A pesar de lo que Ellie quiso creer, la decisión fue más que evidente para ella, no tenía dinero, recursos ni pruebas para enfrentar a Declan, necesitaba el trabajo y el seguro para poder mantener a su familia y ni que decir de su reputación, una que muy seguramente ese hombre se encargaría de destruir.
Y esa mañana sin otra alternativa, se dirigió al hotel media hora antes de que comenzara su turno, con el único propósito de verlo previo al cambio de turno y que las preguntas fueran ineludibles.
La joven esperó en la entrada del estacionamiento privado de los ejecutivos, encogida sobre sí misma por el frío de la mañana, tenía la espalda apoyada en la pared y los brazos rodeando su torso en un intento inútil por darse calor; mientras mantenía la mirada fija en la rampa de acceso, alerta, aguardando a que apareciera el mismo vehículo que Declan había utilizado la noche anterior.
Sin embargo, los minutos comenzaron a pasar ansiosamente, Ellie miraba su reloj cada tanto solo para comprobar que llevaba ahí, 5, 10 y finalmente 15 minutos, lo que la hizo consciente de que en cualquier instante tendria que rodear el hotel para llegar puntual su turno y que no le descontaran el día o peor, la regresarán. La incertidumbre empezaba a comerle los nervios, a tal punto que poco sintió el aire frío que le sonrojó el rostro, solo podía mirar en dirección de la avenida principal, como si eso pudiera apresurar la llegada de Declan.
Afortunadamente para ella, un elegante vehículo n***o no tardó en dar vuelta en la esquina, la joven no estaba consciente si pertenecía a Declan o solo era alguien que cruzaba hacia la siguiente avenida, pero el automóvil descendió la velocidad haciendo que Ellie soltara un suspiro de resignación y cierto alivio.
La joven caminó hacia la esquina donde inevitablemente el Alfa Romeo doblaria para entrar al estacionamiento, y justo ahí el auto frenó frente a ella, la ventanilla bajó despacio, permitiendo que Declan se inclinara lo suficiente para verla.
- No pensé verte tan temprano- dijo él, con una voz totalmente carente de emoción.
- No tenía opción- indicó Ellie mirándolo con resignación.
- Efectivamente, no la tenías- y sin agregar nada más, Declan apagó el motor y bajó del vehículo, mientras el guardia del estacionamiento salió casi corriendo para recibir las llaves del automóvil- estaciónalo en mi lugar- ordenó con más amabilidad de la que Ellie le había escuchado- tú, acompáñame- y su voz volvió a endurecerse cuando giro la cabeza hacia ella, clavandole una mirada que no dejaba espacio para la discusión.
La joven asintió y caminó tras él, frotandose las manos, sin saber si intentaba combatir el frío, los nervios, o ambos. Declan abrió la puerta lateral en la entrada del estacionamiento que conducía al interior del hotel y avanzó sin esperar a que ella lo alcanzara, obligándola a apurar el paso.
Ambos cruzaron por un elegante, aunque pequeño vestíbulo, que Ellie desconocía a pesar de que había escuchado hablar de él. Un lugar totalmente privado y tranquilo designado solo para que los miembros de la familia y la junta directiva tuvieran un poco de privacidad, sin embargo, no tuvo tiempo de admirarlo con más calma pues Declan lo atravesó con excesiva rapidez hasta llegar al elevador.
Y sin mediar palabra presionó el botón, el ascensor tardo un poco en llegar lo que le permitió a Ellie llegar a su lado, aunque era incapaz de estar junto a él, su loción aún despertaba ciertos recuerdos que no comprendía del todo, obligándose a apartarse un par de pasos. Por supuesto que Declan notó el gesto pero no le dió más importancia, aún estaba convencido que se trataba de un mero acto y no le daría el placer de darle mayor atención; afortunadamente para ambos las puertas del elevador finalmente se abrieron y en el mismo silencio ambos ingresaron.
Pero la situación volvió a repetirse, mientras él se apoyó contra la pared del elevador con esa soltura que solo tienen quienes están acostumbrados a tomar decisiones que afectan la vida de otros; Ellie se quedó en la esquina contraria, suficientemente alejada de Declan, tanto como el espacio lo permitía, y aún así su postura era rígida, nerviosa y en todo momento mantuvo la mirada en el suelo.
