Abro los ojos al sentir un leve ruido. Lo veo parado vistiéndose. - ¿Te vas? - digo. Da un leve brinco. - Dios, casi me infartas. - dice llevando su mano a su pecho. - Lamento despertarte. - Soy de sueño leve. - digo. Se acerca y se sienta en el borde de la cama, a mi lado. - Me tengo que ir a vestir, tengo que trabajar. - ¿Volverás? - digo. - Claro que sí. - dice pasando su mano por mi cabello, yo paso la mía por su espalda descubierta. - Traeré para que cenemos juntos, ¿te parece? - Lo que sea menos pizza. - digo. Ríe. - Cocinare algo. - dice y me besa. Sigo su beso. - Nos vemos. - Que tengas un buen día. - digo. Se para, se pone la remera y sale de la habitación dedicándome una última sonrisa. Suspiro. ******** Estamos los tres tirados en el p

