Capítulo 3. Si quieres...
Rebeca…
Dejé a mi madre en su casa, en el camino le fui contando sin detalles como conocí a Alex y a que se dedicaba, mi madre quedó encantada con esa escultura de hombre, que más que un cuerpo atractivo, era su personalidad. Llegué a mi apartamento, tomé un baño rápido, me cambié, opté por un jean bien rasgado, una franelilla sencilla y sandalias bajitas, tomé mi bolso y partí hacia el apartamento de Alex, había quedado con él en que me iría en mi auto.
Al llegar al estacionamiento, me recibe sonriente con un gran abrazo, el cual acepté gustosa. Entramos al ascensor y me tomó de la mano, no dejaba de sonreír y de decirme lo linda que me veía. Me hacía sentir muy bien, pero una vez más los sentimientos de querer darle fin a lo que estaba pasando venían a mí.
- ¿Te provoca comer algún postre, un jugo? ¿Una cerveza? Mañana no trabajas, no tienes excusa - me decía muy animado mientras revisaba su nevera.
- ¿Tienes helado? Me provoca un poco de helado.
- Lo que tú quieras, menos mal que justo hoy compré helado, si no aceptabas mi invitación me dedicaría de ver películas comiendo helados y engordar en la cuarentena, triste por tu desprecio.
- ¡QUE DRAMÁTICO ERES! La mujer soy yo, yo debo ser la dramática - ambos reímos y seguimos bromeando de los cambios de roles en las parejas.
- ¿Te parece si vemos una película? Digo, si quieres.
- ¡Me parece bien! - Entramos a una habitación que tenía acondicionada como cuarto de entretenimiento, tenía una tv que abarcaba casi toda una pared, grandes sofás, un mini bar con una tv más pequeña, y pude notar que había algunos juegos electrónicos y de mesa, un cuarto de hombres.
Pasamos la tarde viendo películas, nos hacíamos bromas, pedimos pizza para la cena, y la noche prometía una maratón de películas, o eso pensé. Mientras esperamos la pizza, no pude aguantarme las ganas de besarlo, me urgía, el tenerlo tan cerca en la habitación oscura, entre cojines y una manta afelpada, no pude evitar recrear la escena de lo que habíamos hecho el fin de semana, me lancé sobre él y lo devoré a besos.
¡Le quite la franela y bese sus labios mientras acariciaba su pecho y su cuello - Oh Rebeca mi amor me encantas! - ya podía sentir como poco a poco su m*****o se endurecía y a la vez mi v****a se humedecida
- ¡Y tú me encantas a mi Alex! - acto seguido, el me desviste rápidamente y me besa con desesperación, como si se hubiese privado mucho tiempo de eso y lo necesitara para vivir, eso me excitaba aún más. Me coloqué encima de él para rozar nuestras partes, pero no pasó mucho tiempo cuando ya se estaba colocando un preservativo para poder penetrarme. Me coloqué nuevamente encima de él, y con sus manos en mis caderas me guió a la primera embestida mientras chupaba mis pezones. Se sentía muy rico, yo estaba muy mojada, podía sentir su respiración en mi cuello y la presión de sus brazos sobre mi cintura. Realicé algunos movimientos que me provocaron mayor excitación y por lo visto a él también le causó mayor sensación por lo que se afincó sobre mí sosteniéndome por los hombros, anunciando que terminaría y me pedía que terminara con él. Ambos nos corrimos juntos y me jaló hacia el quedando tendidos en el gran sofá.
El teléfono de Alex sonó, era el repartidor que había llegado con nuestro pedido, trató de recomponerse rápidamente, se vistió y me besó y nalgueo antes de bajar por nuestro pedido. Me vestí y fui al baño para asearme y arreglarme un poco.
- ¿Amor cenamos aquí? - ¿Amor? ¿Qué? No no, creo que debo marcar unas pautas.
- Si, podemos cenar aquí, o en la cocina, dónde tu prefieras, "amor".
- Perdón, ¿no te gusta que te diga así? Discúlpame no lo haré de nuevo - dijo con tono de decepción.
- No es que no me guste, pero entiéndeme, no quiero confundir las cosas, acabamos de tener sexo, y me dices amor, y yo falta de cariño, es difícil de asimilar - dije haciéndome la víctima jeje.
Alex viene hacia mí y me toma por el cuello - Lo último que quiero es que te sientas confundida, tú me gustas, mucho, en serio no te imaginas, y no me preguntes porqué, porque no alcanzan las palabras para darte los motivos. ¡Lo de hace rato ME ENCANTÓ! El sexo no lo es todo en una relación. ¡Esto ... - nos señala q ambos - Esto que tenemos que no sé qué es, no quiero ponerle etiquetas, no sé qué piensas tú, no sé qué quieres o si lo quieres conmigo, esto me gusta, ¡me gusta contigo y me gustaría que continúe si me lo permites!
Estoy sin palabras, me tomó fuera de base, ¿Qué digo?¿Qué hago?¿Lo beso? Si, la vieja confiable.... Lo beso, un sutil pero rico beso con lengua - Esto también me encanta, ¡y me gusta contigo! - dije toda inocentona jajaja la “vistima” jajaja. El me besó de vuelta.
- No quiero apresurarme ni presionarte, pero, ¿Cómo llevaríamos esto? ¿Exclusivo o algo casual?
- ¡Jajaja oye deja la presión! Nada de casual, lo siento, me gusta la formalidad.
- ¿Entonces eres mi novia? - me abraza hacía él y no evito reír a carcajadas.
- Si quieres sí, ¡si no quieres no! Jajaja.
- ¡Claro que quiero que seas mi novia! ¿Mía, solo mía? - me llena de besos - ¿Respuesta definitiva?
- ¡Si Alex! ¡Quiero ser tu novia, tuya solo tuya! Jajaja.
- ¡ok ok ok! Ya, cenemos, muero de hambre - hace que muerde mi cuello y mi oreja y lo beso para luego sentarnos a comer.
Seguimos la noche viendo películas, conversando y haciendo bromas, en dos ocasiones perdimos el hilo de lo que se reproducía en aquella gigante pantalla porque estábamos sumergidos en nuestros cuerpos, el sexo con Alex era muy bueno, sabía dónde y cómo yo tocarme, me atrevo a decir que sabía tocarme tan bien como yo cuando me masturbo, y por lo visto el también disfruta como lo toco, como me muevo para él, creo que nos complementamos muy bien .
Era la 1 de la madrugada, y aunque no debía ir a trabajar, ya era tarde para irme, por lo que me pidió que me quedara a dormir, en un principio dudé, pero la estaba pasando bien y quería disfrutar mientras duraba, lo que rápido empiezo, rápido termina.