- Jah.... ridículo- exclamó el hombre sin prestarle más atención, incapaz de comprender por qué la joven insistía en mantener un papel de víctima que a él no le convencía.
- Yo....- Ellie inhaló profundamente, intentando reunir el poco valor que le quedaba- ya tomé una decisión- dijo con voz temblorosa, pero Declan levantó la mano sin despegar la espalda de la pared metálica.
- No hables aquí- le advirtió- en mi hotel, siempre hay ojos y siempre hay oídos..... siempre hay alguien que vigila, sería prudente que no lo olvidaras.
Y el silencio pesado e incómodo regresó, apenas roto por la agitada respiración de la joven que se esforzaba en controlar para no delatar su ansiedad, en cambio él parecía contar los segundos con absoluta calma. Hasta que Declan se percato de un pequeño detalle que le resultó curioso pero instintivamente peligroso, pues Ellie sostenía el celular con tanta fuerza entre sus manos que los nudillos se le habían puesto blancos.
- Pretendes grabar esta conversación?- preguntó con voz baja y ligeramente amenazante- si es así, te aconsejaría pensarlo dos veces, y francamente para este punto....- Declan ladeó apenas la cabeza- deberías haber entendido que jugar conmigo no es una buena idea.
- No...no- respondió Ellie al instante, casi atropellándose a sí misma- no es para grabar, solo..... quiero mostrarle algo.
El hombre la estudió durante unos segundos, como si buscara indicios de una mentira en su respiración, en la tensión de su mandíbula o en el temblor de su pulso, pero fuera de la reacción normal de frío la joven parecía genuinamente honesta.
- Bien- concedió finalmente- espero que así sea, por tu bien- amenazó antes de levantar el rostro y alargar su postura para dejar en claro el poderío que poseía y darle más énfasis a su amenaza. Ellie apretó el teléfono contra su pecho, intentando calentarse con sus propios brazos, la pobre tenía el rostro rojo por el frío, mientras se mordía el interior del labio para no golpearlo con el celular en la cabeza, por orillarla a una situación que la avergonzaba y la asustaba, pero que, además, no había dejado de atormentarla desde la noche anterior.
Declan la observó de reojo, y brevemente sus facciones se suavizaron, por un instante se vió invadido por un sin número de emociones: evaluación, incredulidad, un atisbo de duda, ternura, diversión, curiosidad y luego nada; solo la dureza habitual regresando como un sello a su rostro.
El elevador anunció su llegada con un sonido seco, y las puertas se abrieron a un pasillo impecable, con piso de madera clara, iluminación perfectamente medida, con olor a madera pulida y un aire fresco a pino. Y con la misma actitud dominante, Declan salió sin dar más indicaciones, por lo que Ellie no tuvo opción más que seguirlo, sintiendo que cada paso retumbaba demasiado fuerte en sus oídos, observando como él avanzaba con total seguridad, demostrando que el lugar le pertenecia por completo.
Ella, en cambio, giró apenas la cabeza, admirando la elegancia silenciosa del piso ejecutivo, nunca antes había estado allí; jamás se le habría ocurrido que algún día cruzaría esa zona vetada para el personal de nivel básico como ella y no pudo evitar deleitarae con lo diferente que era a lo que ella acostumbraba.
- No te entretengas- dijo Declan abriendo ya la puerta de su oficina, sin siquiera mirarla- ya tendrás tiempo de admirarlo, después de todo.....creo que vendrás muy seguido.
La joven sintió que la sangre le bajaba de golpe, pesada y caliente; e instintivamente agachó la mirada, y respirando hondo, lo siguió al interior, maldiciendo cada palabra, cada gesto y cada segundo que la había llevado a estar parada justo donde estaba.
Pero eso a él no le importaba, solo atravesó su oficina sin detenerse, directo hacia su escritorio, no dijo nada. Sin embargo, rápidamente se acercó, presionando un par de botones en el panel digital incrustado en la superficie de vidrio, tras lo cual un leve zumbido se extendió por la habitación, Declan había encendido la calefacción, proveyendo un ambiente más agradable para su invitada.
Aunque no lo hacía por amabilidad, por supuesto que no, pero tampoco tenía intención de que Ellie se desmayara delante de él por el frío, obligándolo a llamar al servicio médico del hotel y generar preguntas que no necesitaba, era un simple acto para evitar complicaciones.
