19. Black Rose.

4967 Palabras
El murmullo creció apenas un segundo más y entonces se detuvo, cuando finalmente al inicio del pasillo apareció Ellie, y el alivio grupal fue inmediato. - Ah....- se oyó en varias voces, casi al unísono. Algunos invitados sonrieron con abierta satisfacción, otros intercambiaron miradas cómplices, como si el pequeño sobresalto hubiera sido parte del encanto del momento. Una de las amigas de la novia acomodó sus manos sobre el regazo, complacida y sonriendole a su compañera, Richard asintió con satisfacción, Greg apenas y negó con la cabeza pues hubiera preferido que esa locura no continuara; mientras, la organizadora, desde un costado, soltó el aire que había estado conteniendo. Y el cuarteto retomó la melodía con un matiz más firme, Ellie cruzo el pasillo del brazo de su madre. La joven lucía impecable por fuera aunque mantenía la vista fija al frente, avanzando con una sonrisa cuidadosamente sostenida, de esas que no son sinceras y que requieren mucha voluntad, la joven mantenía la barbilla en alto, la espalda recta, los pasos medidos y correctos. Mientras Alice, a su lado, caminaba con orgullo visible, saludando con una leve inclinación de cabeza a quienes conocía. Para cualquiera que observara, la escena era perfecta. Sin embargo no era así para Declan, el hombre ni siquiera sonrió como se suponía debía hacerlo, sus brazos seguían cruzados, pero el cuerpo se había tensado por completo y la mirada que lanzó hacia Ellie fue dura, directa, llena de una advertencia que apenas logró suavizar cuando notó los ojos atentos del público, forzando un gesto neutro y contenido, aunque sus labios se comprimieron en una línea rígida; había alivio, sí, desgraciadamente también enojo. Aarón, desde la penúltima fila, dejó escapar una exhalación molesta, su gesto se torció un instante antes de recomponerse. En cambio, Susan no ocultó su decepción, manteniendo el ceño fruncido y los labios apretados, pues la escena y escándalo que por un segundo saboreó no habían ocurrido. Madre e hijo se miraron brevemente, la novia había aparecido y para su desgracia eso implicaba que aquella boda seguía en pie e inevitablemente se llevaría a cabo, y sólo les quedó observar como Ellie avanzo hacia Declan, alejándola de cualquier posibilidad de retroceso. La sonrisa de la joven seguía ahí, fija y casi automática. Solo sus dedos, se aferraron al pequeño ramo de orquídeas blancas que sostenia en su mano derecha, en tanto el otro se cerraba con fuerza sobre el de su madre, conteniendo la tensión que no podía permitirse mostrar. Hasta que inevitablemente, llegó al final del pasillo dónde Alice se detuvo, le apretó el brazo con discreción y la miró de perfil, orgullosa y convencida de que este momento solo era el inicio de la vida que su hija merecía. Ellie apenas y le sostuvo la mirada aunque sus ojos se llenaron de lágrimas pero no por la despedida como su mamá creyó, sino por la mentira que le estaba permitiendo vivir con tanta dicha. La joven se aferró un segundo más a ese contacto, pensando que de alguna manera eso cambiaria el destino que estaba frente a ella;sin embargo Declan no le permitió más dilaciones y con absoluto dominio de la escena dió un paso al frente, extendiendo su mano sin mirarla, seguro del gesto, como si fuera una continuidad natural de todo lo que ya estaba ocurriendo. - Se feliz mi niña.....se muy feliz- Alice la sostuvo por los hombros con una sonrisa de enorme felicidad antes de acariciarle la mejilla, secándole la lágrima que inconscientemente rodó por su rostro- ella es una gran mujer- y tras el gesto se giro hacia Declan pero su sonrisa había desaparecido, reemplazada por la severidad que ese preciso momento ameritaba- única y que merece todo el amor de este mundo y espero que tú estes dispuesto a dárselo..... porque no merece menos y porque ella te devolvera cada segundo de felicidad con creces.....uhum....