ANNA KALTHOFF Ha sido un día de mucho trabajo en la empresa. Reuniones interminables durante casi todo el día, moviéndonos de un lado a otro, supervisando fábricas, bodegas, producto y personal. Estoy agotada y solo quiero llegar a casa, recostarme en mi cama y dormir. Extraño a Cristhian. Sus pláticas, sentarnos a ver películas como dos viejos aburridos y hasta sus gestos cariñosos conmigo. No puedo creerlo, pero ya quiero que pasen los días y que regrese a mi lado. El auto se estaciona frente a la entrada del departamento y me inclino hacia enfrente para abrazar y darle un beso en la mejilla a Klaus. —Es wird dir gut gehen? —me pregunta, siendo tan protector como siempre. (¿Vas a estar bien?) —Ja, Klaus. Ich esse schnell etwas und schaue fern, bis ich einschlafe —le respond