Declan tomó asiento en su silla de cuero, alta e impecable, cruzando una pierna sobre la otra con natural dominio del espacio, antes de levantar la mirada, observando fijamente a Ellie, quien seguía de pie frente a su escritorio. La pobre chica no sabía bien qué hacer con sus manos, pero las bajó cuando notó cómo el cuerpo comenzaba a reaccionar al calor artificial, lentamente el temblor en sus dedos comenzó a ceder, aunque la tensión en su rostro se mantuvo intacta.
Y por varios segundos se miraron sin decir nada, Declan esperaba que ella hablara, mientras Ellie aguardaba a que él diera el primer paso, y aunque la distancia entre ambos era mínima, la incomodidad bastaba para llenar cada centímetro. Hasta que él, finalmente suspiró, fastidiado por el prolongado silencio se enderezó sobre el escritorio con un semblante marcado por la impaciencia.
- Piensas quedarte ahí parada toda la conversación?- la joven apenas y parpadeó, sorprendida por lo directo del comentario, pero se enderezó con firmeza.
- Pretendo que sea rápido- respondió con seriedad- aún tengo que cumplir con mi turno.
Declan soltó una carcajada seca, sin una pizca de humor, la clase de risa que no buscaba relajar a nadie; más bien, lo contrario y sin decir nada más, giró en su silla, tomó el teléfono del escritorio y marcó una extensión interna.
- Eugene- dijo en cuanto escuchó la respuesta del otro lado- Ellie Bradshaw está en mi oficina, entrará a su turno más tarde de lo programado, no la amonestes porque está bajo mis órdenes directas.
La joven sintió un latigazo de indignación golpearle la espalda, el escucharlo hablar de ella como si fuese una pieza más de la propiedad del hotel no pudo más que agravar su malestar.
- Por supuesto señor Ellsworth- confirmó la voz del mayordomo al otro lado de la línea, Declan colgó y volvió a mirarla, igual de impasible, como si nada en el mundo le costara menos esfuerzo que decidir quién entraba o no a trabajar, mientras Ellie apretó los labios para contener la oleada de emociones que amenazaba con desbordarse contra él y no de manera muy pacífica.
- Todo en orden- dijo con calma, entrelazando los dedos sobre el escritorio, observandola con esa frialdad perfectamente calculada- ya no tienes nada más de qué preocuparte.... excepto de la conversación que tenemos pendiente.
Ellie tragó saliva y asintió, sin embargo no se movió de su sitio, solo inspiró profundamente, reuniendo el valor, antes de centrar su atención en él.
- Primero, quisiera saber qué pretende realmente con su “propuesta de matrimonio”....- preguntó, y apenas alcanzó a terminar la frase cuando él levantó una mano, cortándola sin piedad.
- No te hagas ilusiones- interrumpió, con un tono tan frío que la habitación pareció volver a perder calor- esto no es una propuesta de matrimonio, no me verás haciendo ningún ridículo acto para pedirte que seas mi esposa, al contrario.... esto solo es la respuesta necesaria ante una situación inesperada.....nada más.
- Entonces.... qué espera exactamente de esta "necesaria acción"?- Ellie soltó una risa seca y sin rastro de humor, cerrando los ojos por un segundo, buscando la fuerza y calma necesaria, antes de volver a enfrentarlo con un dejo de ironía y, al mismo tiempo, una vergüenza que le calentó las mejillas.
Afortunadamente el hombre no necesitó que ella pronunciara nada más; entendió perfectamente las intenciones detras de aquella pregunta y era justo aclararle ciertos puntos.
- No te preocupes- respondió con una tranquilidad cruel- por supuesto que no espero tener una esposa de verdad y espero que tú tampoco estés imaginando que voy a tratarte como tal- Ellie apretó los puños a sus costados, pero finalmente algo en ella explotó, un coraje que llevaba horas fermentando.
- De verdad cree que después de abusar de mí yo tendría la mínima intención de compartir la intimidad con usted?- disparó las palabras sin temblor, aunque por dentro se estaba desmoronando.
La mandíbula de Declan se tensó, tan rápido como se levantó de su asiento, golpeando el escritorio con las palmas de las manos, mirándola con coraje y reproche.
- Deja ya tu ridículo teatrito- replicó, controlado, con la voz medida pero dejando en claro que había sido herido en su orgullo- mejor dime qué has decidido- y aunque no gritó su enfado quedó en evidencia.