- la voz se le quebró y simplemente trago saliva pues no quería que ni debía arruinar la celebración- eres muy afortunado!! Y con una melancólica sonrisa extendió la mano de su hija hacia Declan quien la recibió con una incomprensible incomodidad, pues para su desgracia las palabras de Alice por primera vez le hicieron cuestionarse si era una víctima o el victimario de esa historia; desgraciadamente no había cabida para cuestionamientos, no cuando todos los ojos estaban puestos sobre ellos esperando aquel enlace. Declan cerró su mano sobre la de Ellie, sintiendo ese leve temblor que la joven intentaba controlar, y él apenas pudo cerrar los ojos, pero debía continuar y sin más dilaciones la condujo hasta la mesa, mientras Richard y Alice, tomados del brazo, caminaron hacia sus asientos. Una última mirada hacia su madre y Ellie tomó asiento con cuidado, sintiendo como su cuerpo se volvía más pesado de lo habitual, la jueza aguardó a que los novios se acomodaran para dar inicio al protocolo. - Antes de iniciar- dijo al fin- es mi deber confirmar que ambos comparecen de manera libre y voluntaria, sin presión de ninguna índole- y de inmediato su mirada se clavó en Declan. - Sí- respondió él sin vacilar- totalmente voluntario- la jueza asintió y desplazó la mirada hacia Ellie, y no era un gesto severo, pero tampoco indulgente. - Y usted?- la joven levantó la vista ante el llamado. En ese instante sintió el peso de todas las miradas, pero sobre todo la de su madre fija en ella desde la primera fila, sintió también la mano de Declan cerrarse un poco más sobre la suya, no la miró pero no hizo falta, e instintivamente abrió la boca, sin embargo, el aire no le alcanzó. La jueza esperó un segundo más de lo necesario mientras Ellie sentía el impulso de levantarse, de decir algo distinto, de romper la escena antes de que quedara sellada, y un pensamiento claro y brutal le atravesó, todavía puedes detenerlo. Pero la presión en su mano estuvo ahí, mínima pero exacta, como una advertencia silenciosa, que no le permitiría dar marcha atrás. - Sí....- dijo al fin, con una voz que no le pertenecía del todo, desgraciadamente no fue suficiente, la jueza entre cerro los ojos con el ceño ligeramente fruncido. - Señorita- habló con una sorprendente severidad- necesito estar segura, si existe cualquier tipo de presión, este acto no puede continuar. La joven levantó la mirada hacia la mujer, sintiendo cómo el estómago se le cerraba y por un reflejo que detestó, también a Declan, afortunadamente él seguía mirando al frente, completamente inmóvil, sosteniéndola sin mirarla. - Estoy nerviosa- indicó con honestidad- pero… sí, estoy segura- la jueza la observó un segundo más, evaluando el tono, el gesto, la firmeza solo para comprobar que su actitud fuera el resultado de los nervios, como la joven afirmaba. - Confirma entonces que desea continuar con esta ceremonia?- Ellie asintió por mero reflejo - Sí..... deseo continuar- y ahora sí, habló más claro, como si se obligara a sostenerlo- la mujer asintió ante la falta de evidencia de que la boda fuese obligada. - Muy bien. El protocolo continuó como era habitual: con palabras legales muy breves, pero bastante precisas, Ellie apenas las registró, sin embargo no pudo evitar sentirlas como una sentencia que debería arrastrar por los siguientes dos años. - Por lo anterior- concluyó la jueza- los declaro legalmente marido y mujer- una declaración que desató los aplausos efusivos de los asistentes- pueden firmar el acta. La secretaria hábilmente extendió la carpeta y acto seguido el bolígrafo, primero hacia Ellie quien la tomó con mano temblorosa, dudó apenas un segundo antes de firmar, consciente de que ese gesto no tenía marcha atrás; y sin mirar a Declan le ofreció la pluma, pero al contrario de ella, él la tomó con una seguridad que quedó plasmada hasta el último trazo de su firma. La jueza revisó brevemente el acta, solo para comprobar que todo estuviera en orden, asintiendo con satisfacción al corroborarlo, cerrando la carpeta confirmando que la ceremonia había terminado, sin embargo había un último detalle que la pareja no esperaba. - Quedan legalmente unidos..... y para sellar esta unión, puede besar a la novia!