Pero la preocupación no se iba a terminar por arte de magia, ya que lo sucedido quedaría grabado a fuego en su cabeza y debía pedirle disculpas, sin embargo luego de pensarlo más, tal vez lo mejor era darlo por hecho y olvidarlo. Estaba convencido ahora de que mejor sería enterrarlo en el pasado y dejarlo allí no traerlo nunca a colación porque no tenía ningún sentido hacer eso. Es lo que decidió, así mismo lo haría. De esa forma. Además de que no era la primera vez para él que pasaba la noche con alguien, ya eran incontables ocasiones en las que había sucedido, y cada una de ellas se fue luego del acto. Entonces esa chica llamada Laura no era tan diferente al resto, excepto que recordaba perfectamente que había sido tímida durante el acto y luego descubrió de qué se debía a que no ten