- Solo dígame, qué....propone?, cuáles son sus condiciones?- la joven respiró hondo, intentando a toda costa suavizar la aversión que se dibujaba sin disimulo en su rostro; no quería darle el gusto de verla perder el control, y aun así, su voz tembló apenas cuando habló.
El hombre no perdió tiempo, volvió a tomar asiento con más calma, inclinándose hacia adelante, apoyando las manos en el escritorio con la tranquilidad y seguridad de quien está por cerrar un contrato millonario, no por definir el rumbo de dos vidas forzadas por una extraña coincidencia.
- Bien, es justo que quieras saber.... y es más simple de lo que parece.... estaremos casados por un periodo de dos años- empezó como si estuviera hablando de la compraventa de un vehículo- pasado ese tiempo, nos divorciaremos sin reclamos, sin drama, sin quejas, será un matrimonio contractual, por supuesto- continuó- sin ningún tipo de apego emocional y sin necesidad de que compartamos intimidad, nada de besos, caricias o cualquier.... contacto físico innecesario- lo que bastó para que ella respirara un poco más aliviada, aunque la humillación seguía latente, pues el simple hecho de tenerlo en frente le revolvía el estómago- vivirás en mi casa- prosiguió Declan, completamente imperturbable- pero tendrás tu propia habitación, una solo para ti.... para evitar cualquier malentendido- Ellie torció la boca, le preocupaba el tener que alejarse de su mamá pero aparentemente a su futuro esposo eso no parecía importarle pues simplemente prosiguió en su explicación- durante esos dos años solo necesitaremos fingir una relación afectiva en los momentos que la situación lo amerite, pero detrás de las puertas de la casa, solo seremos dos personas con un acuerdo... funcional.
Ellie apretó la mandíbula, conforme escuchaba la propuesta del hombre, más se sentía como si él estuviera leyendo el instructivo de un juguete y no organizando la estructura de su vida.
- Me encargaré de la ropa que debas usar, así como de algunas joyas necesarias para sostener la imagen, al finalizar el matrimonio podrás conservar la ropa, pero en cuanto a las joyas... - añadió, con un leve gesto de indiferencia- decidiré en su momento, según el costo, además mensualmente tendrás acceso a una cantidad de efectivo en una tarjeta que yo controlaré, será suficiente para cubrir gastos cuando no estemos juntos y mantener la apariencia que debe tener la esposa de un Ellsworth, una esposa con.... dinero ilimitado- ironizó apenas- pero no te confundas, eso solo será parte de la pantomima- irremediablemente la joven sintió cómo el coraje volvía a subirle por la garganta, sin embargo, se mantuvo firme, ante la seriedad absoluta que él denostaba- y que quede claro, no podrás llevar una vida de soltera, durante el tiempo que dure el matrimonio, deberás respetar nuestro vínculo como si fuera genuino, no saldrás de fiesta con amigos hombres y no tendrás novio, deberás comportarte como si estuvieras.... enamorada de mí- Ellie giró el rostro pero eso no evitó que las arcadas que sintió fueran imperceptibles para Declan, pues el hombre seguía aferrado a la idea de que se trataba de un vill acto- y por supuesto que todo esto quedará asentado en un contrato legal, del cual espero que comprendas no podrás hablar con nadie ni discutir las condiciones de nuestro matrimonio, o enfrentar a serias sanciones alguna duda?- concluyó con indiferencia, mirandola fijamente.
Ellie trago saliva intentando recomponerse del asco y la repulsión que le generaba no solo la propuesta sino además por el hecho de tener que convivir con alguien a quien detestaba profundamente.
- Podré conservar mi seguro médico?- y solo formuló la única pregunta que en verdad le importaba.
El hombre pestañeó desconcertado, por primera vez desde que la vio esa mañana, su máscara perfecta se resquebrajó, al escuchar una pregunta que ni siquiera imaginó.
- Tu.... seguro médico?- y la miró como si hubiera escuchado mal- de todo lo que acabo de decir, esa es tu única pregunta?, acaso no quieres saber cuánto dinero recibirás?, o si la ropa será de diseñador?, o probablemente si tendrás un vehículo de lujo?
- Solo quiero saber si podré conservar mi seguro médico, es todo- la joven negó con mucha firmeza, mientras él la observó unos segundos, confundido, irritado y a la vez sorprendido, antes de soltar una exhalación incrédula, cargada de sarcasmo.