- exclamó con contenida algarabía. Todos guardaron silencio y las miradas expectantes se centraron en Declan y Ellie, y mientras ella se tenso incapaz de mirar a un punto fijo, él no lo dudo. El hombre se volvió hacia la joven, tomandola del rostro con ambas manos, y sin titubeos apoyo con firmeza los dedos contra sus pómulos, no fue un gesto brusco, pero sí decidido, imposible de esquivar sin hacer una escena. La joven se quedó totalmente quieta, con el cuerpo rígido, la respiración suspendida, cuando los labios de Declan tocaron los suyos. Primero con contención, apenas un roce que pareció suficiente para el protocolo, por supuesto ella mantuvo los labios cerrados, tensos, esperando que, tras el tiempo pertinente, se apartara. Sin embargo, no lo hizo, el contacto se prolongó más de lo que ella hubiera querido, la presión aumentó lo justo para descolocarla, y no pudo evitar sentir el peso real del beso, el calor, la cercanía excesiva, la mano de Declan afirmándola como si todo aquello tuviera un significado que ella no estaba dispuesta a concederle. Por un segundo intentó mantenerse firme, pero el aire comenzó a faltarle, su respiración se volvió irregular. Y sin darse cuenta, sus labios cedieron apenas para tomar aire, o eso quiso creer, pues ese instante basto para que Declan se aprovechará, profundizando el beso sin prisa, sin violencia, pero con una seguridad que la estremeció. El hombre no invadió más de lo necesario, no la forzó abiertamente; y fue precisamente esa medida lo que la desarmó. La joven sintió cómo su cuerpo reaccionó antes que su voluntad: sus labios se abrieron un poco más, sus ojos se cerraron y un estremecimiento leve la traicionó, sus manos se crisparon contra la tela del vestido, mientras el pecho se le contrajo, y la confusión llegó de golpe. Por qué estaba pasando esto?, por qué no podía rechazarlo?, por qué sus labios estaban temblando y moviéndose tan sutilmente pero con deseo de que el beso se profundizara?, Ellie deseaba corresponderle con una extraña ferocidad, sintiendose frustrada porque Declan mantenía el contacto contenido, apenas un ligero movimiento más mecánico que genuino, y ella exigía más. Y fue ese deseo el que le regreso la conciencia, y el rechazo apareció cerrando los labios de golpe, tragándose con dolor el nudo que se le formó en la garganta, los ojos le ardieron. Ya no era emoción, era rabia contenida, era vergüenza, era la certeza de haber perdido el control por un segundo. Cuando Declan se separó, lo hizo despacio, como si el gesto hubiera sido íntimo y no una exigencia pública, sus manos abandonaron el rostro de Ellie con la misma naturalidad con que la tomó, mientras ella bajó la mirada de inmediato, luchando por recomponerse dejando que los aplausos estallaran alrededor. Afortunadamente nadie se percato de su estado, ni siquiera Declan notó lo fuerte que le golpeaba el corazón, el cuerpo se sentía aún sensible a un contacto que no quería recordar; pues muy a su pesar Ellie sabía que ese beso no había sido solo un trámite, y le dolía admitirlo incluso para sí misma. La joven apretó los dedos con fuerza, como si así pudiera borrar ese recuerdo; mientras él mantenía la compostura con esfuerzo, pues la seguridad con la que había firmado, con la que había sostenido la ceremonia, se había resquebrajado en el instante del beso. Definitivamente no esperaba esa respuesta, no esperaba la forma en que su cuerpo había reaccionado, ni la necesidad absurda de prolongar algo que debía ser breve. Y conscientemente evitaba mirarla porque sabía que, si lo hacía, tendría que aceptar que no había sido solo actuación; así ambos se movían entre los invitados con una sincronía tensa, cuidando de no coincidir, de no quedar solos, de no cruzar mirdas, y de no permitir que el silencio los alcanzara. Para su fortuna el ruido, las voces, los buenos deseos eran útiles, al menos les daban tiempo y excusas para mantenerse alejados, porque lo que más los inquietaba no era lo que habían hecho frente a todos, sino lo que habían sentido y estaban empeñados en negar, y de alguna manera esos convencionalismos les daban la oportunidad de fingir normalidad, convencerse de que no había pasado nada y evitar, a toda costa, comprobar lo contrario. Las fotografías llegaron como una extensión del ritual, Ellie y Declan posaron juntos frente a distintos fondos del jardín, guiados por indicaciones suaves pero insistentes: un paso más cerca, el rostro un poco hacia aquí, la mano sobre la cintura, acérquense un poco más, etc. Ellie obedecía con el cuerpo rígido, sosteniendo una sonrisa que ya le dolía