—Sé perfectamente a qué sirvo y a quién quiero en la fosa. —¿Lo sabes? —La mujer deja escapar una risa breve, sin alegría—. El capitán que guarda a Fingal Vareth —Caelan— es tu hermano. Un golpe seco: alguien mueve un banco dentro. —Mientes. —¿Mentiría sobre mi propio hijo? —La mujer avanza un paso; oigo el roce de sus faldas ásperas—. Yo soy la que tu padre ocultaba en la casona de Ard-Talla. La que parió a su hijo bastardo. Fingal lo encontró entre los escombros y se lo llevó a Dùn Fergas. Le dio un hogar, le dio un nombre, le dio un futuro que yo sola no podía. Ese niño es Caelan. —Fingal jamás criaría sangre enemiga. —Busca la marca que tú mismo llevas detrás de la oreja: una mancha de vino, exacta a la de Caelan. Pregunta al viejo mozo de cuadras de Dùn Fergas quién llevó aquel

