Erick Tenía días sin mirar a Roberta, lo que me había hecho me había lastimado demasiado, mi padre tenía razón, ella solo me utilizo, jugo conmigo y cuando ya no me necesito me hecho de su vida, después de todo era igual a su abuelo, igual a toda la gente rica que cree tener derecho de usarnos y luego desecharnos como si no valiéramos nada. Me desperté y me dirigí aun hotel de mala muerte donde se hospedaba mi padre, eso era para lo que le alcanzaba, pero ya no faltaba mucho para que recuperará lo que por derecho le pertenecía, caminé con cuidado y toqué la puerta ― ¡Erick! ―dijo abriendo la puerta mientras esta rechinaba demasiado ―sabía que volverías ―padre, tenías razón ― ¿Qué fue lo que paso? ―no tiene caso perder el tiempo contando detalles, solo quiero que sepas que acepto, ac