en los músculos. Declan cumplía con precisión, atento a los detalles, cuidando que cada imagen proyectara exactamente lo que se esperaba de ellos; y extrañamente lo lograron, pues desde fuera parecían una pareja segura; aunque por dentro, ambos contaban los segundos entre disparo y disparo. Lo siguiente fue la recepción que transcurrió sin sobresaltos, la comida era abundante y bien servida, el vino corría con facilidad y la música mantenía un ambiente animado, lo suficientemente elegante para el lugar y lo suficientemente relajado para invitar a la conversación, y de nuevo Ellie y Declan quedaron solos en una mesa, justo al centro y directo a la mirada de todos los invitados. Y aunque evitaban mirarse cumplian con lo mínimo establecido: se pasaban agua, sal, una servilleta, se miraban de reojo cuando el otro estaba distraído y sonreían cuando notaban que alguien los miraba fijamente. Así llegó el momento en el que el baile de la pareja abrió la pista, y con él se impuso un silencio expectante que no tenía nada de romántico. Declan era quien parecía más en control y sin cuestionarse siquiera, colocó la mano en la espalda baja de Ellie con la precisión de quien cumple un protocolo; sin embargo, ella apoyó la suya en su hombro con temblorosa rigidez. El contacto era correcto, medido, pero había una tensión latente, una resistencia que no lograba disolverse, la pareja se movía al compás con pasos limpios, casi impecables, y aun así el cuerpo de ambos parecía ir un segundo detrás de la música, como si dudaran, incluso, de cada desplazamiento. Ellie evitó mirarlo conscientemente, la joven sostuvo la vista en un punto impreciso más allá de su hombro, tratando de contener el calor que se filtraba a través de la tela, afortunadamente Declan tampoco buscó sus ojos; se limitó a guiarla suavemente, lo justo para no delatar el conflicto que le tensaba la mandíbula. Cuando el giro los obligó a acercarse más, la respiración de la joven se alteró, un cambio tan leve que solo él percibió, obligándolo a ajustar el ritmo, no por galantería, sino por control y mantener la frágil imagen que amenazaba con caerse frente a todos; solo de vez en cuando las miradas furtivas los traicionaban, un cruce sutil y una verificación involuntaria de que el otro seguía ahí, pero cada vez que eso ocurría, una sonrisa tensa aparecía como respuesta automática, pensada para los demás, nunca para el otro. Y, sin embargo, el contacto ardía con una intensidad que ninguno esperaba reconocer, no era deseo declarado, sino algo más incómodo. Un impulso que pedía atención y que ambos intentaban negar con férrea disciplina; hasta que la música hizo una pausa sutil, lo que sirvió de excusa a Ellie para separarse un centímetro, y Declan no la detuvo, pero tampoco se apartó del todo. El espacio ganado con ese movimiento fue insignificante, insuficiente para aliviar la presión, pues al siguiente acorde volvieron a cerrarlo, obedientes a la coreografía implícita y a las miradas ajenas; no supieron exactamente cuánto duró el baile hasta que los aplausos estallaron con prontitud y emoción, permitiendo que se separaran con cierto alivio, intercambiando una sonrisa que no decía nada y simplemente continuaron atendiendo a los invitados. Pronto Lydia y las amigas de Ellie se acercaron a platicar, todas parecían muy interesadas en saber más de la perfecta historia en la cual una simple empleada logro "atrapar" a uno de los solteros más cotizados, aunque ella no estaba muy interesada en dar más por menores, tampoco pretendía pasar más tiempo a solas con Declan, así que agradecia cualquier oportunidad que tuviera para alejarse de él. Un momento que Phyllis aprovechó para acercarse, ella y el servicio de la casa tuvieron que ser informados de la naturaleza de semejante unión, por obvias razones; y aunque seguía viendo a Declan con reproche, después de sus incansables intentos de convencerlo para evitar el evento y las constantes negativas que obtuvo, solo le quedaba una última advertencia, pues una mujer de su edad no era tan fácil de engañar como el resto de los invitados. - Espero que sepas lo que estás haciendo- le dijo en voz baja- porque me temo que te vas a arrepentir el resto de tu vida de esto- sentenció con amargura mirando fijamente a Ellie y sus constantes intentos de parecer satisfecha con su boda. Sin embargo, Declan apenas respondió con una sonrisa tranquila, casi condescendiente, como si esa advertencia no tuviera un significado genuino para él. - El diablo se regodea en la soberbia.... no deberías olvidarlo!