Ay Dios mío!

1363 Palabras
Capítulo 2. Ay Dios Mío! Rebeca…    No sé si fue por el alcohol, o el tiempo que tenía sin tener intimidad con un hombre. Pero vaya que rico me ha hecho el amor, bueno, así lo sentí. Pasamos toda la madrugada teniendo sexo en varios rincones de su apartamento. Hasta que los rayos del sol invadieron todo el salón y me invitó a su cama donde me hizo el amor sutilmente por última vez, o eso pensé yo.   1pm.   Me revuelvo un poco en la cama y siento que me observan, efectivamente, estaba él, a mi lado viéndome, como si no hubiese otra cosa que hacer. - ¡No me mires mucho que después te enamoras! - digo con tono de burla mientras cubro mi rostro con las sábanas. - Es tarde para eso, ya me enamoré - Me gira hacia su cuerpo e intenta besarme en la boca, pero me aparto y logra besar mi cuello, ¿le digo que quiero ir al baño - Deseas algo de comer? Puedes comerme a mí, pero si deseas otra cosa con gusto te la daré pero que sea comida - me gritaba desde la cama. - Pues sí, puedo comer algo que no seas tú, dejare algo de ti para luego - dije mientras salía del baño y buscaba mi ropa. - Tu ropa se está secando, anoche, bueno, hicimos desastre jajaja. Cuando desperté fui por un poco de agua y Vi nuestra ropa echa un desastre y decidí ponerla a lavar, espero que no te moleste. ¡Anoche! Recordé todo, recordé las locuras que hicimos AY DIOS MIO, que pensara de mí, no no no, pensara que soy una p*ta realmente, me comporte como una, que bajo he caído. Pero lo hecho, hecho está. - ¿Le falta mucho?  -miro la hora - quedé en visitar a mis padres y mira la hora - Debía ir a casa de mis padres, pero para eso no había una hora, solo quería irme, de repente me sentía avergonzada. - No, ya debe estar casi lista, ¿quieres algo de comer antes de irte? - No gracias, gracias por todo, pero creo que mejor me voy. - ¿Cuándo podré verte de nuevo? - Me decía mientras me tomaba por los hombros buscando hacerme cariños. - Eeem no sé, esta semana tendré mucho trabajo, supongo que estaríamos en contacto. - ¿Mmm ok, tan mal la pasaste que dudas en verme? - me gira para quedas frente a él y me desafía con mirada. - No es eso, te has portado de lo lindo, pero han pasado muchas cosas, debo poner mi vida en orden - me interrumpe. - ¿Entonces podemos vernos mañana, almorzamos o cenamos?  - me dice mientras me besa, ¿Cómo resistirme? - Otro día quizás, ¿estamos en contacto sí? ¿Nos vamos? - ok, pero dame un beso - negociador el muchacho, accedí a darle un beso, éste exigió uno apasionado, yo no era quien, para negarlo, me encantaban sus besos - ¡me encantas Rebeca! - yo solo sonreía y evadía su mirada. El viaje a casa fue un poco incómodo, el buscaba la forma de darme muestras de afecto con besos y guiños, pero me sentía incómoda y él lo notó, en un semáforo en rojo trato de besarme, pero los esquivé con la excusa que debía estar atento al volante porque había muchos locos en la calle. Al llegar a mi edificio intento besarme nuevamente en la boca, pero giré rápidamente para que quedara en mi mejilla. Agradecí su hospitalidad y me bajé rápidamente de la camioneta. - ¿Rebecaaaaaaa por qué eres asiiiiiiii? - me cuestionaban Stephanie y Rose mientras le contaba todo lo que había pasado y me vestía para ir a ver a mis padres. - Es que quiero mantener una distancia, no quiero que piense que puede hacer conmigo lo que quiera. - Ay amiiiiga, pero tampoco asiiii, por lo que has contado se portó de lo lindo contigo y sales con esa indiferencia - dice Rose. - Bueno lo hecho, hecho está, lo que es para el