Mientras Gina estaba sentada en aquel banco, poco a poco perdió el efecto la anestesia que le habían suministrado, se dió la oportunidad de relajarse, ver al cielo y agradecer de que su bebe continuaba con vida al igual que ella. También de reflexionar sobre lo ocurrido, quizá el destino no existía, pero su vida estaba ligada a la de Emanuele, pues continuaban encontrándose y teniendo situaciones extremas que los unían en vez de separarlos, sin embargo, tenía claro que su vida cambiaría radicalmente a partir de allí y que por mucho que tuvieran un hijo juntos eso no cambiaba sus sentimientos. Veía de lejos aquella situación incómoda que pasaban Emanuele y su abuela con una dama que parecía rogarles ayuda y de pronto se percató que de hecho ella misma estaba llamando la atención inesperad