- añadió el ama de llaves antes de alejarse, dándole una palmada en el brazo. Él solo la observo marcharse, ya no tenía intención de seguir discutiendo sobre lo mismo, así que se limitó a seguir atendiendo a los invitados que poco a poco iban abandonando el evento. Y el siguiente fue Greg, quien con copa en mano se acercó con la aparente intención de felicitarlo. - Debo admitir que la boda esta resultando mejor de lo que esperaba...... creí que la novia se retractaria un par de veces..... pero, aparentemente, no tuvo de otra- comentó mirando a su amigo con reproche. - Solo.....no era un día fácil- repitió con aparente indiferencia. - Ahhh.....si.... supongo entonces que solo fueron los nervios habituales de una novia en el día de su boda!- y levantó su copa en señal de brindis. - No era un día sencillo- repitió a modo de excusa. - No- concedió Greg- ninguna boda lo es- e hizo una pausa breve, mirando a Ellie y lo mucho que se esforzaba por parecer emocionada y feliz ante sus amigas- y menos una boda como esta..... - No sabía que eras experto en el tema- un comentario bastante ironico y sarcástico que no intentó endulzar. Greg soltó una larga carcajada, disfrutando de la retórica de su amigo y de su capacidad para siempre parecer en control, aún cuando la situación jugaba peligrosamente en su contra. - No, efectivamente, no tengo experiencia sin embargo, te conozco de toda la vida para saber que no das pasos a ciegas.... pero tampoco creo que ella sea tan simple como para encajar en una sola versión. - Tengo dos años para averiguarlo!- Declan sostuvo su mirada unos segundos más, manteniendo esa actitud impasible. - Supongo que es un tiempo más que suficiente....para ti- aclaro dándole una palmada ligera en el hombro, más un gesto de apoyo que de advertencia- en todo caso.....Felicidades!!- repuso con tanta efusividad que parecía genuinamente honesto- mientras... yo iré a atender a algunas invitadas- concluyó sonriéndole a la joven invitada que no había dejado de coquetearle. Declan negó con la cabeza, viendo como su amigo se alejaba con esa actitud de conquistador que de sobra conocía en él. Dándole paso a Eugene, quien con ese porte de mayordomo y esa actitud de absoluto respeto hacia sus jefes, que le era imposible dejar atrás, se colocó a su lado sin llamar la atención. - Señor Ellsworth- repuso inclinando la cabeza cómo solía hacerlo- gracias por la invitación. - Gracias por venir- respondió Declan, casi en automático. Eugene sostuvo la mirada un segundo más de lo habitual, lo suficiente para que el gesto dejara de ser una simple cortesía y con una sonrisa de elegante autosuficiencia mantuvo la conversación más de lo que normalmente lo hubiera hecho. - La señora Ellsworth....- comenzó, midiendo cada palabra pero con obvia intención- ha sido una elección muy acertada..... es de las pocas empleadas del hotel de las que yo tengo alta estima- sin embargo la reacción de Declan fue de evidente incredulidad. - Desde luego..... por algo la elegí- se defendió aunque para su desgracia la sonrisa socarrona de su acompañante no demostraba ningún convencimiento. - Lo sé- corrigió el mayordomo con suavidad- aunque no siempre las circunstancias permiten que las decisiones se tomen con calma, aun así..... hay personas que destacan incluso cuando el inicio no es el ideal- hizo una breve pausa, sin perder la compostura- ya vera que con el tiempo ella demostrará ser una gran mujer, de eso estoy muy, muy seguro. Declan lo miró fijamente, leyendo entre líneas lo que no se decía, y para su desgracia Eugene entendía más de lo que aparentaba. - No creo que deba esperar para eso- repuso finalmente con otro pueril intento de mantener la farsa. - Yo confío en que usted sabrá estar a la altura de esa elección.....y de sus palabras- el hombre inclinó de nuevo la cabeza, respetuoso, y se retiró con pasos silenciosos, dejando tras de sí una certeza incómoda, pues no todos los