pavo es para la pava, y si no es, no es. Por lo menos quedé satisfecha. - ¿y te escribió? - pregunta Stephanie. - No, y no importa, ¡no me voy a poner con esas pasiones! Y si me puse, porque llegó la noche y no me escribió ni un solo texto. ¿Dónde estaba ese hombre encantado conmigo? ¿Por qué no me había llamado? Por más que lo veía en línea, y miraba sus actualizaciones y el las mías, ninguno tomaba la iniciativa, y obviamente yo no lo haría tampoco, él debía demostrar que quería mantener el contacto conmigo. Pasaron los días, y seguía sin tener contacto alguno con Alex. Era miércoles al medio día, habían decretado cuarentena estricta ya que se había confirmado que los casos sospechosos de contagio resultaron ser positivos. En el banco nos adelantaron el pago pendiente y aparte nos otorgaron una buena bonificación de contingencia para hacer llevadera nuestra cuarentena ya que no teníamos fecha de regresar a nuestras labores. Llamé a mi madre para hacer las compras, y estando en el supermercado, recibí una llamada, ¿-  Alex? - Aló! buenas tardes. - Te ves hermosa con tu uniforme, y más hermosa aún te ves con esa carita que pones cuando discutes con tu mamá. ¿Qué????¿Está aquí??? - Cómo estás? - digo tratando de sonar indiferente a lo que me dice y lo busco con la mirada. - ¡No tan bien como tú! Un poco triste porque no he sabido nada de ti, supongo que no la pasaste tan bien como dijiste, no he sabido de ti. - Pues lo mismo digo! Pensé que al menos por cortesía me darías las buenas noches ese día. - Pero es que no quería darte las buenas noches - me dijo ya a un lado de mi oreja, estaba aquí, detrás de mí. - ¿Y que querías? ¿Amanecer otra vez?  - colgamos la llamada al mismo tiempo - Jajaja eres insaciable. - Y tú eres mala! No sabes lo que he sufrido, no creas que no entendí tus señales, sé que me has puesto a prueba, yo también lo he hecho, me he puesto a prueba, y perdí. Ayer fui a tu trabajo, no me permitieron la entrada, hoy fui nuevamente y te Vi salir, te seguí y aquí estoy - ¡Eso es acoso! ¡Muy mal! ¿Prefieres acosarme que enviarme un simple mensaje? - ¡Sí, me gusta enfrentar mis miedos! - ¿Tus miedos? ¿Te doy miedo? Eso es ser masoquista. - ¡No, tu no, tu rechazo!  - uuufff, vaya, pensé que disimulaba bien, no era que lo rechazaba, solo, me protejo, supongo. - Pues aquí estoy, no te estoy rechazando. - Entonces almorzamos juntos y conversamos. - ¿Qué? Jajaja ¿así de fácil? ... No puedo, debo llevar a mi madre a la casa, organizar las compras… - excusas…. ¿Ves? Me estás rechazando. Insisto, algo hice mal, me disculpo, te prometo que puedo ser mejor. ¿Ser mejor?¿Este hombre puede ser mejor?????¡Dios mío no!  - Está bien, te aviso a qué hora. - Almorcemos juntos, aquí, aquí sirven buena comida, así me presentas a tu mamá - mi madre se estaba acercando, los presenté, mi madre me preguntaba quién era y le dije que luego le contaba, nos dirigimos al área del restaurante mientras un empleado se llevaba las compras. Pedimos la comida, estuvimos conversando un buen rato, más Alex y mi madre que yo. Al cabo de un rato decidimos que ya debíamos irnos, Alex ya había pagado la cuenta del almuerzo y de las compras, cosa que me asombró ya que entre las compras para mis padres y la mía ya era una suma alta de dinero. Luego recordé que el manejaba mucho dinero, pero quedé con la duda, no cualquiera paga la cuenta de otra persona de buenas a primeras. ¿Será que se sentía comprometido? ¿O solo quería alardear y causar una buena impresión?
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