería su palabra contra la de Declan Ellsworth y por primera vez desde que todo comenzó, esa idea le dió verdadero terror.
La joven se quedó ahí más de lo necesario hasta que vió a su mamá revisando el reloj, seguramente ya estaría preocupada y lo que menos necesitaba era contrariarla más, suficiente tendría con el juicio o el anuncio de su boda. Ellie respiró hondo, tan hondo que le dolieron las costillas y se secó las lágrimas con un gesto brusco, casi furioso, empujando hacia adentro todo lo que amenazaba con desbordarla.
- Ya..... ya estuvo- murmuró- no puede verme así, no hoy.
Se obligó a enderezarse, suspiró una vez más para acomodarse el alma y dibujó una sonrisa, falsa, pero suficientemente firme como para sostenerla unos minutos, y con una naturalidad autoimpusta, camino hasta la entrada, empujando la puerta de su casa.
- Ellie!- exclamó Alice apenas la vio, levantándose del sillón con una emoción casi infantil.
En un segundo la tenía entre los brazos, abrazándola con la calidez de siempre, antes de sujetarla por las mejillas, revisándola como si fuera una niña volviendo del colegio.
- Mi pequeña....te demoraste un poco, pensé que Aarón te había invitado a salir- la afirmación quebró por dentro a la pobre chica que tuvo que redoblar esfuerzos para sostener su pantomima.
- No....pero el camión tardó un poco en pasar- respondió dando un paso más hacia la sala.
- Que raro....pero al menos ya estas en casa, y dime, cómo te fue hoy?, viste a alguien importante, alguna celebridad?
La sonrisa que Ellie forzó esa vez salió más suave, más amable, a su mamá le encantaba escuchar los chismes del hotel y sobre las celebridades que solían recibir y eso la alejaba un poco de sus demonios.
- No, hoy no ví a nadie importante pero hay rumores de que la siguiente semana llegará una estrella de Hollywood y si es así.... sabes que te dire cuanto pueda.... aunque hoy lo único que puedo decirte es que fue un día bastante común, habitaciones, limpieza.... y los chismes de siempre entre los empleados- dijo con un tono ligero, casi divertido, tratando de sonar normal- pero eso te lo cuento todo en la cena, sí?- Alice asintió con entusiasmo, como si ese detalle fuera la mejor parte de su día y para ella lo era.
- Perfecto, porque ya tengo todo listo.... ve a cambiarte y lavarte, y te espero en el comedor- sus ojos brillaron con un orgullo dulce- compré una tarta de queso e higo de Gino’s!- Ellie frunció el ceño, apenas un poco, con ese gesto de dulce reproche.
- Mamá.... otra vez?, ya sabes que es cara y acordamos que solo en ocasiones especiales.....
- Ay, no...no te enojes ni me regañes- respondió, riéndose bajito mientras le daba un golpecito cariñoso en el brazo- de vez en cuando hay que consentirnos.... además, lo pagué con lo que me dieron por la costura del vestido de la señora Curtis, te acuerdas?, al menos yo puedo cubrir esos caprichitos que a veces nos hacen falta- y esa frase tan sencilla pero tan real, le apretó el corazón a Ellie y aún así sonrió, porque no quería preocuparla.
- Está bien- susurró inclinándose para darle un beso en la frente- entonces me apuro para que disfrutemos el postre.
Alice sonrió como si la respuesta fuese un regalo, y de inmediato se giró hacia la cocina, tarareando bajito mientras preparaba la mesa. Ellie, en cambio, caminó hacia su habitación en silencio, sintiendo cómo la sonrisa se le desmoronaba en cuanto dejó de estar bajo la mirada de su madre.
La joven cerró la puerta despacio y apoyó la frente contra la madera, pensando aún en la propuesta de Declan, pues si se enfrentaba a él, si de verdad lo desafiaba, probablemente hasta tendrían que vender la casa para pagar los gastos médicos y los abogados. Y se recriminó, otra vez, el hecho de haber sido tan ingenua para creer que él olvidaría lo que sucedió en aquella suite, pero era evidente que sus intenciones iban más allá de toda lógica, del sentido común e incluso de la cordura, ahora solo quedaba en el aire una pregunta:
Qué camino tendría el valor de enfrentar?