presentes habían sido engañados por la apariencia de una boda perfecta. Declan siguió observando y sonriendo a su alrededor, hasta que Ellie se quedó completamente sola. Y sabiendo perfectamente cual era su papel, el hombre tuvo que reunirse con ella, aunque la incomodidad entre ambos seguía latente, provocando que no hicieran nada más que permanecer uno a lado del otro, sin embargo la incomodidad que pudieran sentir entre ellos, no era nada comparado con la que provocaba la presencia de Aaron y su madre, quienes fueron los siguientes en aproximarse a la pareja. El joven se acercó con absoluta arrogancia y con esa sonrisa tan suya que delataba lo mucho que saboreaba fastidiar a los demás, provocando que Ellie bajara la mirada antes de que él pudiera intimidarla, lo que por supuesto Declan notó, obligándolo a erguirse aún más, elevando la barbilla como una declaración absoluta de que él no se dejaba amedrentar. - Maravillosa boda!... y una novia....perfecta..... aunque algo callada!- Aarón hizo una pausa, mirando a la joven con una actitud más agresiva- cualquiera pensaría que no querías estar aquí!!!- concluyó con una satisfacción cruelmente ácida. Ellie no respondió, simplemente no pudo hacerlo, pero sus manos se cerraron una sobre otra con torpeza, como si necesitara anclarse a algo, esperando que el joven tuviera la decencia de no agobiarla más. - Supongo que el amor cambia a las personas- añadió ladeando la cabeza- o las circunstancias. La reacción de la joven fue aún peor, pues no lo enfrentó y no lo negó, solo inclinó un poco más el rostro, cargada de una culpa que no lograba entender del todo pero que quería desbordarse en lágrimas; afortunadamente fue Declan quien intervino sin prisa, con esa serenidad tan suya que siempre lograba imponerse. - Las circunstancias suelen ser más complejas de lo que parecen.... a veces, incluso, tienen demasiados protagonistas. - Eso crees?- y por primera vez, Aarón lo miró con una atención genuina- supongo que depende desde dónde se mire- añadió con aparente indiferencia, ladeando el hombro para quitarle peso a la situación- hay quienes pueden permitirse elegir.....y quienes aprenden a elevar la apuesta cuando las opciones se reducen....no?!- una pregunta que dirigió a Ellie sin ningún miramiento, provocando que ella bajará aún más la cabeza- bueno..... lo digo porque no todos tenemos el privilegio de mover las piezas a nuestro favor- continuó, con un tono casi resignado- a veces uno solo observa cómo descubren mejores oportunidades y quién los culparía por ir tras ellas..... Declan sostuvo la mirada sin perder la calma, su sobrino hablaba con mucha soberbia y tal vez hubiera caído en su alegatos sino fuera porque sabía que formaba parte de esta historia, aún no sabía exactamente de que manera pero eso no impediría regresarle el comentario con la misma punzante intención. - O tal vez, hay quienes confunden oportunidades perdidas con injusticias que nunca existieron..... ya sabes cuándo no se sabe ganar el juego, siempre es culpa de otros!! El gesto de Aarón se tensó y la sonrisa de Susan se congelo, no sabía que intención tuvieron las palabras de su medio hermano sin embargo, no parecían ser el resultado de la ignorancia. - Puede ser- el joven intervino antes de que su madre pudiera acabar con la conversación de tajo- aunque cuando los recursos son diferentes, también cambian las posibilidades..... no todos juegan con las mismas cartas, y supongo que es más fácil ir tras el obvio ganador- remató, con una sonrisa soberbia aunque tensa, pero Susan intervino de inmediato, colocando una mano firme en el brazo de su hijo. - Tesoro!