- Por supuesto que conservarás tu trabajo y tu seguro médico- indicó rodando los ojos como si fuera obvio, aunque claramente no lo pensaba permitir por mucho tiempo, pero en su mente, estaba totalmente seguro de que Ellie renunciaría sola en cuanto se mudara a su casa.
En cambio ella sonrió, un gesto pequeño pero lleno de alivio, pensando en su mamá y en lo que eso significaba para ambas, sin embargo, ese brillo tenue en sus ojos pareció inquietarlo todavía más.
- Alguna otra duda?- y volvió a cruzarse de brazos, aunque Ellie dudó un segundo, decidió aclarar todas las dudas que tenía al respecto.
- Sí.... por qué dos años y no uno?- una estruendosa e inesperada carcajada retumbó en la oficina, no fue un gesto suave ni amigable; desde luego Declan no estaba de ánimo para eso, pero le resultó increíble que la joven hiciera semejante pregunta.
- Esto no es una ridícula novela romántica de “matrimonio por contrato”- se burló con soberbia- si nos divorciamos al año será sospechoso, y evidentemente, no voy a caer en algo tan banal ni ridículo.... ahora.... tienes alguna duda genuinamente importante? o ya tomaste una decisión?
Sus miradas se cruzaron por un largo minuto, ambos parecían estar dudando de la reacción del otro, y aunque Ellie había llegado hasta esa oficina con una decisión en mente, no se atrevía a expresarla en voz alta pues solo removía más el asco que empezaba a sentir hacia sí misma, un asco que provenía del hecho de tener que aceptar un matrimonio con alguien que había abusado de ella, cambiándole la vida para siempre.
- Acepto casarme con usted- repuso cerrando los ojos con fuerza y apretando los puños a sus costados, tragándose el coraje y el asco- pero con una condición.
Sin embargo, Declan volvió a reír, divertido, casi indulgente, pero indolente ante lo que estaba provocando en la joven.
- No estás en posición de pedir nada, niña- Ellie apretó los labios, pero no retrocedió, si ya estaba metida en ese sucio trato al menos obtendría algo.
- No es algo imposible para usted, y, comparado con todo lo demás que me acaba de imponer.... es insignificante- él la estudió por un instante, como si evaluara si valía la pena escucharla o no, pero tenía curiosidad de saber qué era aquello tan importante.
- Qué quieres?- y de inmediato Ellie avanzó hasta el escritorio, mientras encendía su teléfono.
La pantalla se iluminó entre sus dedos con la fotografía que Aarón le había enviado, abierta en la galería, expuesta e hiriente, y con un temblor que ya no se molestó en disimular se la mostró a Declan.
- Quiero que haga desaparecer esta fotografía, y todas las que existan.... no quiero que nadie me vea así.
- Eso hubieras pensado antes de mandar a tu cómplice a tomar esas fotografías no lo crees?!- sin embargo, la pregunta ya no iba cargada de reproche o frialdad, al contrario, hubo un pequeño rastro de comprensión y humanidad.
- Puede hacerlo o no?- repitió ella mirando con dolor aquella imagen.
La petición, tan genuina y tan cargada de preocupación, lo hizo fruncir el ceño, el hombre miró el teléfono, luego la miró a ella, con ese gesto de temor y vergüenza que inundo sus ojos de lágrimas, e inconscientemente algo en su expresión cambió, apenas perceptible, pero real.
- Está bien- respondió con un tono más grave y menos frío- así será.
- Gracias- indicó a pesar de que cada célula de su cuerpo se negaba a agradecerle nada y rápidamente se dió la vuelta para marcharse, pero la voz de Declan la detuvo en seco.
- A dónde crees que vas?
- Debo ir a trabajar- Ellie se giró, confundida, mirando hacia todos lados menos a él- mi turno ya empezó- indicó señalando su reloj; pero él negó con un leve movimiento de cabeza, como si su respuesta fuera absurda y un tanto ridícula.
- No hemos terminado.
La joven dudó por un segundo pero no tuvo más alternativa que regresar con pasos cortos y vacilantes al mismo sitio que antes había ocupado, observando cómo Declan abría uno de los cajones de su escritorio, del cual sacó un sobre bancario, dejandolo frente a ella con un gesto preciso.
