VANESSA Vi como Frida se fue meneando el cul*o como solía hacerlo siempre, restregándome en la cara que ella era mejor que yo. Esta vez me fue indiferente. Era la primera vez que la vi completamente inferior a mí. Una mujer que con un serio problema para mentir en todos los aspectos de su vida, y un ego tamaño estúpido como para pensar que sigo siendo la misma de hacer unos años atrás. Alguna vez la quise tanto, que realmente la consideré mi hermana. Ahora, verla frente a mis ojos, no me hacía más que pensar en el placer que sentiría al hacer arrepentirse por haberme metido a la cárcel. Frida, mis padres adoptivos, Ricardo e incluso Alex me estaban subestimando. Creían que seguía siendo la misma mujer tímida, la de la dulzura tóxica con la finalidad de agradar a todos. Que lo siguieran