- lo llamó con una sonrisa forzada, apretando discretamente su brazo- hoy no es el momento para este tipo de reflexiones. - Tienes razón- respondió él- hoy celebramos a quienes sí pudieron llegar hasta aquí. La última frase llena de una intención que no necesitaba explicación, provocó más de lo que debería. Afortunadamente Susan actuó con rapidez y lo alejó de inmediato, consciente de que, si se quedaban un segundo más, esa supuesta victimización empezaría a sonar demasiado parecida a una acusación. Declan los siguió con la mirada, las palabras hicieron eco en él, acomodándose con demasiada facilidad en un lugar que ya existía en su mente; todo encajaba con una lógica que no necesitaba pruebas, solo confirmación. Cuando volvió su atención hacia Ellie, no dijo nada, solo la observó en silencio, con una severidad que la hizo sentirse expuesta, casi desnuda pese al vestido. No había reproche abierto ni acusación explícita, pero en sus ojos estaba la conclusión: ella había sabido exactamente a dónde quería llegar. La joven le sostuvo la mirada brevemente antes de bajarla, incapaz de enfrentarse a lo que leyó en ella, Declan tampoco habló, no era necesario el juicio ya estaba hecho. Así, Alice y Richard fueron los últimos en acercarse, el jardín ya estaba casi vacío cuando ella dió un paso al frente, deteniéndose frente a su hija, observandola con atención, como si intentara memorizarla. - Bueno- dijo con una sonrisa temblorosa- supongo que ahora sí ya no hay marcha atrás- Ellie le correspondió el gesto, mientras daba un paso al frente para abrazarla, Alice la rodeó con fuerza, sin importarle el vestido ni las miradas, simplemente apoyó la mejilla en su cabello y cerró los ojos- estoy tan orgullosa de ti- murmuró, lo suficientemente bajo para que solo su hija pudiera oírla- has sido valiente incluso cuando no te diste cuenta....te amo, lo sabes, verdad?- la joven asintió, incapaz de responder sin quebrarse, simplemente se limitó a abrazarla un segundo más, aferrándose a ese último momento. Richard se quedó un poco más atras, respetando el momento, pero sin desaparecer del todo; hasta que Alice estuvo lista para soltar a su hija, dando un paso al costado con una sonrisa amplia, de esas que intentan alivianar el ambiente, dándole paso al hombre mayor. - Supongo- exclamó Richard mirando a Declan- supongo que ahora viene la parte interesante, su hijo arqueó una ceja, ya anticipando el comentario. - Padre.... - Nada, nada- lo interrumpió- solo digo que después de una boda tan.... intensa, sería una pena que la noche no estuviera a la altura- y miró a Ellie, guiñándole un ojo con torpeza afectuosa- no me malinterpreten, solo espero que mi hijo haga lo que le corresponde!!!.... alguien tiene que pensar en el legado. La broma flotó en el aire con una mezcla incómoda de risas nerviosas y silencios que nadie quiso romper del todo, la joven solo bajó la mirada con incomodidad, mientras Declan soltaba una breve exhalación, más contenida que divertida. - El legado puede esperar- respondió él, bastante diplomático. Alice entonces se volvió hacia Declan, cambiando el tono, lo miró con seriedad, sin dureza, pero sin concesiones y con una familiaridad que el hombre no esperaba, lo tomó del brazo. - Cuídala- exigió con claridad- no hablo de lujos ni de promesas, cuídala de verdad, Ellie da más de lo que pide..... y merece que alguien esté a la altura de eso. - Lo haré- Declan asintió una sola vez, y no añadió nada más, y su suegra pareció aceptar esa respuesta, aunque no del todo tranquila, por lo que se acercó a él y, para sorpresa de ambos, lo abrazó brevemente. - Confío en que sabrás hacerlo- murmuró antes de separarse, en tanto Richard observó la escena con una expresión extrañamente conmovida. - Supongo que ya es hora.... - dijó dándole una breve palmada a su hijo. - No desaparezcas- Alice le dijo a Ellie, secándose discretamente los ojos- llámame, escríbeme.....aunque sea para decirme que todo está bien.....y recuerda que siempre tendrás una casa a la que volver si algo pasara..... - Lo haré- respondió la joven con sinceridad. Richard les dedicó una última mirada a ambos, mezcla de orgullo, nostalgia y algo de preocupación que no intentó ocultar, y al final no pudo contenerse por lo que terminó abrazando a la pareja rápidamente. - Buenas noches, hijos....y ....suerte. Y eso fue todo, Richard y Alice caminaron juntos hacia la salida, pero antes de cruzar el umbral, la mujer se volvió una última vez y levantó la mano en un gesto suave, cargado de afecto. Ellie respondió de la misma forma, hasta que su silueta se perdió. En ese instante Declan y Ellie quedaron uno junto al otro, nuevamente, sin tocarse, conscientes de que con esa despedida no solo había terminado la celebración. Había comenzado algo mucho más complejo.
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