- La farsa comienza mañana, en cuanto puedas necesito que vayas a una de las boutiques del hotel para que te compres algo de ropa.... presentable- repuso mirando la de arriba a abajo- te necesito en una junta mañana a mediodía y por supuesto debes lucir como mi novia.
- Una junta?, por qué tendría yo que ir a una junta con usted?- y el rostro de Ellie se tensó al instante, no solo por la forma tan poco disimulada en que la vió sino por la incongruencia de tener que acudir a un acto que no parecía tener la menor cabida en su acuerdo.
Declan levantó el rostro con cansancio, mientras negaba con la cabeza, observándola como si fuera una niña que aún no comprendió la magnitud del problema.
- Son las consecuencias a las que tú me orillaste- respondió sin responder realmente, esquivando su pregunta con irritante calma- además, debemos preparar la historia que vamos a contar, este noviazgo mañana se descubrirá y las preguntas empezarán a surgir- Declan entrelazó las manos sobre el escritorio, pero él ya había considerado todas las aristas del problema, por lo que solo necesitaba decirle lo que tenía que hacer- en cuanto a nuestro noviazgo, diremos que tenemos una relación desde hace poco menos de un año, la que, por supuesto, intentamos mantener en secreto porque sabíamos que no sería bien recibida debido a la diferencia social de nuestros mundos, que te conocí un día en uno de los pasillos del hotel y q....
- En los pasillos del hotel?!- Ellie lo interrumpió con burla y desconcierto- en el año y medio que llevo aquí usted apenas y se ha aparecido por el hotel y según tengo entendido no es algo que suele hacer a menudo.... así que no le parece que es algo poco creíble?!
Declan ocultó el temblor en sus labios al percatarse, que, efectivamente, era algo que pocos creerían, considerando su hermetismo y nulo interes en involucrarse con el personal.
- Bien.... entonces dónde sugieres que nos vimos por primera vez?
- Quizá....- Ellie lo pensó por un segundo, desviando la mirada, buscando en su memoria algo que pudiera sonar lo bastante creíble y lo bastante inocuo; y un recuerdo surgió de inmediato, aquella noche en que había salido demasiado tarde del hotel, agotada y sin transporte, en la que conoció a Aarón.
- Quizá....- murmuró, escogiendo sus palabras con cuidado- podríamos decir que....que me vió una noche al salir del hotel, cuando me quedé sin medios para volver a casa- Declan arqueó una ceja, esperando más, ante lo que Ellie continuó, casi a regañadientes, como si la historia le supiera amargo en la boca- que... bueno....se ofreció a llevarme, y que desde ahí empezamos a hablar, no es nada extraordinario y es creíble, al final pensaran que solo.... coincidimos y lo demás se dió por si solo- él la observó en silencio unos segundos más, inmóvil, como si estuviera evaluando no solo la historia, sino también lo que ella intentaba ocultar detrás de esa naturalidad forzada, hasta que finalmente asintió despacio.
- Bien- concedió con voz baja- funciona, es verosímil, simple y no levanta sospechas- el hombre tomó el relato como si fuera una pieza más dentro del plan, encajándola sin esfuerzo en su impecable lógica- entonces diremos que te ví aquella noche- continuó- que me ofrecí a llevarte y que.... a partir de ahí, todo empezó- un asentimiento seco, casi profesional, selló su aprobación- me sirve, Ellie parpadeó, verdaderamente sorprendida al notar como Declan lo acepto sin ningún miramiento.
- Creo que ya tiene todo resuelto....
- Por supuesto- afirmó él como si hubiera sido un comentario redundante, mientras la joven titubeaba, dudando si ya podía marcharse- ahhh....otra cosa, deja de hablarme de usted, tienes que empezar a tutearme, y entre más pronto te acostumbres, será mejor.
La joven apretó la mandíbula, sintiendo que cada palabra que él pronunciaba, la empujaba un centímetro más dentro de un laberinto asfixiante y sin salida.
- Entonces creo que yaaaa.... - Ellie señaló hacia la puerta de la oficina, buscando la aprobación que en realidad no quería.
- Si, ya puedes retirarte y no olvides que tienes que ir a comprarte algo de ropa, mañana tienes que lucir presentable y como mi futura esposa.
Y otra vez, Ellie se obligó a tragarse el asco que le provocaba la mención de aquella palabra, sin embargo, ya no tenía alternativa, había aceptado un trato con Declan Ellsworth, un trato del que probablemente se arrepentiría el resto de su vida.